Portada icónica de Gorillaz. Fuente.

Una fiesta para #WannaCry

Reseñamos ‘Humanz’, el último lanzamiento de Gorillaz

‘Virtual insanity’, modelo 2017

Esta nueva aparición en un mundo conectado a través de ‘smartphones’, con el fantasma viral campeando a sus anchas, ocurre en momentos de rabia e impotencia generalizada.

No es la humanidad, es un virus: «La banda sonora para una fiesta en el final del mundo», así definió la última salida al escenario de Gorillaz el mastermind Damon Albarn quien, junto con Jamie Hewlett, tienen algunas deudas pendientes con los seguidores, éstos sí muy reales, de la agrupación virtual y multimedia más popular (hasta ahora) del siglo XXI.

La Z, de zombie a artificial

25 canciones para las masas en la edición deluxe y 20 en la estándar son la prueba de que 2D, Noodle, Murdoc Niccals y Russel Hobbs están haciendo el tránsito de la animación al holograma.

Acorde con los tiempos, tal fue la estrategia de marketing con la que la discográfica anunció la vuelta de la banda: video de «Allelujah Money» con Benjamin Clementine en coincidencia con la toma del poder de Donald Trump; playlist de Noodle con cantantes femeninas; adelanto de 4 remezclas con algunos DJ's que no entraron en la selección oficial del disco (Bonobo, Banx & Ranx, Claptone y Nic Fanciulli); entrevista virtual con 2D y Murdoc; experiencias 360 y de realidad aumentada y, para combatir el fantasma que recorre Internet, streaming del disco en las semanas previas al lanzamiento.

La selección de Noodle, el primer anuncio de que algo venía en camino.

Albarn ha reiterado que Humanz con Z resalta la artificialidad del presente, con sus mediaciones tecnológicas, mientras que la realidad colapsa fuera del campo de influencia del WiFi. Con este guiño conceptual, Gorillaz expone un pop «líquido» muy en onda de presentar una profusión de colaboradores, bases ancladas en el Hip Hop y la electrónica, con posibilidad de remixes y expansiones en formato de juegos, inmersiones y el largo etcétera que nos deparará la tecnología.

Saturn Barz en 360, uno de los tracks más destacables de Humanz.

Un ‘disco’ líquido con aires de ‘playlist’

Más allá de indagar qué tan pertinente es un proyecto como Gorillaz después de 3 discos (más un experimento infravalorado como The Fall, hecho con un iPad sobre la marcha de las giras), lo novedoso es el aire de madurez que ha traído ‘Humanz’.

Con un «Feat» por cada tema (Grace Jones, D.R.A.M., Mavis Staples, Peven Everett, el citado Clementine, Jehnny Beth, De La Soul) hay un espíritu de playlist, conectado con la tendencia de homologar las reproducciones en las plataformas con las cifras de ventas de los listados.

Andromeda en la versión remix de Hymanz.

Gorillaz + Albarn + Hewlett son organizadores de un DJ Set con pretensiones apocalíptico-bailables. Lo que, visto con ojos de mercado, es una estrategia que funcionará dado que el «disco» ya no está atado a las reacciones efímeras de un público en busca de un nuevo hype sino al potencial que cada pista tiene en cuanto a los gustos de los seguidores de la banda y al impacto que cada colaborador aporta.

The Fall, el anterior registro de Gorillaz ya advertía de los cambios que afrontaría el grupo.

Ovaciones para todxz: el mundo llega a su final (otra vez)

Aunque Albarn estuvo atento a disminuir cualquier sesgo político en las canciones de Humanz, la convocatoria funcionó en la medida en que éste llamó la atención de sus colaboradores alrededor del zeitgeist de 2016.

Sin embargo, esta autocensura funcionó muy bien. El paisaje de Humanz constata que la ciencia ficción superó por varias cabezas a la realidad de las noticias:

A cha-charger
Everything is supposed to get in
I just don’t know where I’m a-getting it from
A cha-charger
What is the cause of it?
And well in that case, how do you know it’s your own?
A cha-charger

Coro de Charger, con Grace Jones y 2D.

Sino la más representativa, es una de las pistas que contienen la esencia de Humanz. Potente en su riff de guitarra, la voz de Jones en modo lectura iracunda de fake news.

What we have always dreamt of having
Are now for the starving
It is love, that is the root of all evil
But not our tree
And thank you my friend
For trusting me

En «Hallelujah Money», a través de alegorías sobre las consecuencias que la ira sin control desata sobre la tierra, Benjamin Clementine ejerce de pastor de un rebaño díscolo.

En «We Got The Power», hacemos swipe a alguna parte mientras intentamos una reconciliación:

I got my heart full of hope
I will change everything
No matter what I’m told
How impossible it seems
(We got the power)
We did it before
And we’ll do it again
We’re indestructible
Even when we’re tired
And we’ve been here before
Just you and I
Don’t try to rescue me
I don’t need to be rescued
We got the power to be loving each other
No matter what happens, we’ve got the power to do that
On a le pouvoir de s’aimer, okay?

Es un activismo «líquido» en el que Gorillaz quiere construir la playlist definitiva para las barricadas, eso sí, desde la distancia de una cómoda poltrona y una tarima lo suficientemente amplia para que quepan todos.

Hallellujah Money o de cómo un storyteller nos hace olvidar el fin del mundo

No es un final, tan solo un bucle

Activismo «líquido» desde el confort de la poltrona, eficaz para subir la temperatura desde una tarima tan amplia en la que cabemos todos.

Lo que no está mal. Entre el compromiso que tiende a fallar ante los apremios de la realpolitik y el hedonismo desencantado de Humanz, Gorillaz + Albarn + Hewlett han dado con la fórmula para mantener la atención en la pista mientras afuera las cosas van de peor en peor.

Al fin y al cabo, las revoluciones consumen ancho de banda.

Gorillaz en plan filtro. Fuente.

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