«Nunca des el 100»

Dijo mi hermana…

Y me lo dijo con una sonrisa a la que inmediatamente yo correspondí. Mi hermana es mayor que yo por 8 años, y con el tiempo hemos desarrollado un sentido del humor muy peculiar. Si lo pudiera describir en pocas palabras, serían: cínico, simple, negro, pretencioso pero realista al mismo tiempo. Es un arte la manera en la que nos comunicamos y compartimos momentos de complicidad, los cuales nunca podré explicárselos a alguien porque simplemente es mucho esfuerzo.

«Nunca des el 100».

Se lo dije a unos amigos, ellos me respondieron con risas y miradas sorprendidas. No entendieron mi «atrevimiento» y yo no lo supe explicar, hasta ahora.

«Nunca des el 100».

Me lo dijo mi hermana, cuando intenté hacer algo y no obtuve los resultados esperados. Nuestro lazo me permite asumir, que lo dijo para que no me conformara, me lo dijo para que tome decisiones sabias, me lo dijo para que distribuyera mi energía en cualquier proyecto u obstáculo que se ponga en mi camino.

«Nunca des el 100».

Me lo dijo para que guardara lo mejor para el final, me lo dijo porque todo tiene un límite y me lo dijo para que confiara en mí. Me lo dijo para que pudiera distinguir donde si debo dar lo mejor que tengo, que curiosamente es cuando estoy haciendo lo que me hace más feliz.

«Nunca des el 100».

Te lo digo yo, para que no se desgaste tu mente en cosas que simplemente necesitan perspectiva. Para que te des un respiro y elijas los momentos que merecen tu 100.