La economía y ética del buen gusto



El buen gusto es objetivable. Tanto a nivel estético como funcional es percibido y cuantificado acorde a nuestros parámetros culturales y morales.

El buen gusto no es otra cosa que la búsqueda permanente del bienestar, la justicia y el progreso a través del lenguaje, los consensos, la economía, las ciencias y las artes.

¿Un ejemplo de buen gusto? El Ice Bucket Challenge que hizo Patrick Stewart en el verano de 2014 para apoyar la lucha contra la esclerosis lateral amiotrófica. Millones de personas hicieron vídeos motivados por la broma y la vanidad. El del actor hizo elegantemente hincapié en lo importante:




¿Qué tiene que ver el buen gusto con la política y la economía?


En un mundo donde la tecnología y los contenidos son cada vez más una commodity, ¿cómo aportas valor a tu producto, marca, empresa, gobierno…?

Con un buen diseño de producto, servicios, procesos y contenidos. No es forma. Es alma.





Y en el buen gusto: la discreción, la empatía y la síntesis son tres elementos capitales.

Por tanto, fin del post ☺