Y mañana es lunes

Mañana es lunes y, si la ciencia no falla, esto significa que ahora mismo es domingo. Yo estoy sentado con los cascos puestos y pensando en una historia que escribir. No sé si las musas vendrán a visitarme o si, directamente, me van a ignorar, pero tengo claro que sino me encuentran trabajando que, al menos, me encuentren dormido.

Creo que la semana pasada fue excesivamente dura y todavía arrastro los síntomas del esfuerzo y lo que me queda. A esto se ha de sumar que el ser humano es un animal de costumbres, todo me cuesta más porque siempre lo relaciono con fumar. Me duelen las rodillas, estoy nervioso, tengo ardores, en fin, que me cuesta horrores concentrarme y crear algo decente.

Supongo que no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista, pero aquí estamos, a veinte minutos de que me vaya a dormir y sin saber qué poner. Me gustaría una historia interesante, algo que dignifique al ser humano, al amor, a la cordialidad o, quizás, algo que ayude a que seas mejor en algún área de la vida, pero, ¿para qué te voy a engañar?, hoy no voy a ser referencia de nada.

Estoy tan poco inspirado que, incluso, en modo de escritura libre no sé bien qué escribir y no paso de las trescientas palabras, de hecho, a la hora de escribir esto llevo doscientas cuarenta y cinco, no es una cifra para emocionarse teniendo en cuenta que cuando estoy en la zona flow —la versión inglesa de estar inspirado— puedo alcanzar las ochocientas sin demasiados problemas, y si me pongo, llegar hasta las mil quinientas y sin escribir paja ni tonterías, todo mierda de la buena.

Es cierto que hace ya tiempo que no practico tanto como antes, que me forzaba a escribir cada día y ahora lo hago solo de lunes a viernes y no siempre consigo cumplir. De hecho, cada semana me digo que el siguiente sábado me pongo a hacer la sinopsis del libro y cada sábado encuentro alguna excusa para no hacerlo.

Tengo que volver a encontrar una rutina, una motivación, sustituir ciertos hábitos por otros más saludables y rentabilizar al máximo el tiempo que tengo…

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