Ratones debajo del microondas

¿Cómo vivir con el miedo?

Cuando era un niño pasaba mucho tiempo en la casa de una de mis abuelas. Realmente eran tiempos muy buenos aquellos. Como toda abuela que ama a sus nietos, la mía no dejaba de hacer todo para que nos sintiéramos bien y disfrutaremos al máximo.

Pero había algo que no me gustaba de visitar la casa de la abuela. La casa era de varios pisos y la cocina y sala estaban en la planta baja. Recuerdo claramente que cuando lograba bajar unas tenebrosas escaleras y prendía la luz de la cocina, aparecían frente a mí lo que más me aterraba hasta ese momento: ratones debajo del microondas. Eran roedores que esperaban la noche para aparecer y buscar en la cocina cualquier resto de comida que hubiera quedado. Yo no los veía claramente porque el horno microondas me quedaba como a 4 metros de distancia, pero ahí estaban los ratones. Veía solo la silueta moverse frente a mis ojos y no había nada que me dejara más paralizado que ser testigo de aquella escena.

Yo pensaba que aquellos ratoncitos podrían atacarme en cualquier momento. No podía imaginar que subieran por mis piernas y se metiera en mi ropa, es más, llegué a pensar que podían transformarse en cualquier momento en un monstruo como el maestro Splinter. Es en serio, aquello era muy aterrador.

Ya han pasado varios años, soy un joven adulto y confieso que de vez en cuando me toca bajar a la oscuridad de mi alma, y al encender la luz aparecen ellos. Ya no son ratones, ahora son ciertos temores sobre el presente y el futuro. Estos ratones y monstruos quieren una vez más dejarme paralizado del miedo. Tengo un montón de planes y metas que quiero cumplir, pero en las noches aparecen los ratones para recordarme que no lo lograré. Tienen varios nombres estos ratoncitos: fracaso, desánimo, soledad, duda e, incluso, baja autoestima en algunos momentos.

He escuchado a alguien que dijo una vez: «La mayorías de las cosas que temía que pasaran nunca pasaron». Y este pensamiento es el que uso día tras día para enfrentarme a los roedores que aparecen para detenerme.

Ahora, ya para finalizar, quiero decir que he descubierto que hay dos tipos de miedos: los miedos buenos y los miedos malos. Y además he entendido que si aprendo a interactuar con ambos la vida se hace más fácil de llevar. Tengo miedo de perder mi empleo y no poder pagar mis compromisos mensuales, pero más grande es mi miedo al pensar que seré un empleado de una empresa para toda la vida. Algunas veces me da un poco de miedo tener una relación con una persona que luego quiera controlar mi vida o que pueda estropear los planes que tengo a futuro, pero más grande es el miedo a vivir solo y a no amar. Tengo miedo de tener hijos y que esto sea un trauma para ellos, tengo miedo de ser un mal padre, pero si te soy sincero, me perturba más la idea de no tenerlos. De no llevar a los niños a jugar béisbol, de no verlos cuando reciban sus títulos universitarios y de no tener hijos que me visiten los sábados y domingo para compartir un asado. De verdad, tengo miedo de fracasar en mis sueños musicales y empresariales, de ser la burla de todos mis amigos y familiares que me han visto empeñado en esto, pero, más grande es mi miedo a no hacer lo que amo, y que mis hijos vean que su padre fracasó por el simple hecho de no intentarlo.

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