Cómo he hackeado 16 años de mi vida

Así nació chicfy.

Corría el año 2006 cuando decidí dar un chute de adrenalina a mi vida y empezar a vivir experiencias que antes no había vivido. Decidí transformar la inquietud emprendedora que tenía en algo material y me puse manos a la obra sin tener ninguna experiencia empresarial anterior. Tenía 22 años, muchas ganas de hacer cosas y no tenía ningún miedo. ¿Qué era lo peor que podría pasar? Pasó de todo, pero siempre he sacado la parte positiva de cualquier cosa que hago.

Mi experiencia laboral siempre ha estado ligada al sector retail de moda y he tenido la oportunidad de trabajar en multinacionales del sector moda en puestos de marketing, producto y gestión de puntos de venta. Lo más lógico hubiese sido orientar mi primera experiencia emprendedora por ese camino, pero no, no lo hice. Aún no sé muy bien por qué razón me decanté por la hostelería, no tenía experiencia de ningún tipo, no me apasionaba en absoluto y no sabía por dónde empezar. Quizás elegí que mi primera experiencia emprendedora sería un negocio físico hostelero por lo rápido que podía ser alquilar un local, llenarlo de producto y empezar a vender, pero no me paré a pensar las consecuencias personales que tendría el haberme decantado por esta idea que en ocasiones he visto sin sentido.

Busqué a una persona con la que podría vivir esta experiencia, Mi pareja por aquel entonces (y mejor amiga hoy) Laura. Cuando le conté lo que se me había ocurrido no le hizo ninguna gracia, y lo vi normal, pero tras largas conversaciones y tiras y aflojas accedió.

La estrategia era la siguiente: Destinar todos nuestros recursos al restaurante. Laura dejaría su trabajo estable y yo dejaría el mío para dedicarnos a algo que no nos apasionaba y en lo que no teníamos ninguna experiencia. ¿Algo absurdo verdad?

¿Pero cómo íbamos a emprender si no teníamos dinero para hacerlo? Hoy día he aprendido que no se necesita dinero para hacer cosas chulas, pero por aquel entonces mi visión era plana, y como fuente de financiación yo utilizaría a mi madre y Laura a su padre.

Mi madre, sin fuente de ingresos, tiene una casita en La Herradura, en la costa de Granada. Una casita genial, en primera línea de playa, con vistas al mar y muy tranquila. Ideal para hacer una escapada de fin de semana en invierno o para pasar un verano delicioso de tres o cuatro meses; Y el padre de Laura, jubilado en la actualidad, ha trabajado duro durante años para sacar adelante a la familia y que ahora, merecidamente, vive de forma deliciosa en Estepona, provincia de Málaga.

Para este proyecto hostelero necesitábamos 80.000 euros para empezar y ponerlo en marcha. Yo convencí a mi madre para hipotecar su magnífica casa, fuimos al banco y conseguimos un préstamo hipotecario por 65.000 euros, y Laura convenció a su padre para que le avalara un préstamo por 15.000 euros.

Mummo en Granada. (similitud del local)

Ambas eran situaciones de alto riesgo, si fallábamos, la casa de mi madre estaba en serios problemas y por otra parte, la jubilación soñada del padre de Laura se convertiría en una pesadilla.

Si emprender ya es una situación de riesgo extremo por la incertidumbre de lo que pasará, hacerlo sin experiencia, en algo que no te apasiona y además poniendo en riesgo el patrimonio de nuestras familias pasaba de ser una situación de riesgo extremo a una locura sin razón de ser.

Para empezar, para emprender necesitas poner todo tu foco en el negocio y hacerlo crecer. Pero sin ser conscientes de ello, en el momento en el que firmamos con los respectivos bancos nuestra deuda, estábamos poniendo todo nuestro foco en pagar cada mes la letra de ambos préstamos. Trabajar para pagar y vuelta a empezar. Yo lo que quería era trabajar para crear, pero desde el primer día se convirtió en algo estresante, trabajar para pagar y mantenerlo a flote. No nos daba tiempo a crear nada, únicamente podíamos mantener y subsistir.

Montamos el restaurante, trabajábamos jornadas interminables los siete días de la semana y podíamos pagarlo todo, pero la presión y la poca pasión nos pasó factura a los dos. Hasta que llegamos a la decisión de mal traspasarlo a los 12 meses por la cantidad que alguien estuviese dispuesto a pagar. El negocio funcionaba, pero nosotros queríamos salir de allí rápido. Tan rápido como lo montamos queríamos salir, pero, ¿qué haríamos para pagar una letra de 1.000 euros al mes durante 16 años? Eso daba igual en ese momento, estábamos tan quemados que no queríamos ni pensarlo. Esta situación estaba afectándonos tanto a nivel personal como sentimental. Queríamos hacerlo rápido y centrarnos en otra cosa.

Por suerte lo traspasamos y nos conseguimos quitar un 10% de la deuda. Genial, porque la crisis estaba en boca de todos y veíamos que lo de vender el negocio se podría convertir en otra tortura china. Pero fantásticamente lo vendimos… Por una miseria, pero lo vendimos.

Nuevo objetivo: buscar trabajo en plena crisis

Laura y yo empezamos a buscar trabajo y lo conseguimos muy rápido. Teníamos buenas referencias de trabajos anteriores y no fue nada complicado, pero claro, ahora teníamos una letra de 1.000 euros mensuales y los sueldos que íbamos a tener nos tendrían bastante asfixiados. Yo tenía 25 años y tenía una deuda hasta los 41 años por 1.000 euros/mes. Comencé a trabajar en lo que realmente me apasionaba y en lo que tenía experiencia. El sector retail de moda, poco sueldo, pero al menos hacía lo que me gustaba.

Gestión de punto de venta de 1000m y equipo.

Pasaron diez meses, podíamos pagar a duras penas el préstamo, teníamos alquilado un piso y nos íbamos manteniendo poco a poco. Había meses que no llegábamos y nos ayudaban los padres de Laura con lo que podían. Íbamos tirando, pero esta situación maldita y repetitiva mes tras mes era dura, y si mirábamos a futuro y contemplábamos los años que deberíamos seguir así nos hacía volvernos oscuros y pesimistas.

En estas situaciones complicadas siempre se tiende a buscar un culpable y volcarle toda la responsabilidad. Es cierto, yo fui el culpable. Se me acusaba de cometer un error catastrófico, la moral de Laura estaba por los suelos, lloraba en ocasiones y yo me sentía bastante mal por ello. Pero yo siempre le contaba la misma historia, estaba convencido que saldríamos más pronto que tarde de esa situación, le decía que ya se me ocurriría algo, pero ella, incrédula, no me hacía ni caso. Cómo iba a confiar en mí después de mis geniales ideas.

Esta nueva situación de estrés fue la que me hizo empezar a pensar de nuevo. ¿Cómo puedo acelerar el pago del préstamo y quitarme esta maldita presión de encima? Quería convertirme en un pájaro, sin peso, sin deudas. Quería volver a empezar de nuevo, pero, ¿este era el castigo por haberme equivocado? ¿Perder una vida llena de oportunidades por un error que cometí con 22 años? ¿Tenía que tener este lastre cada día? Me negué rotundamente a esto y me puse las pilas. Empecé a mover el culo.

Los días seguían pasando y yo no paraba de darle vueltas al coco, que si crear un negocio por internet, que si hacer de comercial en ratos libres para ir sacando un extra, que si buscar un segundo trabajo por la noche… Lo que fuese. Pero un día me iluminé, sonará extraño, pero vi una oportunidad en la televisión. Un día pasando de cadena vi un anuncio en Antena 3 de un nuevo programa que iban a emitir llamado “Atrapa un millón”.

La mecánica del juego era sencilla (vía wikipedia)

Versión diaria

A una pareja de concursantes se les da 200.000 euros, repartido en 40 fajos de billetes de 20 euros, cada uno con 5.000 euros, al comienzo del juego. A continua- ción, los concursantes deben responder a ocho preguntas en un esfuerzo por man- tener la mayor cantidad de su dinero como sea posible. Muchas preguntas están muy centradas en los acontecimientos actuales o recientes. El juego se divide en tres rondas.

Al comienzo de cada pregunta, los concursantes tienen que escoger una categoría de dos opciones que se dan. La pregunta estará relacionada con la categoría que elijan. Las primeras cuatro preguntas tienen cuatro opciones, y para responderlas, se pueden elegir hasta tres opciones, repartiendo el dinero entre las opciones que se elijan. El dinero que haya en las opciones erróneas, caerá por una trampilla. Las preguntas de la 5 a la 7 tenían tres opciones de repuesta, pudiendo elegir un máximo de dos opciones. La última pregunta, la octava, tiene dos opciones de res- puesta a elegir entre ambas, lo que quiere decir que si eligen la respuesta correcta se llevarán el dinero acumulado.

Versión semanal

El objetivo de la versión diaria era buscar concursantes para jugar en la versión del prime time de los viernes por la noche donde se jugaba por un millón de euros repartidos en 40 fajos de billetes de 50 euros, cada uno con 25.000 euros.

***

La idea era bastante golosa a la vez que complicada, me obsesioné con la idea de ir y hackear unos años de mi vida.

Llamé por teléfono y nos apunté al casting. El programa era para dos personas, fantástico, para Laura y para mí. Pero no le pedí permiso a Laura porque aún no sabía si nos iban a llamar, no sabía si nos citarían a un casting y no sabía si finalmente iríamos al programa a participar. Este era mi secreto.

Unos días después aprendí que es mejor pedir perdón que pedir permiso.

Dos semanas después recibí una llamada de la producción del programa y me avisaron que harían un casting en la ciudad y que estábamos apuntados. ¿Vais a ir? me preguntaron. ¿Qué respondí yo? Claro que sí.

Llamé a Laura y le conté lo que había hecho y el objetivo que tenía con ello. Laura se quedó de piedra y me dijo que la idea estaba chula, pero que su timidez podría intimidarle. Yo le dije que no se preocupara, que lo principal era pasarlo bien, disfrutar de la experiencia del casting y seguir una estrategia que tenía en mente.

Me obsesioné hasta tal punto que estudié el programa (ya estaban emitiendo los primeros pases en Antena 3). ¿Qué tipo de gente iba? ¿Por qué unos ganan y otros no? ¿Hay que ser inteligente o hay que ser listo? Mucha gente piensa que para ganar un programa de televisión de preguntas hay que saber y tener mucha cultura general, y es el caso en muchos programas, claro que sí. Pero un factor que tenía Atrapa un millón es que se emitía en prime time. En horario de máxima audiencia hay que retener a la audiencia, porque de eso viven los programas, a más audiencia más ingresos por publicidad. La audiencia en prime time busca entretenimiento… ¿Alguna vez has visto un documental a las 22:00 de la noche? No.

Yo diseñé mi estrategia y la orienté al entretenimiento y a la retención de la audiencia. También tenía conocimientos de cultura general (lo básico, para que engañarme) pero le di más peso al entretenimiento y establecí lo siguiente:

  1. Laura y yo éramos emprendedores que habían fracasado en época de crisis. Teníamos una deuda, queríamos saldarla y empezar de nuevo un proyecto con más experiencia y además dar trabajo con esa nueva iniciativa.
  2. Somos jóvenes, pareja, nos queremos mucho y lo demostramos visiblemente.
  3. Somos simpáticos, con carisma y entretenemos.

Se lo planteé a Laura y le expuse que esa era nuestra estrategia. Pasarlo deliciosamente bien, celebrar como enamorados cada respuesta acertada, no parar de hablar durante el transcurso del programa y exponer de forma clara y precisa para qué queríamos el dinero del premio. ¡BINGO!

Izquierda arriba. Premio de 175K. Izquierda abajo, 10K. Derecha abajo, invitación como mejores concursantes. 0€

Pasamos el casting y nos llamaron para participar en la versión diaria del programa.

Seguimos los pasos y la estrategia tal cual la expongo, y, en ese primer programa ganamos 10.000 euros de los 200.000 euros por los que participábamos. Además, conseguimos tener una plaza para participar por el premio gordo en la versión semanal en horario de máxima audiencia un viernes por la noche.

A las pocas semanas fuimos de nuevo a participar, pero esta vez en la versión semanal, y en ese programa conseguimos 175.000 euros de 1.000.000 euros. ¿No está mal, verdad?

Habíamos conseguido 185.000 euros en total. De los cuales, y aunque me duela, una gran parte se la quedó hacienda. Pero qué más da, yo no tenía nada al principio.

Lo habíamos conseguido, conseguimos saldar una deuda de 16 años en una sola hora pensando de forma diferente. Aquí puedo seguir viendo nuestra emoción al responder la última pregunta y ganar el premio.

Pero mi estrategia de participación orientada al entretenimiento y retención de audiencia no sólo había sido capaz de conseguir un premio gordo sino que también había conseguido que el programa de Laura y mío fuese el programa con mayor índice de audiencia de la noche del viernes. ¡Fantástico para un principiante y para mi ego!

¿Qué pasó luego?

Fuimos al banco, pagamos la deuda en cinco minutos, cerramos la cuenta del banco y nos fuimos de viaje. Necesitábamos pegarnos un homenaje.

Yo me quedé con 20.000 euros y Laura con otros 20.000 euros. Pero ahora no teníamos deudas de ningún tipo. (Y nunca más las he vuelto a tener).

Justo aquí comprendí que fue genial cometer el error catastrófico de emprender y pegármela. Todo, absolutamente todo lo que me pasa, por muy mal que lo pase y no le vea la cara positiva en ese momento, lo veo como algo que me debe pasar y que la consecuencia positiva vendrá y lo entenderé con claridad en el futuro.
Si no hubiese fracasado no habría ido al programa de televisión a vivir una experiencia que casi nadie vive, no habría aprendido que equivocarme es genial, no habría fundado la startup en la que hoy disfruto (chicfy) y no estaría escribiendo mis primeras líneas en Medium.

Al volver del viaje/homenaje, yo dejé mi trabajo y Laura siguió en el suyo. Mi idea era encerrarme en casa con los 20.000 euros que tenía y empezar a hacer pruebas con ideas de negocio. Pero esta vez iba a poner mi foco en Internet. No tenía experiencia, me llamaba mucho la atención, necesitaba aprender y necesitaba equivocarme mucho.

Durante un año estuve haciendo pruebas con ideas que se me ocurrían, conocí y puse en práctica algo que empezaba a ver reseñado en muchos sitios llamado “Lean startup”, intenté poner en marcha una central de reservas de balnearios online, una central de reservas de restaurantes online y una tienda online de té. Todas estas ideas fueron un fracaso absoluto pero aprendí mucho en el camino. No hay mejor forma de aprender que equivocándose, pero no me importaba invertir el dinero, mi dinero, en esto, porque me ayudaba a mejorar mi experiencia y habilidad. Fue el mejor máster que habría podido hacer. Totalmente práctico, sin tonterías ni postureo.

También creé un blog para publicar entrevistas a emprendedores de éxito, entrevisté a 150 emprendedores de Internet con la idea de nutrirme de sus experiencias, conocer ideas, tácticas y crear una red de networking de la que a día de hoy sigo sacando jugo.

EL NACIMIENTO DE CHICFY

www.chicfy.com (web, iosandroid)

Pasado un año seguía en casa haciendo pruebas locas e investigando y conociendo en blogs americanos ideas y proyectos que funcionaban al otro lado del charco. Vi algo que me gustó, una empresa americana que era un ebay para chicas, un sitio online donde las chicas podían vender la ropa que no utilizaban a otras chicas.

Esta idea me hizo vibrar y soñaba con el proyecto. Lo pensé y lo decidí, esta idea me inspiró a crear la startup en la que disfruto cada día desde hace tres años y medio. Mi idea se llamaba chicfy, la app para comprar y vender moda sólo para chicas donde podían convertir su armario en una tienda online y otra chica podía entrar, añadir al carrito y comprar cualquiera de sus prendas directamente en su armario. (¡WTF! Esto es la leche, me decía yo).

Esta idea tenía muchos componentes geniales y que me venían como anillo al dedo. Moda, e-commerce, chicas comprando y vendiendo… Es lo que me apasiona, tenía la experiencia física y además tenía la oportunidad de volver a intentarlo con Laura, porque sabía que esto le encantaría y porque tiene los armarios de casa a rebosar de ropa. Yo le ofrecía un sistema para que pudiese vender su ropa, y con lo que obtuviese, volver a comprar más. (¡WTF! Es brillante).

Se lo comenté y le encantó. Laura y yo formábamos de nuevo un equipo genial. Ella era experta llenando armarios y yo tenía la oportunidad de convertirme en el primer vaciador profesional de armarios de España.

Esta vez no íbamos a asumir ningún riesgo. Laura no iba a dejar su trabajo y yo me centraría en gastar menos que un mechero. Yo pondría encima de la mesa un límite de 5.000 euros (ya no tenía más) y Laura un tope de 1.500 euros. Esta inversión tenía que estirarse más de un año y teníamos que ir gastando por bloques. Nada de poner la pasta para empezar y ver si funcionaba. Nada de azar esta vez.

Para empezar compré un dominio www.chicfy.com, puse una landing con una imagen chula, un texto descriptivo de lo que era chicfy y una caja de texto para dejar el email, por si alguien visitaba la página y estaba interesada en saber más de nosotros cuando estuviese online.

Para crear la landing utilicé www.launchrock.co

– Total inversión: 13 euros.

– Total tiempo invertido: 3 horas.

Ahora tenía que saber si esta idea tenía sentido, para ello decidí hacer tests de interés, ¿alguien quería utilizar chicfy? En nuestro caso, hay un handicap, necesitábamos chicas que vendieran pero también chicas que comprasen prendas. Yo hice los tests en las chicas que más probabilidad tenían de vender prendas de moda, las bloggers de moda.

Hicimos una cuenta de email para Laura y navegamos recopilando información sobre blogs de moda y los emails de contacto de sus creadoras. En un día conseguimos hacer una lista de 250 blogs con sus respectivos emails de contacto y empezamos a preguntar a las bloggers si les interesaría participar como vendedoras.

En 24 horas ya teníamos más de 50 chicas interesadas en vender.

– Total inversión: 2 euros.

– Tiempo invertido: 48 horas.

Como no teníamos conocimientos técnicos decidimos externalizar el desarrollo de chicfy, y subcontratamos a una agencia para hacerlo, la idea parecía viable. Si las bloggers querían vender y lo iban a decir en sus blogs a sus lectoras, era una herramienta muy buena de captación de compradoras. Todo tenía sentido de alguna forma. Vendedoras y compradoras.

Le planteamos la idea a la agencia de desarrollo y les presentamos un prototipo muy básico de funcionamiento. No queríamos un cohete espacial con la última tecnología, queríamos un cochecito pequeñito al que ir poniendo extras si lo iba necesitando. Un sitio básico en el que se pudiese subir prendas para vender y también se pudiesen comprar. Era lo único que necesitábamos.

De hecho, al no tener conocimientos técnicos no le dimos la importancia a la tecnología y nos centramos más en el producto. Todo un acierto, porque lo nuestro es una startup de producto y no de tecnología punta. Y así debe seguir.

Al ser una agencia la encargada del desarrollo, los tiempos se alargan un poco porque tienen más clientes para los que trabajan y el tiempo que te dedican suele ir variando dependiendo de la pasta que tengas.

– Total inversión: 1.500 euros.

– Tiempo de desarrollo: 2 meses.

Mientras tanto fuimos desarrollando una estrategia de lanzamiento basada en nuestro valor principal, y que ha sido adquirido por fuerza bruta: hacer más con menos.

Estamos enfocados en que todas las operaciones de nuestra compañía se realicen desde la filosofía de la dosis mínima eficaz. Esto quiere decir que siempre buscamos la cantidad más pequeña de cosas que producirán el resultado deseado.

Ejemplo: el agua hierve a 100 grados, subir la temperatura no la “hervirá más”. Únicamente consumirá más recursos de los necesarios.

Siempre utilizamos la DME para conseguir resultados maximizados en el menor tiempo posible, utilizando la menor cantidad de recursos posible. Nos obsesiona buscar la DME de cualquier objetivo a conseguir, lo aplicamos y lo conseguimos.

En este sentido la idea era clara: trabajar sobre una base de vendedoras muy pequeña pero a la vez que garantizara resultados espectaculares.

La base tenía que ser tan pequeña que nos tenía que dar la sensación de estar haciendo poco y teníamos que resistir la tentación de no hacer más.

¿Cuál es la DME de vendedoras que van a hacer que chicfy crezca de forma acelerada desde el primer día?

Para ello contactamos con las 10 bloggers de moda más importantes de España para que inauguraran chicfy poniendo a la venta parte de su armario el día del lanzamiento y mágicamente, dijeron que sí.

chicfy fue inaugurado oficialmente el 18 de febrero de 2013 únicamente por 10 usuarias y 350 prendas a la venta.

El primer día pasó algo alucinante:

– Más de 200 prendas vendidas.

– Más de 1.500 registros.

– 600 chicas nuevas añadieron prendas para vender.

– Más de 2.000 prendas a la venta la noche del primer día.

– Recibimos más de 16.000 visitas.

– Inversión en marketing: 0 euros.

Nota: el segundo día fue un desastre y nos dio una torta de realidad, benditas tortas que te hacen no perder la humildad jamás. Tras unos días de resaca, esto empezó a crecer y a crecer.

Experiencias de compra y venta en tiempo real.

Inversión total en chicfy a día 18 de febrero 2013: unos 4.000 euros (entre el desarrollo, el diseño, un portátil y la comida de 3 meses). Esa fue la cantidad final invertida en chicfy por Laura y por mí.

Trabajábamos desde casa, yo estaba a tiempo más que completo y Laura trabajaba en chicfy por las mañanas, por la tarde mantenía su trabajo y cuando volvía por la noche seguía trabajando en chicfy unas horas extra. Para no perder flow.

Pasaron dos meses cuando se nos presentó la oportunidad de ir a un campus de emprendedores. Una semana con emprendedores de éxito que actuarían como mentores. Además de poder crear vínculo con ellos nos podía abrir las puertas a una fuente de financiación para chicfy (sin deudas) ya que muchos de ellos actúan como Business Angels en startups.

Laura pidió una semana de vacaciones y fuimos al campus mientras gestionábamos en los ratos que podíamos los pedidos y soporte e incidencias que se generaban en chicfy. Fue una experiencia muy buena, conocimos otros proyectos, conocimos a emprendedores, creamos un vínculo fuerte con algunos mentores y además, ganamos el primer premio del campus. Que más que nada era reconocimiento y acceso a la red de Business Angels.

chicfy no paraba de crecer y Laura y yo no parábamos de trabajar, seguíamos con la versión inicial de chicfy seis meses más tarde de inaugurar y no teníamos perfiles técnicos en el equipo.

Preparamos una primera ronda de financiación semilla y lo empezamos a mover. Algunos dijeron que sí al instante y otros dijeron que NO porque no veían ambición en mi actitud y en mi estrategia empecinada de enfocar gastando eficientemente. Mi idea de gastar poco y conseguir mucho no les convencía. Y yo no iba a cambiar mi filosofía.

Lo que no sabían cuando me decían que NO, es que, en ese momento, se activaba un mecanismo dentro de mí y me decía a mi mismo:

Ahora es cuando lo voy a conseguir, definitivamente.

Entonces, hicimos una primera ronda súper semilla y algunos inversores aportaron capital a chicfy por valor de 60.000 euros en total y eso nos permitió contratar al primer miembro del equipo técnico, Laura dejó su trabajo, hicimos las maletas y nos mudamos de ciudad. Ahora trabajamos con amor y solecito desde Málaga. ¿Pero por qué Málaga? Porque en Málaga hay startups tecnológicas importantes y con mucha tracción, algunas de ellas han sido adquiridas por Google, la calidad de vida es especial y el pescaito frito es una delicia.

Mola mil salir de la oficina y tomarte cerveza con vistas al mar y con el resto del equipo. No lo cambio por nada. Esos momentos son oro puro.

Una vez en Málaga, nuestro sueño de ser la app para comprar y vender moda para chicas más grande de España se estaba cumpliendo y se incorporaron al equipo más perfiles técnicos, financiero, estilistas, amores (los amores hacen soporte… un día explicaré cómo el equipo Amor de chicfy enamora a la comunidad en lugar de hacer soporte). A los cuatro meses preparamos una segunda ampliación de capital por valor de 300.000 euros en la que siguieron participando los mismos socios iniciales y entró alguno nuevo.

Ahora podíamos ir más rápido, contratar más perfiles y apostar por canales de captación que nos funcionaban bien.

Tres años y medio después del lanzamiento de chicfy el equipo crece a 25 personas, gestionamos la comunidad de chicas que compran y venden moda más grande de España. Se añaden para vender una prenda por segundo y se vende una cada 7 segundos.

La comunidad chicfy es capaz de llenar de ropa un Corte Inglés en dos semanas y vaciarlo en seis.

Todo lo que vamos haciendo desde hace un año y medio lo hacemos con recursos propios, todo lo que entra lo reinvertimos en hacer la comunidad más grande y más grande.

Hace unas semanas (Septiembre 2016) lanzamos nuestra tercera campaña de televisión “chic para mi” que se ha hecho muy viral con el “hazme una rebajita”, “claro que sí, guapi”, “twerking”. Miles y miles de memes, decenas de trendings topics, ahora millones de personas saben lo que es chicfy.

Viendo el éxito que generaba la campaña decidimos producir el tema completo que hicimos para el spot en conjunto con el productor y la cantante y el resultado es una pasada. Ahora mismo llevamos más de 10 días en el puesto número 1 de los temas más virales de España en Spotify y eso ha provocado que la canción del spot de chicfy se cuele en miles de salas y discotecas y cientos de miles de personas bailando y moviendo el culete al ritmo de chicfy cada fin de semana. De las campañas digitales a la tele y de la tele a las discotecas con un spot y canción que se han hecho muy populares.

  • Trending Topic muchas de las veces que sale el spot.
  • Cientos de vídeos en instagram de personas y familias recreando el spot.
  • Famosos que en televisión y horario de máxima audiencia replican el twerking y alguna de las frases del spot.
  • Miles de memes del spot en redes sociales.
  • Versiones del spot en youtube que alcanzan algunas de ellas más de 4.000.000 reproducciones.
  • La canción completa del spot que hicimos expresamente para chicfy es número 1 viral en España en Spotify y ya se pincha en miles de salas y discotecas. Escúchala aquí. 🎧
  • Algunos Djs han hecho sus propios remixes del tema.
  • Y entre todo, y lo más importante, el crecimiento de chicfy a nivel de negocio y a nivel de marca ha sido espectacular. Batiendo records semanales desde que comenzó la campaña.

Este es el crecimiento de chicfy según Google trends con la palabra “chicfy” desde que comenzó esta campaña.

La verdad es que nos sentimos súper orgullosos de que una simple idea creativa como es mezclar reggaeton con un par de frases se haya colado en la mente de las personas de esta manera. Estar surfeando esta ola es algo que todo el mundo debería poder vivir, sobretodo por el maravilloso camino que llevamos recorrido, y lo que nos queda.

Claro que sí guapi se ha convertido en una frase que ya se utiliza en el día a día y con el tono del spot. Alucinante.

Mira aquí: Claro que sí guapi en twitter.

“claro que sí guapi” desde el comienzo de la campaña como tendencia de búsqueda en Google Trends.

QUÉ NOS HACE DIFERENTES

chicfy es una comunidad alucinante únicamente para chicas que les gusta la moda. La app para comprar y vender moda en la que se procesan miles y miles de compras al día y se añaden decenas de miles de prendas para vender cada día. Acumulamos ya más de un millón de descargas sólo en España.

El equipo chicfy. Estamos llenos de ilusión y amamos nuestro trabajo. Sin este equipazo que hay detrás de chicfy nada sería posible. Nos dejamos la piel, lo hacemos con cariño y ponemos todo el empeño del mundo en ser los mejores. Y lo conseguimos.

REFLEXIÓN

Los mayores aciertos de nuestra vida llegan tras los mayores errores de nuestra vida.

chicfy está construido sobre una experiencia emprendedora fallida y hemos utilizado y utilizamos todos los errores anteriores y actuales como fuente de aprendizaje.

Nos seguimos equivocando cada momento y lo seguiremos haciendo, pero lo utilizaremos para mejorar cada día.

Levántate y hazlo de nuevo.

QUÉ ERRORES EVITAR

Un error que no volveré a cometer es, sin duda, endeudarme personalmente para comenzar algún nuevo proyecto. Una deuda es un virus que hace enfermar, una enfermedad que es difícil de curar y que puede llegar a matar la idea que empieza con tanta ilusión y pasión. Una deuda es la “mejor” forma de hacer que el emprendedor pierda el foco en hacer crecer el negocio y destine su esfuerzo en poder pagar la deuda.

Dedicar tiempo y recursos a la investigación y practicar, practicar y practicar es de winners.

Dedicar tiempo y recursos a buscar financiación es de losers.

CONSEJO

Hay que gastar menos que un mechero y exprimir cada euro hasta que no se le pueda sacar más jugo.