Alertas tempranas del negocio, la ventaja de anticiparse al mercado

En las empresas, todos dicen que vivimos tiempos turbulentos. Los cambios continuos en el entorno impactan sobre el desempeño del negocio. No obstante, a la hora de tomar decisiones, la mayoría sigue usando modelos concebidos para contextos estables. Así, nos encontramos en una paradójica situación. Los ejecutivos admiten la incertidumbre, pero toman decisiones como si esta no existiera. Las empresas suelen reconocer la imprevisibilidad del contexto al explicar sus resultados (hacia el pasado) pero suelen subestimar la incertidumbre al tomar sus decisiones (hacia el futuro).

Esta situación nos quita capacidad de reacción frente a las amenazas de nuestro entorno. En casos extremos, hasta puede conducirnos a la quiebra, como ocurrió con el poderoso banco de inversión norteamericano Lehman Brothers.

El caso Lehman Brothers

Tras el estallido de la burbuja puntocom, la Reserva Federal de los Estados Unidos implementó una política de bajas tasas de interés. En un escenario de abundante liquidez, los bancos comenzaron a otorgar créditos hipotecarios a personas con pobre historial crediticio. Posteriormente, la cartera de créditos de mala calidad se empaquetaba en bonos que se vendían en el mercado.

Estos bonos, cuyo flujo de ingresos se basaba en los pagos de las cuotas de créditos de los deudores hipotecarios, fueron adquiridos por distintos inversores. Entre ellos, Lehman Brothers. En tiempos de euforia financiera y de valores inmobiliarios que no paraban de crecer, parecía un excelente negocio que garantizaba un alto retorno a riesgo cero (o casi).

Pero llegó un momento en que la Reserva Federal comenzó a subir las tasas. Las cuotas de los créditos, pactadas a tasa variable, empezaron a subir. Eventualmente, fueron tan elevadas que muchos dejaron de pagar. El default masivo provocó un derrumbe en el valor de los bonos hipotecarios. Lehman, que tenía miles de millones de dólares de estos activos en su portafolio, vio pulverizado su patrimonio. En septiembre de 2008, tras 158 años de presencia en el mercado, cerró sus puertas.

En última instancia, lo que llevó a Lehman a la ruina fue su incapacidad para prever el aumento de tasas de la Fed. Esto fue lo que desencadenó la dinámica que condujo al colapso del mercado inmobiliario, y que terminó hundiendo al banco.

La importancia de un sistema de alertas tempranas

El colapso de Lehman ilustra la importancia de contar con capacidades organizacionales para identificar las variables del contexto que más impactan en los resultados, para monitorearlas y adaptarnos ágilmente. Pero la mayoría de las empresas no poseen esta capacidad.

En parte, esto se debe a que las herramientas de planeamiento habituales no son efectivas en entornos de alta incertidumbre. Las Cinco Fuerzas de Porter y los modelos basados en flujos de fondos descontados, entre otros, no capturan la complejidad de los ambientes de negocios volátiles.

En segundo lugar, el proceso de planeamiento de la mayoría de las empresas no es adecuado para tiempos de incertidumbre. En una encuesta que hicimos en Tandem, la mayoría de los ejecutivos consideraron que la estrategia no se revisa con una frecuencia adecuada para adaptarla a los cambios del entorno.

Por eso, cuando descubrimos que el escenario ha cambiado, ya es demasiado tarde. Cuando explotó la burbuja hipotecaria, ya era tarde para Lehman, que tenía miles de millones de dólares en activos tóxicos dentro de su portafolio.

Las empresas necesitan prácticas de gestión estratégica que les permitan detectar los problemas desde el momento mismo en que aparecen (¡o incluso antes!). Esto requiere de un sistema de alertas tempranas.

Poniendo en marcha un sistema de alertas tempranas

Para poner en marcha un sistema de alertas tempranas, lo primero es identificar las variables del entorno críticas para el presente y el futuro de nuestro negocio. Es decir, las variables que tendremos que monitorear ya que se encuentran fuertemente correlacionadas con nuestros resultados.

Un fabricante de equipos electrónicos, por ejemplo, podría estimar su demanda a través de variables del entorno como la disponibilidad de crédito, las tasas de interés, el índice de salarios y la tasa de desocupación. Los cambios en estas variables probablemente se traducirán en un cambio en la demanda. Por eso, mientras más temprano seamos capaces de detectar cambios en estos indicadores, más rápidamente podremos reaccionar para cubrirnos de la amenaza.

Estos indicadores nos permitirán confeccionar un tablero de alertas tempranas al que seguiremos periódicamente. Este tablero incluirá una serie de “semáforos” que nos advertirán cuando alguna de las variables críticas se mueva por fuera de los parámetros definidos.

Desde luego, este tablero debe ser revisado y consultado a la hora de tomar decisiones. De nada nos servirá tener el mejor tablero si no se lo usa. La evolución de los indicadores debe ser debatida con el equipo de dirección, para que todos comprendan el impacto sobre el negocio, y puedan planificarse respuestas preestablecidas frente a desvíos en alguna de las variables críticas.

En síntesis, los sistemas de alertas tempranas nos permiten reducir el impacto de la incertidumbre, gracias a un seguimiento continuo de los indicadores clave del entorno que afectan el desempeño de nuestro negocio.

Tomar decisiones estratégicas confiables bajo incertidumbre requiere de un abordaje que no recaiga sólo en la visión y el “instinto” de sus ejecutivos. Tener una imagen clara del contexto nos permitirá reaccionar rápidamente para mitigar potenciales impactos negativos y también para capturar oportunidades.

Sobre el autor

Federico Esseiva es Director de Tandem, Soluciones de Decisión 
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También podes contactarlo en fe@tandemsd.com


Originally published at tandemsd.com.

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