Yos

Lo primero que hice esta mañana fue apagar el despertador del celular, abrir los ojos lentamente para despertarme y empezar a lamentar todo lo que sigue. Luego me desperté y acto seguido apagué el celular, con parsimonia y recordé que me había despertado muchas veces durante la noche. Luego de eso, me desperté mucho antes de que sonara el despertador del celular y prendí un cigarrillo en la cama sin ningún ansia particular ni motivo. Zamba dormía, tirando a roncar. Entre tanto, el despertador del celular me despierta y con una resolución inusitada me levanto y agarro el bolso que la noche anterior había preparado y corro a tomar el cole. Además de eso, me despierto antes de las 7:25, y preparo a las nenas para dejarlas en la guardería, y comienza un principio de vacío. Le veo asomarse la nariz. Al rato, siento que Valquiria viene a olerme/saludarme la cara en la oscuridad porque me escuchó desperezarme, seguramente, entonces es ella desde su hocico y su inocencia que me saca del sueño con más amor que el despertador del celular, que aún no había sonado, y entonces comienza el día. Luego de eso, me despierto falsamente, para engañar la vida mercantil, les dejo comida a las nenas y cierro con llave. No sé qué habrá sido de las otras versiones de mí, cómo siguió el día de cada uno de ellos, pienso y pongo la pava en la cocina del laburo. Hace mucho que no tengo noticias de ese que siempre pide perdón por todo. Ni del que, postrado en la silla de ruedas, ve irse los días y que contempla no fallar el próximo intento de suicidio. Inapelablemente, hoy solo pude ser este que pone la pava y piensa en otras versiones de sí mismo.

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