Lo que hemos aprendido (hasta ahora) con el MWC de Barcelona

El lunes empieza el Mobile World Congress en Barcelona: un evento que, por la cantidad de gente y dinero que mueve, es muy relevante para la ciudad.

Es el tercer año que lo veo desde el punto de vista del transporte público y parece que será el más tranquilo. No hay huelga de metro y autobús (como cada año), no hay huelga de tren ni se inaugura una gigantesca línea de metro construida casi a medida (como el año pasado) y no está en el aire el contrato, que en 2015 se prorrogó hasta 2023.

Eso sí: la relación entre congresistas, ciudadanos, empresas y trabajadores locales, organizadores, políticos y tertulianos sigue siendo interesantísima.

Una vez más — ¡sorpresa! — hay mil ojos puestos sobre lo que pueda pasar.


Lo ideal en situaciones así es que el transporte sea invisible, que fluya y mueva a la gente sin que la ciudad lo note demasiado. El reto no es sencillo: son cuatro días y más de 100.000 visitantes.

¿Cómo afecta el MWC al transporte público?

El Mobile es el acontecimiento del año. Barcelona se llena de ejecutivos asiáticos que cierran tratos para el resto del curso y hoteles, restaurantes y prostíbulos multiplican la clientela. La Fira hace un tercio de su facturación anual, muchos jóvenes ganan en una semana el sueldo de dos meses trabajando como chóferes privados y los taxistas y Uber aprovechan para quejarse de su situación.

La ciudad tiene la atención de la prensa. ¿Por qué no aprovecharlo? Los trabajadores del Metro lo saben — y saben el poder que tienen si deciden no trabajar — y casi todos los años hacen huelga.


Aunque éste han votado no hacerla, en 2016 la red se colapsó. El metro funcionó en servicios mínimos y las estaciones estaban hasta arriba. Recuerdo quedarme atrapada durante más de veinte minutos intentando salir de la Fira.

Conseguido. El jefe del Mobile se enfadó (se mostró “muy decepcionado”) y tanto la prensa como los bloggers tecnológicos nacionales hablaron de “torpedeo”, “irresponsabilidad tecnológica” y de que Barcelona no se merecía el Mobile.

Eso en la capa mediática. En la política, la presidenta de la Comunidad de Madrid lo utilizó como arma para enfrentar a ambas ciudades.

Poco después, cerró enteras las líneas 1 y 8 de Metro de Madrid ❤

(y, por supuesto, no se llevó el MWC)


Un año de Línea 9

En 2016 también sucedió algo extraordinario: la inauguración de la Línea 9 Sud del Metro de Barcelona.

Abrió el 13 de febrero, justo a tiempo para el evento. Conecta el aeropuerto con el recinto del Mobile (Fira Gran Vía).

La Línea 9 Sud nació para ser la línea de metro más larga de Europa. Quince años después — se proyectó en 2002 — aún está a medias. La parte que funciona no llega a la demanda prevista: la usan 50.000 personas a diario y se esperaban 75.000.

En este artículo hay dos datos interesantes: uno, que es la línea menos utilizada de la ciudad y, dos, que sólo 9.100 de esas personas llegan al aeropuerto en ella. El Aerobús (bus directo a 5,90 €) y el resto de buses regulares hasta allí suman 24.400 usuarios diarios. Otra opción es la Renfe, que por el precio de un billete normal (1 € con T10) llega a la Terminal 2.

Para ser el proyecto más caro en el que se ha metido la Generalitat, su éxito es bastante relativo.

Aquí cuentan la parte faraónica de la historia de la Línea 9 y la llaman “chapuza”. Y aquí la meten entre los grandes despilfarros españoles:


¿Qué tiene que ver todo esto con el Mobile?

Ya sabemos que muchos colectivos aprovechan la feria para llamar la atención.

Una de las protestas del año pasado fue la de los vecinos de la Zona Franca, el antiguo barrio industrial que vive justo detrás del recinto.

En Zona Franca llevan 30 años esperando al metro. Es una de las áreas más desconectadas de la red.

El tramo de la Línea 9 que se inauguró en febrero del año pasado une el Aeropuerto con la Fira de Montjuic. Fue uno de los requisitos que el Mobile puso al renovar su contrato con la ciudad: la línea tenía que estar completamente operativa antes de la edición de 2016.


Lo curioso no es sólo que después de quince años de obra se inaugurara justo para la ocasión, sino que el ramal que le correspondía a la Zona Franca no lo hiciera (y aún no tenga fecha de apertura).

Foto

Peor: que gran parte de él ya esté construido y que haya trenes circulando para ir al taller ante la frustrada mirada de los vecinos, que el año pasado se comieron con patatas la inauguración de la L9 hasta el Mobile pero que aún no tienen metro. Por eso protestaron.

Éste es el viaducto por el que pasa el metro sin parar:

Aún no sirve para nada.


Si miramos al pasado (2005), encontramos hasta un plan para llevar la Línea 2 al aeropuerto (compartiendo espacio con la L9) por debajo de Montjuic. Conectaría la Zona Franca directamente con el centro.

El plan se abandonó por la megaconstrucción de la — recuerda, aún a medias — Línea 9 Sud.

Son todo capítulos de la bella España de antes de la crisis ❤

¿Por qué la Línea 9S no ha sido un éxito?

Entre otras cosas, porque el trazado se modificó y da tanta vuelta que no es la opción más rápida ni más directa para llegar al aeropuerto.

El efecto Carmel, un derrumbamiento que hubo durante las obras de la Línea 5 y que hundió 84 edificios en este barrio, tuvo que ver en este cambio.

La L9S conecta directamente con el Mobile, sí, pero bastante mal con el centro. El tren desde Sants o los autobuses desde Plaza Cataluña o Plaza de España suelen salir como mejores rutas.

Por otro lado, está su tarificación especial.

Pese a que toda la red de Barcelona está integrada — es el mismo ticket para bus, metro, tren y ferrocarril, ese sueño con el que Madrid lleva tantos años - para usar la Línea 9S al aeropuerto necesitas un billete diferente de 4,5 € (algo parecido a lo que sucede en Madrid con la Línea 8).

A quienes conocen bien el sistema de transporte en Barcelona esto les cabrea bastante. De cara al público no queda tan mal (la narrativa es: ¡así el turista paga más, como en todas las cuidades!) pero ciudadanos y trabajadores de hostelería del aeropuerto tienen que pagarlo igual.

Precisamente durante las últimas semanas me he dedicado a separar las opciones que llevan un billete especial de las que no en las rutas al aeropuerto. También en Barcelona, por la cantidad de opciones que hay para llegar, es uno de mis casos de uso favoritos.

¿Tengo que preocuparme por el transporte si voy al MWC?

No deberías. Como en todo gran evento, habrá más gente de lo normal. Pero también más opciones de las habituales, porque el ferrocarril aumenta servicios y la organización pone buses extra.

Si hay huelga: probablemente tú también seas trabajador. Yo pensaría más en que están en su derecho (un derecho que no querrás que a ti te quiten) que en la imagen que proyecte la ciudad.

Si ves a vecinos de la Zona Franca protestando: ya sabes por qué es.


Hasta algún nuevo episodio de la fascinante línea metro más larga de Europa, ¡feliz MWC!


Gracias a David y Joan Valls por todo lo que me han contado sobre el tema :)

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