‘Señora de rojo sobre fondo gris’, de Miguel Delibes

Tengo un particular interés por los libros, relatos o memorias, que hablan bien del dolor ante la muerte, tal vez porque veo que la literatura infantil y juvenil muchas veces falla cuando intenta presentar esas situaciones. En semanas sucesivas, pondré comentarios a varios libros que, a mi juicio, se acercan bien a la cuestión.

En Señora de rojo sobre fondo gris, Miguel Delibes noveló indirectamente la figura de su esposa y de una época muy especial de la historia de España. Es un libro que leí hace bastantes años y que he releído hace unos meses: me ha vuelto a gustar aunque, debo decir, también he percibido con claridad que no todos los lectores conectarán igual que yo, o igual que las personas que vivimos los años setenta en España, debido al telón político de fondo. Pero esto también revela que, al final, lo que queda de una novela como esta es su contenido profundamente humano, mientras que los acontecimientos convulsos del momento —protestas contra el proceso 1001, últimos meses de Franco…—, bien podrían ser otros.

Un pintor famoso que pasa por una etapa oscura escribe a su hija contándole su vida en los últimos meses, completamente centrada en la enfermedad y muerte de su mujer, Ana, una persona vitalista y activa fallecida con cuarenta y ocho años. Su relato evoluciona según avanza la enfermedad de Ana, pero va y viene del pasado al presente para mostrar el entorno familiar y social del matrimonio —la hija a quien escribe y su marido están en la cárcel por motivos políticos, circunstancias de otros hijos y de varios amigos…—, pero sobre todo, para describir sucesos que ponen de relieve la personalidad de Ana y su influencia enorme en todo su entorno y en la misma creatividad del pintor.

El título tiene que ver con un cuadro de Ana firmado por otro pintor famoso. El relato transcurre con la fluidez y la precisión característica del autor, para designar, para describir y para evocar. Hay de fondo un dolor real, que se pone de manifiesto sin aspavientos ni melodramatismos. El narrador consigue su objetivo de hacer notar la influencia de su mujer en su vida y en su obra, y poner de manifiesto su enorme categoría. En un momento indica quién le respondió a su discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes, que tuvo lugar poco después de la muerte de Ana, «dedicó unas palabras a tu madre: una mujer, dijo, que con su sola presencia aligeraba la pesadumbre de vivir. Un juicio definitivo».


Miguel Delibes. Señora de rojo sobre fondo gris (1991). Barcelona: Destino, 2000, 25.ª ed.; 150 pp.; col. Áncora y Delfín; ISBN: 84–233–2100–2.