Pangea y la guerra de los caudillos

Somos Jóvenes
Jul 13, 2019 · 11 min read
Ilustración: Karla Gómez.

Por María Lucía Expósito, Alba León Infante, Darío Alejandro Escobar y Dariel Pradas

Casi ningún usuario conoce con exactitud los motivos de la separación. ¡Ni siquiera los administradores los saben a ciencia cierta! En unos pocos meses, simplemente surgieron dentro de la Street Network dos facciones opuestas: una con los pilares Wifinet, RoG, Imperivm y Habana del Este; y otro bando con Comunidad Sur, Cerro Cerrado, GNTK, Habananet y Playa.

Las discordancias entre facciones han alcanzado tal magnitud que los administradores de un grupo no han dejado conectar en sus nodos a los usuarios suscritos al adversario (una prohibición que solo logran burlar algunos hackers).

La opinión general está a favor de retomar la alianza. Esto se sabe con certeza gracias a algunas encuestas realizadas por los administradores dentro de la red. También porque es menos divertido jugar con la mitad de los contrincantes, por no mencionar que tampoco se puede acceder a los servicios ofertados en el “otro lado”.

– Todo empezó por una tienda virtual que tenía alguna relación con el WoW… –atestigua Randy, el admin de Managua-Frank País.

El 27 de agosto de 2017, poco antes de la separación, el centro tecnológico Hola Ola sirvió de escenario a una picante reunión. Serios, inexpresivos, los representantes de varios pilares esperaban por el resto de sus colegas, hasta que llegaron todos.

Aquel día apareció DaVinci con sus dos técnicos, Jade y NeKroZ. Saludó fríamente: recordar recientes acontecimientos le provocaba que, por momentos, su rostro se cargara de sangre.

Algo más tarde se asomaron otros dos cabecillas, con un séquito grande, inusual para una reunión de esa alcurnia. El ambiente empezó a caldearse porque los asistentes no dejaban de mirar a DaVinci. Una helada gota se deslizaba por la sien de líder de RoG.

Ya los nueve pilares ocupaban sus respectivos puestos. Sin titubeos, fueron directamente al meollo del asunto: la tienda virtual.

– La administración está hecha para organizar, y no creo que sea bueno que la decisión de varios administradores esté definiendo el futuro y el presente de SNet, que es lo que pasa realmente –valorará Randy, un poco atolondrado, meses después del encuentro.

En los últimos años, Randy se había enfocado más en la labor de programador en la plataforma Netlab, la mejor dentro de SNet en cuestiones de desarrollo tecnológico. Pero en la actualidad ya ese sitio ni siquiera existe como consecuencia de la separación: los miembros quedaron en distintos lados de la frontera. “Cuando Netlab se cae, hay que llorar”.

Repentinas discusiones en la reunión del Hola Ola obligaron a que un custodio reclamara mesura a los negociadores. Juan Taxi, cabeza de Cerro Cerrado, calmó la situación y Jade se levantó para explicar los detalles técnicos de la tienda, los motivos y proyecciones futuras.

DaVinci desafiaba con su mirada a quien se atreviera a interrumpirlo; sobre todo, a Chacal, de GNTK: a ambos se les atragantaban un par de cuentas pendientes.

Ángel Esteban Díaz, DaVinci. Foto: Alba León.

– En SNet lo que queda son gamers –espeta hoy Carlos Rubalcaba, profesor de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana y webmaster de la ya extinta plataforma Netlab–. No son administradores, sino dueños por la supremacía sobre los equipos y, por tanto, ejercen el control. Me gustaría que la red fuera dirigida por una administración que se deje ayudar, que busque gente que sepa lo que está haciendo. Para lograr eso hay que poner de acuerdo a demasiada gente, pero si se dividieron por una bobería de niños de escuela primaria…

El Hola Ola, plantado frente al Malecón habanero, más que un centro de convenciones, se había convertido en un centro de conveniencias. Cada organizador general emitió su opinión respecto a la tienda virtual.

– La tienda era simplemente una imitación de las prestaciones que brindan los servidores internacionales –explica Paganini, si bien reconoce saber poco sobre los detalles–. Por ejemplo, si no tienes tiempo para jugar te cobran por mejoras, o por subir de nivel a tu personaje en el WoW. Eso lo hizo RoG. Era su manera de hacer dinero, pero solo lo pagabas si querías, como sucede en cualquier lado del mundo. Había dinero por medio, pero nunca se supo del todo lo que ocurrió…

Una vez terminadas las intervenciones en el Hola Ola, nada más restaba la votación definitiva. Cuatro votos a favor de la tienda, cuatro en contra y una abstención del pilar Playa, quien dijo estar de acuerdo con cambiar su decisión favorablemente si se modificaban algunos aspectos técnicos del proyecto.

DaVinci se irritó por el resultado. Había sufrido una campaña “mediática” contra su persona. Desde que se hizo pública la existencia de la tienda comenzó a ver en los foros de SNet críticas y hasta calumnias sobre él y su grupo de desarrollo.

Perro viejo en estas lides, ya había olfateado un desenlace funesto, así que previamente había reunido a los administradores de subnodo de RoG y les había preguntado si estaban dispuestos a seguirle hasta el final.

No contó con que un sujeto grabaría furtivamente la discusión y violaría los principios de la confidencialidad al ceder el audio al rival Chacal, dejando en manos ajenas las trescientas bravuconadas que había soltado DaVinci y de las que –de casi todas– después se arrepintió.

El audio se propagó como un herpes por disímiles rincones de la Street Network y varios organizadores generales se ofendieron por la elocuencia de DaVinci.

Así de caliente llegaría a la reunión en el Hola Ola. Cuando la votación quedó en empate, DaVinci se levantó como un demonio y amenazó con que se retiraría para siempre de la red.

– Los administradores y organizadores generales fueron arbitrarios y no miraron el impacto posterior. Ninguna de las dos partes tenía la razón, ni contaron con los usuarios –juzga Yosbel, ahora que las aguas parecen haberse calmado–. Simplemente se reunieron y entre ellos decidieron.

La trastienda de la tienda

Si se compara con otros nodos, las zonas que cubre RoG son bastantes despobladas: el pilar entonces, en 2015, tenía apenas seiscientos usuarios. Era casi imposible mantener los servidores de videojuegos que ahí se gestionaban. Entonces brotó la alternativa de hacer la tienda.

En esa plataforma se ofrecía cualquier ítem disponible en el universo WoW: cascos, ropa, armas, cambio de nombre al personaje… El usuario contactaba a alguien de soporte técnico del juego, le pagaba transfiriéndole saldo al teléfono móvil o a cuentas de Internet, o simplemente le procuraba el dinero en efectivo. Según DaVinci, cambiar el nombre costaba unos diez dólares; una pieza de armadura, veinte.

– El objetivo era buscar un balance de dinero para poder seguir comprando cosas para mejorar el pilar, y a la vez no romper con la estabilidad del juego. Si se ofrecían precios fáciles, los jugadores ya no irían hacia el dungeon (la mazmorra), sino directo a la tienda –explica el líder de Republic of Gamers.

Pero no todo funcionaba con dinero real. En la tienda también podían comprarse productos con las monedas propias del juego que obtiene un usuario al matar, por ejemplo, a un jefe de calabozo.

Los ingresos por el proyecto alcanzaban hasta un promedio de diez mil CUP mensuales. Las ventas duraron alrededor de ocho meses. Gracias a eso y otros ingresos, RoG compró tres servidores más, de tres mil dólares cada uno, y puso a disposición de sus usuarios casi cincuenta videojuegos actualizados constantemente, la mitad comprados a través de una cuenta de la plataforma internacional de videojuegos Steam.

La tienda se propuso entonces dar un salto cualitativo y presentó un proyecto ante los otros pilares en la cafetería del Hola Ola. Los desarrolladores habían creado una versión donde se implementaba una moneda virtual denominada RoG Point (RP). Las operaciones de compra-venta se efectuarían mediante un sistema automatizado que funcionaría solo con RP.

RoG Point (RP)

En teoría, esta estructura haría menos engorroso el proceso del pago y ahorraría las distancias. Además, se expandiría hacia el resto de SNet y los otros pilares se quedarían con una parte de los ingresos; el porcentaje restante llenaría las arcas de RoG.

– Queríamos con esa tienda facilitar el crecimiento de todos los pilares, para compartir las ganancias entre los nueve y hacer más equitativa la economía de estos: un pilar de mil usuarios no puede desarrollarse con la misma calidad y rapidez que uno de cinco mil –esboza el pintor DaVinci.

Esa última fase del proyecto jamás se llegó a ejecutar. Aunque finalmente el dubitativo pilar Playa votó a favor en el Hola Ola y la tienda se aprobó por mayoría, todavía quedaban por pulir algunos ajustes técnicos. Después llegó el inconveniente de la separación y hoy, al parecer, la plataforma apenas funciona con las monedas propias del WoW.

– Nunca estaré a favor de la tienda virtual mientras SNet siga siendo “alegal” –define sus principios Chacal–. Es una manera innecesaria de hacer dinero porque supuestamente el aporte suple bastante las necesidades.

Chacal, un joven graduado en Ingeniería Eléctrica, no ve claro el futuro de SNet. La situación actual le recuerda la Guerra de los Diez Años, cuando la falta de unidad les negó entonces la victoria a los cubanos.

José Liván Maseda (Chacal). Foto: Alba León.

– La Street Network puede que poco a poco se vaya extinguiendo, porque cada cual va a seguir teniendo inconformidades. Además, está la soberbia de los propios organizadores generales –vaticina.

¿Con tales truenos se puede creer que la causa de la separación ocurrió por la venta de espadas y armaduras binarias? ¿No tendrían más peso otras contradicciones que derivaron en, como dice el administrador de GNTK, una guerra de caudillos?

¿Se quiebra Pangea?

La diplomacia dentro de la Street Network estaba a un tilín de recibir el zapatazo. La discusión por la tienda virtual arrancó disfraces y máscaras. Faltaba apenas un soplo para que más de diez años de trayectoria se fueran al garete.

Poco tiempo después de la reunión en el Hola Ola, un subnodo de 52 usuarios perteneciente al pilar Cerro Cerrado pidió enlazarse a Wifinet. Con esto, podía obtener ventajas tecnológicas debido a la cercanía geográfica.

Desde años anteriores, en SNet regían fronteras imaginarias entre los distintos pilares. Así se evitaban sobrecargas de infraestructuras en un nodo y el desequilibrio de poder; sobre todo, se impedía que el usuario decidiera por cuenta propia a qué pilar afiliarse.

Con la admisión del pequeño nodo en Wifinet, el puntapié fue inevitable. En cuestión de horas, el Cerro se alió con Comunidad Sur, Habananet y GNTK, y juntos cortaron los enlaces hacia ese pilar. Había comenzado la contienda. Durante dos semanas se negoció fallidamente la reconciliación, hasta que la facción de RoG, Imperivm, Habana del Este y Wifinet también cerró los vínculos hacia el “lado de allá”. Playa, una vez más, hizo honores a su indecisión, hasta que tomó partido por el primer bando.

– El día que dejamos de ser amigos, ya dejamos de ser una red –medita DaVinci, y luego frunce las cejas, molesto–. Tampoco el gobierno nos apoyó como debía apoyarnos. Le tocaba pararse y decir: “Tú no tienes razón”, o “sí”, como un juez.

Dispuestos a saber la opinión oficial con respecto a la red de La Habana, el equipo de reporteros solicitó entrevistarse con directivos del Ministerio de Comunicaciones. Solo Miguel Gutiérrez, director de la Oficina de Seguridad de Redes Informáticas (OSRI) de esa entidad, no fue evasivo:

– Del tema de SNet, ni yo ni nadie de la OSRI les va a decir nada.

En cambio, algunas autoridades de ETECSA sí se habían pronunciado con antelación:

– SNet no provoca ninguna interferencia con la empresa, ni la empresa tiene implicación, a favor o en contra, con la actividad que ellos realizan –afirma Jorge Pich, especialista de la Dirección de Mercadotecnia y Estrategia.

– ¿Podría existir en el futuro alguna colaboración entre SNet y ETECSA?

– Una empresa, como requisito legal, para poder asociarse con cualquier ente debe adquirir personalidad jurídica, que es la capacidad legal para estar sujeto a derechos y obligaciones. Si ellos no poseen esa capacidad legal, nosotros no podemos asociarnos legalmente y de ninguna manera.

– ¿Cómo podrían obtener esa personalidad jurídica?

– Hay una variante: como una fundación o asociación, a las cuales se les permite ingresos para suplir los gastos propios de la dinámica propia de esas organizaciones: algún salario para las personas que trabajan allí… La entidad facultada para hablar de ello es el Ministerio de Justicia, porque es el que aprueba la creación de las asociaciones o las organizaciones que no son gubernamentales.

Infructuosamente los reporteros intentaron conseguir una entrevista con algún funcionario de ese ministerio.

Pich, abogado de formación, concluyó:

– Para poder acercarnos a ellos y para que ellos se acerquen a nosotros y evaluemos cualquier tipo de negociación, lo primero es que ya estén constituidos legalmente. Hoy, ellos existen, pero su estatus no es regular.

Un manzano digital

Sin muertos ni heridos, ni vencedores que blandan sus armas o derrotados que cabizbajos arrastren los pies por la tierra quemada y árida, SNet sigue pareciendo la secuela de una contienda bélica, en el paneo de este campo de batalla.

Las fronteras que alguna vez existieron han perdido su significado. Varios subnodos se han cambiado de pilar por las ventajas que ofrece el bando rival. Es el caso de un nodo de Alamar, separado de Habana del Este y unido a la otra facción, a cambio de que lo ascendieran a la categoría de pilar, lo cual implica más autonomía y montos. Ahora se llama Unión Este.

Ilustración: Jorge Félix Castro y Randdy Fundora

Para enamorar a administradores y usuarios, los dos clanes contrincantes se han visto obligados a mejorar la calidad de sus servicios. Piensan algunos, como Yosbel, que la competencia traerá el desarrollo.

Pero el usuario solo ve un muro digital difícil de traspasar. Los amigos que hizo Paganini en la red quedaron del “lado de allá” y apenas puede hablar con ellos por teléfono, ya no mediante chats. Rubalcaba, el profesor universitario, ante el derrumbamiento de Netlab decidió desconectarse para siempre. El ideal integrador que concibieron los fundadores de la red se difumina lentamente.

Mientras, Randy asegura con optimismo que la red ha pasado con anterioridad por varias separaciones. “Ninguna como la de ahora –dice–, pero de alguna manera las cosas siempre terminan arreglándose”.

DaVinci y muchos otros piensan completamente diferente: SNet no se unirá jamás. Para ellos, cuando Internet llegue masivamente a las casas y los bolsillos de la gente, la red perderá el sentido de su existencia e irá desapareciendo hasta convertirse en la reminiscencia de una quimera; sobre todo, si las autoridades siguen ignorándola como a un hijo ilegítimo del cual no quieren saber.

La red de La Habana nació por causa de las necesidades insatisfechas de sus usuarios. Irónicamente, estas fueron aprovechadas para que pudieran entrar en la partida diversos negocios que rompían con los estatutos bases de SNet.

Todos intentaron, desde los inicios, tener una red que se pareciera cada vez más a una Internet comunitaria, como un árbol del cual podían tomarse los servicios que pendían de sus ramas como frutas.

Era la cúspide de una utopía en una Isla casi desconectada.

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