Formatos de lectura, reflexiones

Es curioso, porque justamente cuando estoy viendo como distintas editoriales que publican literatura que me interesa bastante están comenzando a sacar sus títulos en formato digital -que es algo que he esperado durante largo tiempo-, es cuando empiezo a ver que no todo en la lectura digital son beneficios. Hoy quiero compartiros algunas reflexiones sobre los formatos de lectura, y sobre mi experiencia (siempre muy personal) con cada uno de ellos.
He llegado a un punto en el que leo en cualquier formato, no le hago ascos a ninguno de ellos. Poco me importa leer en la pantalla de mi móvil, tablet, Kindle o papel. Hubo un tiempo en el que me preocupaba mucho tener un ecosistema de lectura, se me había metido entre ceja y ceja tener todo en un solo formato. Ahora sin embargo leo allá donde esté el libro que me interesa leer.
Hace algunas semanas leía por la red algunas opiniones sobre la mejora de atención en la lectura sobre papel. Mi posición era escéptica, ya que en mi caso no veía dificultad alguna en concentrarme en una pantalla digital, especialmente si esta era la del Kindle. En el móvil o tablet la cosa ya era diferente, pues las notificaciones siempre dan lugar a que uno se disperse. ¿Pero qué problema había en un dispositivo que era exclusivo para leer?
Sin embargo, hace algunas semanas he recuperado mi consumo de feeds, y he retomado (aunque muy discretamente) mi uso de redes sociales. Ha sido entonces cuando he notado que cuando leía sobre papel me era mucho más fácil centrar mi atención en la lectura que por medio de un dispositivo u otro.
En el papel sin embargo no todo son ventajas. Sujetar un dispositivo como el Kindle me resulta muchísimo más cómodo en la mayoría de lugares que un libro físico. Un libro es incómodo de agarrar y usar cuando no estás sentado. Otra de las desventajas es la dependencia de tener buena iluminación cuando lees un libro físico. Tampoco son cómodos para la movilidad, son más pesados que un dispositivo. Y por último, en un libro dependes de que la maquetación esté bien hecha, es decir, que la fuente esté a buen tamaño y sea cómoda de leer, algo que en el formato digital puedes poner a tu gusto.
Los dispositivos móviles ofrecen muchas ventajas, como hemos visto, sin embargo son un entorno de multiples distracciones, en el que la multitarea resulta vertiginosa y en la que concentrarse en una lectura con algo de profundidad supone un ejercicio importante de evasión del clic. El cambio de ocupación es constantemente sugerido por medio de distintas notificaciones.
En cuando a la comodidad, me resulta mucho más cómodo leer en móvil que en tablet. El móvil es un dispositivo mucho más ligero que puedo agarrar con una mano. Sin embargo, para el móvil es complicado encontrar buen momento para ponerlo en modo avión, algo que si hago a menudo con el tablet, con el objetivo de meterme de lleno en la lectura.
Hoy por hoy mi dispositivo favorito para la lectura es el Kindle, ya que poniendo todas las ventajas y desventajas que aporta cada formato es el que mejor parado sale: Es muy portable, cómodo de agarrar, cómodo para la vista, dispone de iluminación para entornos con poca luz, y la forma de guardar notas de mis lecturas me resulta ágil. Sin embargo veo que cuando cojo un libro en papel, mi grado de aislamiento y concentración en la lectura es mayor. No entiendo muy bien por qué pasa esto, pero con el Kindle soy mucho más propenso a consultar el móvil en medio de la lectura cuando suena alguna notificación. Supongo que es cuestión de un cambio de chip, el Kindle está más integrado en mis hábitos digitales, en mi día a día, y sobretodo, en mi movilidad. El papel suele estar reservado para casa, el Kindle está en todos los sitios. Quizás la diferencia de concentración tenga más que ver con el lugar desde el que leo que no desde el formato desde el que lo hago. Puede ser…
Fotografía de Daniel Camargo bajo licencia Creative Commons