¿Estamos viviendo una simulación?

Parece utópico, casi irreal. Cualquier persona que haya estado en un parque de Disneyland es capaz de imaginar esta escena. Calles ficticias con olor a nuevo, restaurantes temáticos a cada lado y sensación de perfección a cada paso. Pero acá no hay montañas rusas, sino escritorios. No hay tazas gigantes, sino computadoras. No hay turistas, sino empleados.

Un ejemplo de las areas de entretenimiento que provee Google a sus empleados

Las oficinas de Facebook en Menlo Park, California transmiten esta sensación extraña. Cualquier servicio está cubierto. ¿No te gusta la comida mejicana? Andá a la hamburguesería. ¿No te gustan las hamburguesas? Andá al restaurante vegetariano. Todo está incluido: Lavandería, peluquería, bicicletería o gimnasio. “Sino está cubierto, haces un ticket y probablemente te lo incluyan.”

“Igualmente, mi productividad no mejoró” nos contó un empleado de Facebook. Sin embargo, no se trata de la productividad, sino del tiempo que gastan en tareas cotidianas. En estos días, visité tres compañías similares: Facebook, Google y Linkedin. Cada una de ellas intenta de darle total comodidad a sus empleados de distintas maneras. Algunos ejemplos son los personal trainers de Linkedin, la variedad de restaurantes de Facebook o las áreas de recreación de Google.

Sin embargo, el concepto básico reside en garantizarle al empleado la abstracción de sus tareas cotidianas. Estás formas, completamente alejadas de la realidad laboral argentina, me hacen sentir una sensación de incomodidad constante a medida que recorro las distintas mini ciudades. La productividad por hora trabajada no aumenta, pero el tiempo es únicamente dedicado al trabajo.


La pregunta que surgió en todas las visitas es, ¿Cómo se logra el balance entre la vida laboral y la personal? Algunos de los empleados dicen que muchos no la logran.

¿Cuál es el sentido de volver a casa? Ninguno.

Desayuno, almuerzo y cena incluidos. Televisión, ping-pong y videojuegos incluidos. Gimnasio, spa y happy hour incluidos.

“No toco la billetera de lunes a viernes” dijo nuestro contacto en Linkedin. “Muchas veces ceno acá” declaró. Estas mini ciudades crean una dependencia del trabajador hacia la corporación que puede ser nociva. ¿Es el tiempo dentro de la empresa tiempo libre? Si lo es, ¿Tiene sus límites? La leyenda cuenta que tuvieron que prohibir que los pasantes de Google durmieran en sus autos en el estacionamiento de la compañía.

La comodidad del trabajador parece un concepto ideal, pero llevada al extremo, puede absorberlo. Las empresas de Silicon Valley compiten tanto por el personal, que todas intentan de brindar los mejores “amenities” para sus empleados. A pesar de esto, algunos buscan alejarse de estás comodidades y vivir una vida “común y corriente” (gozando de altos sueldos, obviamente). Los empleados senior cuentan que esta absorción se da más en los empleados solteros, que buscan tener el menor gasto posible y no tienen ninguna responsabilidad en casa.


“Estados Unidos te hace estúpido” nos dijo un importante ejecutivo de una de las compañías mas antiguas del valle. Todo está a un click de distancia, desde el jabón líquido hasta un crédito para tu nuevo auto. Muchos argentinos con los cuales nos encontramos nos transmiten el mismo concepto: nosotros pensamos constantemente “out of the box” pudiendo resistir a cualquier cambio abrupto. En cambio, gran parte de esta sociedad no resiste a una modificación de su estructura básica.

Pero esta cultura estructurada y absorbente que se ha generado, con la cual Argentina no cuenta, no es negativa en su totalidad. Muchos de los trabajadores y emprendedores que nos encontramos nos dicen que trabajan largas horas por el placer que les genera su labor. Además, en Silicon Valley la gente trabaja en proyectos que impactan a miles de millones de personas. Un nuevo feature de audio en Google Hangouts o un botón en Linkedin afecta a millones de usuarios y otorga al creador una sensación de poder que es incapaz de definir.

La gente se ve absorbida por su trabajo o labor de forma voluntaria. “Nadie sale los fines de semana, siempre hacemos algo” nos dijo un ingeniero de la NASA. Es por ello, que este valle es tan especial. Las personas que lo habitan están motivadas 24/7 a hacer un impacto en el mundo y no pararán hasta lograrlo.

Silicon Valley te enseña a pensar en grande. Si no impacta a millones, no sirve. Si no te motiva, pero te genera dinero, no sirve. No debemos intentar de copiar esta cultura, pero nos vemos obligados a inspirarnos e intentar de impactar a millones desde nuestro país a Latinoamérica y el resto del mundo.