Publicaciones sobre publicaciones

¿No hay ganas de leer? Por 24 horas está la emisión de Anchor. Después se puede encontrar dentro de mis episodios


Metapublicaciones. Les llamo de esa forma a las publicaciones que tienen como temática cuestiones de detrás de escena de la publicación en sí. Tales como: entradas sobre bloqueos mentales, publicaciones de cómo se te ocurrió un tema para otra publicación, vídeos de detrás de escena en cuanto a set-up o unboxings, publicaciones que describen por qué estás publicando donde estás publicando, etc.

Y considero que cada vez hay más de este tipo de publicaciones. Encuentro que son una forma interesante de lidiar con un bloqueo creativo o un ejercicio de introspección que permite el surgimiento de nuevas ideas. Pero además personalmente encuentro muy interesante las metapublicaciones de otros autores. Y dudo que esté solo en esto.

En cuanto a mí, tengo varias metapublicaciones en mi catálogo, tales como una entrada en Medium sobre por qué hice un canal de YouTube, mi primer episodio en Anchor, y obviamente, esta entrada misma.

Una metapublicación nos puede servir para aclarar dudas en cuanto a ideas para proyectos. Nos puede ayudar a calmar y acomodar nuestras emociones ante una situación en particular. Nos puede servir como publicación piloto a toda una nueva categoría de publicaciones de ahí en adelante.

Desde el punto de vista de consumidor de metapublicaciones, encuentro dos tipos de disfrute de estas. El primero, es el sentirte identificado con el autor, todos pasamos por un bloqueo, o todos tenemos la duda si empezar a publicar en tal o cual plataforma. Una metapublicación de estas temáticas nos ayuda a encontrar nuevas formas de encarar problemas y nuevas ideas para aplicar y amoldar a nuestro trabajo. Por otro lado, nos ayudan a conectar con alguien que admiramos desde otro punto de vista. Si nuestro creador de contenido preferido, usa las redes sociales para una ventana a su detrás de escena o incluso a su vida misma, nos provee de inspiración y fascinación, cosas a aspirar a ser o tener.

Esto no es algo nuevo, pero creo que en la actualidad el modo de presentarlo es diferente. Me explico. Anteriormente la forma para poder tener una mirada similar a la que nos brindan las metapublicaciones, teníamos que esperar a que otro productor de contenido generase un documental o reportaje a nuestro objeto o persona de interés. En la actualidad, acorde a la egolatría que promueven las redes sociales, el reportaje o documental lo hacemos nosotros mismos. Somos nosotros quienes abrimos esa puerta a nuestro backstage y contamos o mostramos cómo es, e invitamos a nuestros seguidores a acompañarnos.

Lejos de ser ególatra —si estamos en una sociedad digital ególatra de por sí, ¿somos todos ególatras? o ¿nadie lo es? — es poco probable que alguien decida hacer un reportaje o documental de todo artista u objeto que nos interese, cuando cada vez hay más productores de contenidos y producciones independientes. Entonces se aprovechan las posibilidades que Internet brinda para poder compartir y conectar.

Internet provee distintas cámaras que enfocan distintas facetas de nuestra vida. Cuando seguimos a alguien que nos gusta por tal o cual cosa, cada una de esas otras cámaras pueden ser, en cierta manera, metapublicaciones de esa persona. Si descubrimos a un YouTuber, podemos ver desde su Instagram metapublicaciones de su vida o de la producción de su canal. Pero además empezamos a ver publicaciones originales para Instagram, pero las meta-publicaciones de esa estén en otra red social, quizá Twitter o Snapchat. A lo que voy es que vamos absorbiendo metapublicaciones como contenido principal y adoptando nuevos formato como metapublicaciones de estas nuevas. Esto nos da la ya familiar sensación de que conocemos al artista que seguimos, y cada vez que abre una nueva red social, conocemos un poco más. Sin llegar a la discusión si realmente conocemos a la persona o no, sabemos que estas formas de conectar ayudan a ver como la gente que seguimos no son más persona que nosotros, con las mismas complicaciones y alegrías que todos.

Metapublicaciones como ejercicio mental propio, ventana a las personas y producciones que seguimos, y modo de descubrir nuevo contenido y facetas.

Me gusta pensar en esta nueva Internet, en donde quizá se empiece a desdibujar la idea de que algo es por Internet y otro vida real. Pero que las ventanas o cámaras a nuestra persona nos permitan mostrarnos de diferentes y originales formas.

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