Por qué los problemas de dinero no tienen que ver con el dinero

Introducción del libro ‘El dinero y 4 pasos para administrarlo’

«Lo que comienzo leyendo, debo terminarlo actuando» —Henry David Thoreau

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Los problemas de dinero sólo se resuelven con dinero. Es más, entre más dinero tengamos, menos problemas de dinero vamos a tener. Me gustaría preguntarles: ¿qué piensan de esta afirmación? Para ser honesto, no la considero tan cierta. Aún así, es lo que muchos queremos creer e incluso lo que muchos quieren que creamos. A continuación me gustaría exponer por qué considero que los problemas de dinero no tienen que ver con el mismo, y de esta manera comenzar a buscar soluciones en acciones adecuadas y realistas.

Por qué los problemas de dinero no tienen que ver con el dinero. —Click to Tweet

Cuando pensamos que el dinero, o mejor que la falta del mismo, es la causa de nuestros problemas pueden pasar dos cosas. La primera es que comenzamos a buscar soluciones erróneas en lugares erróneos y no resolvemos nada. Y la segunda, que nos convertimos en presa fácil de oportunistas que se acercan para vender sus productos y es allí cuando caemos en manos de usureros, en pirámides, comprando cursos para invertir en la bolsa, libros sobre cómo convertirse en millonario de la noche a la mañana, e incluso cursos para «quitarle el dinero a Google convirtiéndose en youtuber».

El dinero no lo regalan y tampoco existe un método mágico para multiplicarlo o hacerlo aparecer mágicamente. Lo único que en realidad crea dinero es el trabajo y la mejor forma para conseguirlo es trabajando. Además es la forma más certera de obtenerlo ya que en gran manera depende de nosotros mismos.

Este libro a diferencia de muchos otros sobre el tema, no se centra en el dinero. Nuestro entorno y muchos casos nos muestran cómo el dinero es simplemente una herramienta. Una herramienta que unos saben usar muy bien, otros no y algunos ni siquiera la utilizan porque no la necesitan. Este libro se centra en la vida, o mejor en un estilo de vida, el propio. El estilo de vida que cada uno defina si.

«Si enfrentas el triunfo o el desastre, esos dos impostores por parejo». —Rudyard Kipling

Este libro no enseña a multiplicar el dinero o cómo hacerlo aparecer por arte de magia. Su principal objetivos es dar las bases para administrar el dinero cuando éste sea abundante o cuando esté escaso. En la vida muchos buscan siempre ganar, pero lo cierto es que la vida tiene subidas y bajadas. Algunas veces se gana y otras se pierde. Y aquí recuerdo un verso de un poema de Rudyard Kipling, que me inculcó mi padre en mi niñez: «Si enfrentas el triunfo o el desastre, esos dos impostores por parejo».

Es importante ver el dinero como herramienta porque eso es. La riqueza o la pobreza son conceptos subjetivos que dependen de un estilo de vida y no de la cantidad del dinero que se tenga. Los problemas de dinero no son necesariamente relacionados con el dinero sino con estilos de vida. En otras palabras con los hábitos que tenemos y las decisiones que tomamos.


Cómo fracasar con dinero

Algunas personas piensan que sólo con dinero pueden resolver los problemas de dinero. Incluso que con dinero pueden resolver cualquier tipo de problema. A continuación dos casos de cómo por más rico o millonario que se sea, los problemas están allí o pueden surgir.

Las familias vergonzantes

Uno de los términos que he escuchado toda mi vida es «pobres vergonzantes» o «familias vergonzantes». Popularmente este término es usado para hacer referencias a aquellas personas o familias que en algún momento fueron muy ricas y abundantes, pero que actualmente viven en la pobreza. Pero que además se avergüenzan de su condición actual y buscan esconderla.

Esta no es una situación muy reciente y no ocurre sólo en Colombia. Pero quiero hacer referencia a los pobre vergonzantes de mi región. Actualmente vivo en una zona de Colombia conocida como el Eje Cafetero o el Triángulo del Café. Durante la segunda mitad del siglo XX se experimentó la Bonanza Cafetera. Este fenómeno trajo prosperidad y riqueza a la región. Aún así, diversos factores afectaron la economía del café y muchos pasaron de tener grandes ganancias y fortunas exorbitantes a tener muy poco.

«Enseña a tus hijos como hacerse cargo del dinero. De esta manera la herencia será una bendición y no una maldición». —Dave Ramsey

Otro factor que afectó algunas familias de la región fue la cantidad de «vividores» o «mantenidos». Incluso dentro de las mismas familias. Conozco un caso en el que las dos únicas personas que trabajaban eran el padre y el hijo mayor. Los demás miembros de la familia se dedicaba prácticamente a disfrutar de la riqueza en viajes, reuniones sociales y bienes de lujo. Cuando el padre y su hijo murieron, los demás heredaron los negocios y fincas pero nunca aprendieron a trabajar. Por eso la única fuente de sustento fue vender las propiedades poco a poco hasta que quedaron en la miseria.

El colapso de Detroit

La crisis de Detroit es un caso que particularmente me llama mucho la atención. Durante los años 30, Detroit fue la ciudad con mayor índice de crecimiento del mundo. El motivo de esto fue una industria automotriz (liderada por Ford, General Motors y Chrysler) que impulsó el crecimiento económico acelerado de la ciudad. En otras palabras llenó a Detroit de dinero que a su vez atrajo mano de obra y todo tipo de inversionistas.

Detroit estaba en los ojos de todo el mundo por su desarrollo y crecimiento acelerado. La calidad de vida de sus ciudadanos era envidiable, incluso los campesinos que llegaban desde el sur alcanzaban un nivel de vida de alguien de clase media en cerca de un año. Accediendo a vivienda propia, salud, vehículo, entretenimiento, recreación, etc.

Aún así, factores internos y externos hicieron que la industria automotriz de Detroit se fuera en picada. Internamente la ciudad vivía una crisis social que se generaba en gran medida por el racismo y la segregación social. Y en cuanto a factores externos hubo tres que principalmente afectaron la economía de la ciudad, la gran depresión del 29, la competencia de autos por parte de Japón y Alemania y la mano de obra barata en China que le arrebató trabajo a la mano de obra de la ciudad.

Después de ser una de las ciudades más prósperas y boyantes de la primera mitad del siglo XX, a partir de los años 50, Detroit comenzó su decadencia. Durante los últimos 60 años su población pasó de cerca del millón ochocientos mil habitantes a cerca de setecientos mil. Actualmente la ciudad tiene altos índices de criminalidad y desempleo. En varios sectores existen barrios desolados o incluso con una sola casa habitada en varias manzanas, y debido a esto en el 2011 se comenzó un proyecto para demoler cerca de cien mil viviendas en diferentes sectores de la ciudad.


Cómo triunfar con poco dinero

Pero bueno, no sólo existen casos donde aquellos que alguna vez tuvieron mucho ya no tienen por alguna razón. También hay casos en lo que personas, familias, comunidades o incluso países pueden vivir con muy poco dinero. Y que a pesar de tener problemas siguen adelante.

Viviendo con un dólar al día

Hace un par de años vi un documental llamado Living on One Dollar o Viviendo de un dólar. Después de enterarse que cerca de 1,1 billón de personas en el mundo vivían con un dólar al día, dos amigos, Chris y Zach, deciden aventurarse y experimentar la vida de esta manera.

Para esto viajan a Guatemala y se instalan en una pequeña villa llamada Peña Blanca. Su población es cercana a los 300 mil habitantes y la mayoría viven bajo la línea de la pobreza, es decir, con 1 dólar o menos por día.

Pero más allá del reto de vivir y experimentar este tipo de vida tan precaria, el verdadero reto es cómo administrar esta pequeña cantidad de dinero y cómo distribuirlo para las necesidades del día. Sobre todo teniendo en cuenta que no es precisamente gastar un dólar al día, sino con un presupuesto de 30 dólares al mes. Donde unos días hay dinero y otros no.

Corto de difusión de «Living on One Dollar».

Trece hijos y sin deuda

Frente al caso anterior quizá algunos puedan pensar algo como «bueno… eso es en Guatemala o incluso en algún otro país del “tercer mundo” donde todo es más barato». Pero para contrastar un poco me gustaría traer un caso que me envió Marce hace algunos meses. Un artículo de Business Insider llamado Tengo 13 hijos y no tengo deuda.

Fuente de la foto

Rob Fatzinger y su esposa tienen 13 hijos y sólo una fuente de ingresos que asciende a 104 mil dólares al año (más unos dólares extra). Aún así, no tienen deuda actualmente. Y durante su matrimonio la única deuda que han tenido fue la hipoteca entre el 2000 y 2012. El precio de la vivienda ubicada en Washington D.C fue de 150 mil dólares y la hipoteca fue sólo por 100 mil. Con algunos ajustes posteriores, actualmente la vivienda está valorada entre 375 y 400 mil.

Después de pagar la hipoteca, Rob y su esposa tuvieron un dinero extra mensual y en lugar de gastarlo en lujos, vehículos, ropa, viajes, etc., decidieron usar ese dinero en planes de retiro y salud. El porcentaje promedio de ahorro anual es del 35 % aproximadamente. A pesar de tener un ahorro tan alto, los Fatzinger no se abstienen de vivir bien.

Todos sus hijos tienen acceso a la educación y deciden si van o no a la universidad. Los 5 mayores tienen carro. Todos comen tres veces al día, principalmente comida casera, aunque comen por fuera en algunas ocasiones. Además, comienzan a trabajar desde los 12 años haciendo trabajos como cuidar niños, remover la nieve en invierno, cortar el césped de sus vecinos, entre otros. Al trabajar, sus hijos aprenden a ganar el dinero, a gastarlo, a ahorrar y hacerse responsables de sus obligaciones. Y ninguno de ellos tiene crédito estudiantil.

Si quieres conocer más sobre la familia Fatzinger este es el artículo de Business Insider: I have 13 kids and no debt — here’s how I afford it.


Para quién puede ser útil este libro

Este libro es para aquellas personas que se centran en sus vidas que más allá de tener mucho o poco dinero. El principal objetivo de este libro es que las personas administren eficientemente el dinero y que su abundancia o escasez no afecte su felicidad, tranquilidad y bienestar.

Para quién no puede ser útil este libro (quizá)

Este libro no es para aquellas personas que centran sus vidas en el dinero o en conseguirlo o en atesorarlo y que su felicidad, tranquilidad y bienestar dependen directamente de él. Este libro no enseña a multiplicar el dinero o a hacerlo aparecer mágicamente. Tampoco enseña a ser exitoso en la bolsa o en el mercado forex. Tampoco se centra en inversiones en otros productos financieros.

Uno de los principios de este libro es que la mejor inversión que se puede hacer es en nuestras vidas. Este libro no busca enseñar cómo jugar con las reglas del mundo financiero, enseña cómo crear reglas propias para manejar el dinero.

Sobre Monee

La historia de este libro y de Monee comenzó un jueves. Y recuerdo que era un jueves porque el día siguiente llegaba Marce y la semana siguiente teníamos pensado casarnos. Ese día estaba con un amigo y su socio tomando unas cervezas y en algún momento surgió el tema: Problemas de dinero. Y no precisamente problemas propios, sino comentarios en general de cómo la gente aprovecha o desaprovecha el dinero. Y además, de cómo muchos se buscan estos problemas.

Durante la conversación hablamos de la importancia de hacer presupuesto, tener ahorro, planear, de no gastar más de la cuenta, etc. También compartimos algunas ideas de cómo cada uno dábamos manejo al dinero. Dentro de la conversación, comenté cómo durante un tiempo usé un formulario de Google Docs que me permitía registrar las entradas y salidas de dinero y que sería interesante una aplicación móvil que funcionara como un termómetro. Es decir, que cuando entraba dinero el nivel subía y cuando saliera el nivel bajará. Esto le permitiría a la personas conocer su estado actual de dinero.

El formulario de «Flujos» que usaba para registrar entradas y salidas de dinero. Y el formulario de Moneymeter con una idea inicial para lo que actualmente es la app de Monee.

Ese día la conversación quedó ahí, o eso pensé. El amigo con el que tomaba las cervezas era Gabriel, que actualmente es mi socio en Monee. El quedó con la idea en mente y comenzó a diseñar una aplicación para administrar el dinero que funcionara como un termómetro. Y al siguiente día comenzó a llamarme para avisarme que me había enviado unos diseños y que quería que creáramos una sociedad. El día de las cervezas había manifestado que no quería diseñar por un tiempo y que quería enfocarse en los negocios que tenía marchando en ese momento.

Primeros diseños propuestos por Gabriel. Moneymeter fue el primer nombre que consideramos.

Pocos días después nos sentamos a madurar la idea y decidimos desarrollarla como proyecto paralelo a nuestros trabajos. Por una parte Gabriel venía de una quiebra que le implicó cerrar sus dos empresas. En esa época se estaba centrando en el sector agro buscando diversificar y poner en práctica nuevos modelos de negocio. Pero además estaba gestando un proyecto adicional que se convirtió actualmente en la primera cervecería artesanal del Quindío, llamada Continental.

Por otra parte, yo trabajaba en Boole (continúo haciéndolo), la empresa que acababa de fundar con mis hermanos y que surgió como un spin off de la empresa ya inexistente de nuestro padre. En nuestra empresa desarrollamos y comercializamos software financiero con énfasis en PYMES y en el Gobierno, aunque este último lo hemos ido dejando de lado. Además, tenía algunas asesorías y capacitaciones externas.

Después de algunas semanas de trabajo, de explorar nuestra futura competencia y de reflexionar sobre cuál iba a ser nuestra propuesta, entendimos que podíamos llenar varios vacíos que la competencia no había llenado. Por una parte descubrimos varias aplicaciones móviles para el manejo del dinero. Algunas simples, otras más complejas, pero todas con un denominador común: no enseñaban nada respecto al manejo del dinero.

Por otra parte, muchos autores y expertos en temas financieros. Unos pocos con temas auténticos pero en general todos giraban entorno a lo mismo: cómo entender el complejo sistema financiero y cómo participar en él. Pero además, muchos de ellos con la única intención de vender algo.

Por eso decidimos que nuestra propuesta debía tener un enfoque educativo y práctico a la vez. Por una parte decidimos crear contenidos para enseñar a administrar el dinero. Estos los publicamos en el blog, a través del boletín de noticias, en este libro y en un curso que lanzaremos en el futuro. Y por otra parte, la aplicación para dispositivos móviles, que hará las veces de herramienta para poner en práctica la administración del dinero.