Qué libros comprar

Es muy conocido el chiste del tipo que, al llegar a su casa por la noche, ve a un individuo a gatas que parece buscar algo a la luz de una farola. Cuando el primero le pregunta qué busca, el otro le responde «las llaves». El primero se agacha para buscarlas también y, después de un rato, le dice «¿Y dónde se le cayeron?». El otro señala con el dedo un lugar distante y oscuro y comenta «Por allí». «¿Por qué las está buscando aquí entonces?», pregunta el primero. «Porque aquí hay luz», contesta el segundo. Bien, pues querer encontrar buenos libros en los escaparates se parece mucho a lo de buscar donde hay luz. No es sólo que la inmensa mayoría de los mejores libros estén en el pasado, sino que tantas novedades nos aturden y nos impiden ver con claridad. Aquí viene a cuento el consejo de que mejor es no comprar libros…, salvo que uno esté muy seguro de qué libro comprar.

Así, Helene Hanff, la autora de 84, Charing Cross Road, afirma que «va contra mis principios comprar un libro que no he leído previamente: es como comprar un vestido sin probártelo…», aunque lo matizaría señalando que las recomendaciones de algunas personas sí me pueden valer como si lo hubiera leído yo mismo. También cuenta Katherine Paterson que cuando sus cuatro hijos eran pequeños y ella y su marido tenían poco dinero, les compraba libros según el número de veces que los habían sacado antes de la biblioteca pública. Cuando iban por la sexta relectura, dice, no tenía dudas de que su hija o hijo tenía verdadera necesidad del libro y entonces sacaba el dinero de su escasa economía familiar, y le compraba un ejemplar para que pudiera tenerlo siempre. Bien, quizá esperar a la sexta vez sea demasiado y baste a partir de la tercera o la cuarta…