El diseño como herramienta de innovación

El pensamiento de diseñador (Design Thinking) no es exclusivo de artistas o creativos. Un enfoque que, gradualmente, va capturando mayores espacios en la innovación en las organizaciones.

Innova Schools lanzó en 2011 su iniciativa privada para traer educación económica y de calidad al Perú. Para lograrlo aplicaron un método de trabajo estructurado detrás de la metodología de Design Thinking para innovar con foco en el usuario y su necesidad.

Su objetivo era crear, por un lado, una nueva infraestructura que ayude a mejorar el aprendizaje y a desarrollar espacios colaborativos, y por otro, adecuar los planes de estudio para brindar una mejor enseñanza a un precio accesible.

Esta metodología proponía que la institución genere el cambio que deseaba en base a un proceso innovador centrado en los usuarios: profesores, alumnos y padres, asegurando un proceso de mejora genuino. El proceso, si bien simplificado, consistió en pensar la nueva estructura del colegio en base a su experiencia, generando prototipos, testeándolos y mejorándolos en base al feedback. Este ciclo de testeo y corrección se repitió hasta llegar al resultado deseado.

Para lograrlo se valieron de diferentes instrumentos: entrevistas para sensibilizar al grupo de trabajo respecto a las necesidades sobre las que se iba a construir, workshops de generación y priorización de ideas, herramientas para facilitar la creación de prototipos y sesiones de evaluación y ajuste, entre otras cosas.

En resumen, se utilizó un sistema de innovación estructurado en base al usuario, nacido de procesos de diseño que venían siendo dominio exclusivo de diseñadores, pero que se han convertido claramente en instrumentos de mejora para cualquier tipo de organización. Lo cual fomenta culturas organizacionales más flexibles y que reaccionan más rápido.

¿Cómo piensan los diseñadores?

La noción del diseño como forma de pensar se remonta a The Sciences of the Artificial (1960) de Herbert Simon y luego a Robert McKim quien retoma los conceptos en su libro Experiences in Visual Thinking (1973). El concepto recién nace con el libro Design Thinking (1987), donde Peter Rowe describe los métodos e ideas utilizados por arquitectos y planificadores urbanos. En 1991, David Kelly realiza la adaptación de estas ideas al mundo de los negocios.

El Design Thinking es un método formal enfocado en la resolución de problemas y creación de soluciones de una manera creativa y práctica. Se basa en las siguientes premisas:

  • Foco en valores humanos. Entender al usuario y valerse de su feedback.
  • Visual. Se utilizan piezas visuales para ilustrar las ideas.
  • Colaboración radical. Equipos multidisciplinarios para la generación de ideas radicales.
  • Cultura de prototipos. Se utilizan continuamente prototipos para validar ideas y como piezas centrales del proceso de innovación.
  • Incitar a la acción. El proceso apunta a hacer, no a pensar.

Un método ordenado de pensamiento

El proceso de pensamiento creativo que aplican los diseñadores se concibe más como un sistema de espacios que como una serie definida de pasos. Cada espacio marca diferentes tipos de actividades relacionadas (investigación enfocada, brainstorming, prototipos, involucramiento del usuario, etc.) que, en su conjunto, forman un continuo de innovación. El proceso puede parecer caótico al comienzo, pero toma sentido a medida que el proyecto gana forma.

Los pasos propuestos que involucran el proceso son:

  1. Empatizar. Trabajar para entender en profundidad la experiencia del usuario para quien se está diseñando. Esto se logra a través de la observación y la interacción, viviendo la experiencia de usuario. Se podría resumir en mirar, escuchar y preguntar.
  2. Definir. Procesar y sintetizar los descubrimientos realizados en el trabajo de empatía, para poder lograr tener el “punto de vista del usuario” el cual se utilizará al momento de diseñar.
  3. Idear. Aquí comienza el proceso de diseño en sí. Implica explorar y generar una amplia variedad de posibles soluciones (similar al momento divergente de creación de alternativas en un proceso decisorio). Esto permitirá generar ideas más allá de lo obvio.
  4. Prototipo. Solidificar las ideas en la forma de un prototipo (dibujos, artefactos y objetos) que permita experimentar e interactuar. Así se podrá aprender, desarrollar la idea y generar mayor empatía.
  5. Evaluar. Generar el producto (tangible o intangible) para que sea utilizado por el usuario. Utilizar su feedback en su refinación y optimización. Este proceso se repetirá en un ciclo de iteraciones que comprenda los últimos tres pasos (idear, prototipar y evaluar) hasta obtener el producto final.

De esta forma, el Design Thinking aporta un proceso estructurado para gestionar la innovación, una propuesta para alinear los esfuerzos de creación detrás de las necesidades del mercado de manera comprehensiva. ■

Sobre el autor

Bruno Grilli es Consultor de Tandem, Soluciones de Decisión 
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También podes contactarlo en bg@tandemsd.com.

Originally published at tandemsd.com.

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