May Reguera, o sus intentos por ser #Libre

Somos Jóvenes
Nov 6 · 7 min read

Por: Adriana Marcelo

Recuerdo como si fuera hoy la primera vez que vi a May Reguera: fue por los pasillos de un Pabellón Cuba repleto de gente. Con una sonrisa limpia y llena de luz, como ella misma, me convenció de llevarme a casa una mochila naranja, que hoy todavía uso. Después de ese día la vi en pantalla, en un video clip, luego empecé a leer su nombre en varias revistas, y supe entonces que además de ser la responsable de que me llevara mi mochila, era también y sobre todo, actriz y fotógrafa.

Muchas veces ha dicho que llegó a la fotografía porque necesitaba comunicar cosas que no lograba como actriz, porque no había suficiente trabajo como tal para ella. Y siendo ejemplo de eso que es la vida, casualidad y azares, se ha convertido en una de las voces más importantes de la fotografía joven en Cuba.

Su trabajo se parece a ella, lleno de colores, lleno de luz, lleno de una búsqueda perenne por lo bello. Su último proyecto se tituló #Libre, y sobre él le preguntamos…

- ¿Por qué #Libre?

#Libre surgió a partir de un autorretrato que publiqué en Instagram, y que fue censurado por mostrar los pezones. Alguno de mis seguidores denunció la foto. Entonces me cuestioné un montón de cosas en ese momento: sobre las redes sociales, y creo que me dio ese impulso de unir gente y mostrar nuestro derecho de expresión, al juntarnos a todos en un mismo espacio en una misma acción.

- ¿Cómo dialoga esta exposición con tu obra en general?

Para mí, todo lo que he hecho son procesos. Mi primera expo fue Bancos porque me preocupa la soledad de la gente… En Telón estaba transitando de ser actriz a llenar mi vida con algo más, buscar mi manera de decir lo que quería decir por mí misma, sin depender de otros; me centré en personajes femeninos de la mitología griega (las mujeres de las tragedias griegas siempre son terribles) y además que en su momento eran representadas por hombres porque las mujeres no podían actuar. Después vino #amar_y_ya que fue en gran parte un resultado de mi trabajo en la moda. Luego Paisaje que es mi intimidad puesta ahí en vivo, donde los miembros femeninos protagonizan.

En #Libre junto un poco todo lo anterior. La soledad de una persona con sus complejos, inseguridades, el descubrir su cuerpo, quién es… Está la fuerza y verdad emocional que había en Telón, lo estético de #amar_y_ya, la limpieza y plasticidad que me aportó la moda. Lo íntimo y erótico de Paisaje también está en este nuevo proyecto.

Bancos soy yo mirando al mundo.

Telón soy yo interpretando el mundo

#amar_y_ya es como yo quiero que sea el mundo

Paisaje soy yo mirándome, dentro de mí misma.

#Libre soy yo intentando que otras personas vean el mundo como lo veo yo…. No sé… quizás, pero no en la forma física y concreta sino el sentido de amarte como particular y enfrentar el mundo con orgullo y amor propio.

- ¿Qué pretendes con #Libre?

Más que pretender con la expo en sí, para mí contó mucho el proceso, el trabajo directo con las personas, el ejercicio de mirar dentro un momento terrible que seguimos cargando y en gran medida determina muchas veces nuestra proyección, y liberarnos de él, sacártelo como te sacas un suéter que ya te está dando mucho calor.

Yo tenía unos 20 de retratos, de cuando #Libre se llamaba Intento de libertad y eran solo mujeres, porque los pezones de los hombres podían mostrarse en las redes y los de mujeres no. Luego incluí hombres porque si queremos demostrar que tenemos iguales derecho no podemos restar, tenemos que sumar, y luego entendí que tampoco quería que fuera una expo sobre género, quería abarcar más y no quería que quedarme en un intento. Es difícil pensar en qué pretendo con #Libre. Solo sé que #Libre es mi mundo soñado hecho realidad, donde todos tenemos los mismos derechos de expresarnos y ser, amándonos tal y como somos, sin filtros ni photoshop.

- ¿Cómo fue el proceso de #Libre?

El proceso fue enriquecedor. Fue como parir un bebé, poder ver el crecimiento y cómo cambiaba de una zona para estar en otra.

- ¿La historias de las personas retratadas se quedan contigo?

No sé si se quedan conmigo, pero sí me atraviesan. Tuve días que me metí al baño a llorar en el medio de la sesión. Hubo otro día que haciendo el último retrato me dio fiebre y me enfermé. Las personas se quitaban el suéter (la vivencia triste) y se quedaba en mi casa. Creo que fue un trabajo duro, no fui muchas veces consciente de lo que estaba haciendo y me protegí poco. Pero de cualquier manera estoy muy feliz y satisfecha con haberlo hecho. Los caminos oscuros siempre terminan en luz, o por lo menos eso trato.

- ¿Por qué blanco y negro, cuando tú obra está tan llena de color?

Básicamente la pauta la puso la foto censurada. Ahora mismo podría pensar en conceptos como el equilibrio del Ying Yang, como que las cosas definitivas, como que todos tenemos los mismos derechos de expresarnos se muestran en blanco y negro, sin matices. Pero realmente la pauta la dio el primer retrato, igual que el hecho de que sean desnudos. No es que para mí la libertad sea desnudarnos, el desnudo es una metáfora sobre desprendernos de cosas, de trabas, de pesos.

- ¿Qué se siente ser mujer en una industria que muchas veces tipifica y hace de la mujer un objeto?

A mí la verdad no me ha afectado mucho esta cosa de género, me afectan otras del tipo status, adonde me ha costado trabajo llegar por ser una artista joven, de origen autodidacta de poca experiencia y sin registro del creador. No creo que mis problemas hayan sido de ese tipo. Yo siempre he sabido lo que he querido y voy a por ello, nunca me he parado a pensar: bueno pero soy mujer, y creo que el hecho de ni siquiera pensarlo ha dejado esos tabúes y limitaciones fuera de mi universo. Muy por el contrario, creo que ser mujer me facilita muchas cosas, y me hace poseedora por naturaleza de sensibilidades y visiones delicadas. No quiero decir que un hombre fotógrafo no los tiene, de hecho tengo amigos fotógrafos maravillosamente sensibles.

Yo creo que en gran medida nosotras mismas, permitimos que entre ese pensamiento sobre la mujer como objeto. Quizá sea mucho mayor en las fotógrafas que hacen cine o en otras manifestacioes o espacios. Quiero aclarar que hablo desde mi experiencia personal.

En mi caso me ha afectado mucho más el hecho de que se me conoció a partir de mi trabajo con la moda, un trabajo que es subvalorado y etiquetado de superficial.

- ¿Cómo es la química con la persona que retratas?

El trabajo con una persona para hacer retratos es muy frágil. Yo creo que para mí fue fundamental los talleres de dirección de actores que impartía Corina Mestre (mi maravillosa maestra). Yo iba como actriz, pero pude entender cómo guiar a un actor hacia donde quieres sin ser concreto, sin decirle llora, ríe, sino buscar la estrategia para llevarlo adonde quieres. Hay muchos caminos, es riquísimo. Esa información ha sido muy útil tanto para actuar como para retratar. He tenido otros maestros que también fue una dicha tener como Fernando Hechavarria, y creo que guiar a alguien para tomarle un retrato tiene mucho que ver con dirigir y enseñar, o por lo menos para mí es muy útil esta forma.

- ¿Detrás de la cámara o delante?

Delante y detrás, de un lado y del otro. Por arriba y por abajo. Moverme de lugar siempre me hace crecer y ampliar mi mirada.

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