¿Cuántas ratas mataste para tu pan con palta?

Hartas. Yo prácticamente a diario durante un año me he encontrado en los cerros de Los Andes al menos con una rata agonizante, por ingesta de matarratas. Agarraba la piedra más pesada que encontraba, la levantaba sobre mi cabeza y la dejaba caer con toda mi fuerza contra la de ella, calculando una parábola que la matase en el mismo momento en que le hiciera perder el conocimiento. Mi intención se podría llamar buena. Para la rata mi acción es una más desde el sistema brutal; mi función, rematarla.

No siempre son rematadas. Toda rata se puede decir que ha visto a parientes así, agonizando durante varios días con los mayores dolores imaginables hasta finalmente morir. “Esa agonía desgarradora parece ser síntoma de muerte en ratas”. (Lola Lóbez). Algunas ratas creen que ese modo de morir es el modo en que mueren las ratas por naturaleza. El papel cultural que les toca lo diseña el humano; tan profundamente, que interfiere en su genética. Y así, tienen camadas inmensas y frecuentes, apremiadas por las campañas de destrucción masiva y continua a que las someten.

Los humanos no cejan en esta campaña, que les parece necesaria (pues si no las matan no pueden abastecerse alimentariamente: pues las ratas se comen las paltas).

Una solución (o parte de una solución) sería plantar terrenos exclusivamente para el consumo de paltas por parte de las ratas. En el Amazonas los indios plantan mandioca al borde de los pueblos para consumo de los pecaríes. Así, en épocas migratorias éstos no devoran las plantaciones destinadas a los humanos (Magaña). La mitología dice que firmaron en la noche de los tiempos este acuerdo.

Aunque no les tires el pedrusco en la cabeza, igual estás pagando por matar a estas ratas. Es lo más seguro. Aunque en teoría seas vegano y tu proteína proceda de las paltas, entre otras plantas, y no de animales.

Las paltas que comes, en un altísimo porcentaje (90%?), se traducen en muerte animal. En tortura y muerte animal.

La intoxicación de ratas se produce en los campos de cultivo de paltas también a través del agua que beben. El sistema de regadío de un fundo distribuye a cada uno de los árboles agua con químicos diversos añadidos (hay un margen curioso para creatividad aquí). Y químicos emparentados también se administran a través de fumigadores sobre toda la vegetación circundante, que de uno u otro modo intoxican a otros animales terrestres y aéreos.
Y las ratas tienen sed, y rompen los tubos de distribución.

Aun en plantaciones orgánicas/ecológicas -sin tóxicos en el agua, ni en la vegetación circundante, ni en tabletas venenosas especiales para ratas- la cultura del campo tiene por útil (para evitar que las ratas coman plantas de sus cultivos), y/o por entretenido, acosar y matar ratas. Enseñan a los perros a obsesionarse con las ratas. Los azuzan y los convierten en psicópatas. Es la cultura cazadora, uno de los cultos a la muerte. El perro deja las ratas destrozadas, sufriendo, esperando una muerte lenta. A esas ratas también las he rematado yo.

Y sin embargo no es necesario matarlas, ni útil para lo que se busca (-cuanto más mates, más nacen-); ni entretenido en términos éticos.

Y sí existen vías de solución éticas. Además del tipo logístico ( — ecológico-cultural — , como la relación entre pecaríes y humanos en el amazonas), existen soluciones químicas. Y esto es nuevo y deberíamos profundizar ya mismo en ello de una vez, y exigirlas a nuestros gobiernos (exigir una legislación que obligue a métodos éticos e inteligentes y creativos de relacionarse entre poblaciones de distintas especies, como ratas y humanos). Existen esterilizantes químicos, que en cuestión de poco tiempo provocan técnicamente la menopausia en las ratas. Se puede modular su aplicación, de modo que unas cuantas semanas de administración producen una disminución en el tamaño de las camadas: solo si se continúa con la administración un par de semanas más, las ratas quedan esterilizadas. E incluso su descendencia. Se administra en forma de (delicioso) cebo ([acá hay espacio para diseños culinarios]).

Se ha aplicado en el metro de Nueva York; se ha aplicado en plantaciones orientales de arroz. Argentina está importándolo ya. Chile debe subirse a un honroso segundo lugar. Lo que corresponde es innovar; a través de la tecnología modificar esta cultura tan violenta, y en la que todos somos verdugos obligados, más o menos directamente.

Propongo que creemos conciencia sobre la necesidad de esterilizar a las ratas. Creemos leyes que prohíban esta sangría injusta y estúpida.

Acá, los datos sobre el producto que debemos importar y aplicar en lugar de matarratas.

https://www.facebook.com/Basta-de-matarratas-1661201024142651/?fref=ts