#SiMeMatan

Esta soy yo en la publicidad de «Los nadies», espectáculo que realizamos la 14.ª generación del CEUVOZ. CDMX 2014 (Inspirados por los sucesos de Ayotzinapa y por el escrito del mismo nombre de Eduardo Galeano). Imagen de Marben Beat.

#SiMeMatan… quiero que sepan que más de una vez hablé con mis acosadores callejeros explicándoles porque no estaba bien que gritaran «piropos» a las mujeres en la calle, y me fui confiando en que esa plática brindaría frutos. Otra veces no tuve esa templanza y preferí gritarles «¡cobardes!», que quedarme con el coraje en el pecho y en la boca del estómago.

Si me matan quiero que sepan que una vez tomé una ensalada que dejaron los de la mesa de al lado. Era un desperdicio tirarla. También una vez Beto y yo envolvimos en servilletas un sushi que no nos querían poner para llevar.

Quiero que sepan que siempre confié en el poder transformativo del teatro, y del arte en general. Quiero que sepan que si decidí hacer teatro fue porque vi en él un salvoconducto y una bella obligación. Como dijo Gabriel Celaya, «el arte es una arma cargada de futuro».

Sepan que a pesar de mis conflictos internos con grupos religiosos y mis desacuerdos con las incongruencias de ciertas personas, nunca dejé de creer en Dios. Traté de vivir al ritmo de su melodía, sabiendo que en cada respirar decía su nombre.

Me equivoqué un montón de veces, pero que me alcancé a perdonar.

Acepté que hay muchas cosas por las que estar triste. Lloré con toda la consciencia de ello, aceptando también que vendrían momentos felices. Abrazando mis emociones y dejándolas partir cuando fue necesario.

Perdoné también a aquellas personas que me hicieron daño, sabiendo que todos hacemos lo que podemos, sabemos o nos podemos permitir hacer.

Quiero que sepan que bailé y canté muchas veces, y que si alguna vez alguien me vio hacerlo sin música, en un lugar público o aunque nadie más lo hiciera, fue porque me sentía confiada con esa persona.

Compré flores aún cuando ya no tenía dinero, porque creí siempre que las flores deberían ser prioridad.

Sepan también que tuve una familia hermosamente catastrófica, a la cual le estaré eternamente agradecida. Que los amé y los disfruté, y nada jamás cambiará eso.

Quise tener hijos porque, a pesar de la mierda, en el mundo sigue habiendo música y abejas y ríos.

Quiero que sepan que fui amada, y me sentí plena.

Si me matan quiero que sepan que traté de vivir sin miedo.


La madrugada del 3 de mayo fue asesinada Lesby Berlín, joven mexicana de 22 años. La encontraron en el campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Al empezar con la investigación la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México tuvo la poco brillante idea de realizar actualizaciones sobre la información que iban descubriendo, las cuales consistían en hablar sobre la vida personal de Lesby. Esto lo hizo mediante tuits en los que resaltaban que «estuvieron alcoholizándose y drogándose», «no estudiaba», etc.

Los tuits fueron eliminados, pero empezó el movimiento #SiMeMatan, por medio el cual hombres y mujeres señalan lo que se diría de ellos si los mataran.

En mi caso quise escribir lo que quisiera se supiera de mí… por si las autoridades tienen la idea de difundir mis acciones, en lugar de buscar al asesino.

#VivasNosQueremos #VivosNosQueremos

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