Tony Wall se vuelve loco y asume la identidad de todas las personas que han pisado, pisan, y pisarán la Tierra

No creí que tardaría tanto tiempo en darme cuenta.
Quiero decir, nunca realmente lo piensas de esa manera.
¿Cuánto tiempo puede que hayamos desperdiciado?
¿Meses?
¿Años?
¿Décadas?
Solo nosotros lo sabemos.
Supongo que el sentirte vacío por dentro te impulsa a descubrirlo.
Te diviertes. Sales. Bebes. Follas. Lloras. Sonríes. Te emborrachas. Suspiras. Gritas. Te desesperas. Señalas al cielo angustiado tratando de quejarte ante un Dios que asumes como castigador.
Pero cuando estás solo…
cuando estás en tu jodida habitación, ahí, a oscuras, supongo que es así cuando poco a poco te vas dando cuenta.
¿Quién podría saber más de esto que nosotros?
Hablo de ese momento, ese asqueroso momento cuando descubres que la búsqueda de la felicidad no ha sido más que una vaga ilusión, quizás incluso, una mentira; algo que sin duda te daba ilusión para levantarte todas las mañanas pero que al final se derrumba y cae ante ti como lo que es, una frágil mentira.
Aunque no quieras escuchar esto, desde que somos pequeños se nos lanza un anzuelo, como si lo bueno, ya sabes, lo bueno, vendría algún día. Quién sabe, quizás después de la secundaria, o quizás después de la universidad, o qué diablos, quizás después de haberte retirado. Pero las dos primeras ya te han defraudado y aunque te cuesta aceptarlo sigues creyendo que lo genial, lo más grande y maravilloso de la vida vendrá luego. Pero ya es luego y aún no ha llegado… ¡Cuánto tiempo hemos de seguir invirtiendo en esta mentira! ¡Cuántas vidas han de dejarse consumir por esa falsedad! ¡Cuántas personas más tendrán que esperar toda una vida para descubrirlo!
¿Quieres saber qué lee Kevin?
Haz clic AQUÍ

