Mi entrada en los wearables

Hace una semana que me llegó la Xiaomi Mi Band, un dispositivo que sirve para medir la actividad y el sueño. La adquirí con una utilidad en mente, usar su despertador. El beneficio que veía es que podía despertarme en una fase ligera del sueño, cosa que yo agradezco enormemente. Estuve probando algo similar con alguna aplicación en el móvil. El problema era que tenía que tener el terminal sobre la cama. No sé si fue por pura autosugestión o qué, pero me levantaba muchos días con dolor de cabeza.
Así que la Mi Band me ofrecía tener alejado el móvil pero aprovechar esta funcionalidad de medir el sueño y poner el despertador para que me despertara en una fase ligera del sueño. Además despierta por vibración, lo que evitaría molestar a la gran mujer con la que comparto nido noche tras noche. Si, soy un zombie por las mañanas, me cuesta hasta escuchar el despertador a todo volumen. No se como pude pensar que unas vibraciones en la muñeca pudieran darme los buenos días. Ni me entero.
Me encanta la Mi Band. Me sirve para medir lo que camino cada día. Y también para controlar lo que duermo cada día sin necesidad de pensar en ello. Automáticamente va haciendo sus registros. También la uso para que lleguen las notificaciones de unas pocas apps, solo lo uso para aquellas aplicaciones que notifican recordatorios. Así tengo puesto el led azul para Any.Do, el rojo para Google Now y el verde para el Calendario. Me resisto a hacerle llegar otro tipo de notificaciones. ¡Sorprende lo útil que es el cacharro para los 16€ que me costó!
El problema es que sigo viendo con muy buenos ojos ese Wearable que me permita despertarme en fase ligera. La diferencia que noto es importante. Así lo vi cuando estuve usando alguna aplicación en Android que permitía hacerlo.
Hasta ahora miraba con a los relojes y pulseras inteligentes con mucho escepticismo. No me interesa estar recibiendo constantes notificaciones en la muñeca. Pero tras probar la Mi Band he visto que las posibilidades pueden ser muy variadas, que pueden ser muy útiles para algunas tareas, especialmente las que tienen que ver con los recordatorios (en mi caso).
He de reconocer que estoy expectante por ver como avanza Google Now. Creo que el futuro de los relojes Android pasa por allí. Ahora Google ha abierto la puerta a los desarrolladores para que soliciten el acceso a comandos por voz en la app de Google, lo cual sin duda es el inicio de grandes posibilidades. Imaginaros poder realizar tareas por medio de la voz, y que el dispositivo que las haga sea el reloj, sin sacar el móvil de tu bolsillo. Anotar en cita en el calendario, añadir una tarea en Any.DO o Wunderlist con alarma programada, son cosas que a día de hoy ya es posible hacer. Ahora que los desarrolladores pueden pensar en cómo aprovechar la funcionalidad de Google, creo que saldrán utilidades interesantes, y los grandes beneficiados serán esos dispositivos de muñeca.
En pantallas tan pequeñas la voz tiene que ser protagonista. Sin buenas opciones de usar un teclado en poco más de una pulgada la voz debería ser lo que el ratón fue para el pc y lo que los dedos son para los smartphones y tablets. La voz hoy por hoy es una gran opción para manejar acciones. Aunque la pantalla sigue siendo vital para ver la información. En este caso no es útil ir con un reloj que va hablando, la discreción prima.
He mirado distintas opciones de relojes. El Pebble es la opción que me resulta más atractiva. Los relojes con Android los veo demasiado llamativos para mi gusto. Soy un friki, pero no me gusta irlo cantando a los cuatro vientos. El Pebble negro creo que pasa mucho más desapercibido y ofrece algunas funcionalidades que me parecen muy útiles. La pega es que solo es útil para recibir información, que no es poco, pero puestos al tema me seducen las posibilidades de Google Now.
En fin, seguiré masticando el tema, viendo algún que otro vídeo e indagando las experiencias de uso de bloggers. Por el momento seguiré contento con la Mi Band, aunque no me esté sirviendo para aquello por lo que me la puse en la muñeca.