La confusión abolicionista (1)

Conceptos fundamentales del debate moral son excluidos desde consideraciones (socio)lingüísticas, no filosóficas.

La teoría abolicionista de derechos animales se inscribe en el paradigma materialista; participando de la tradición intelectual mainstream en el último par de siglos. Así, en su formulación –Francione- no reconoce la experiencia como modo de acceder al conocimiento, como modo de conocer la realidad.

[No obstante, es solo la experiencia lo que permite constatar o dar cuenta de fenómenos como el de la empatía/compasión, y cuyo estudio es fundamental en la definición de nuestra relación moral con el resto de animales.

La experiencia de tu relación con el mundo es el único indicativo de que exista de hecho una relación entre individualidades. Esa relación se manifiesta en ti como empatía. Cuando hablamos de compasión estamos connotando valor moral al individuo con el que sentimos empatía.

Por supuesto el nombre que damos a las manifestaciones de la realidad es arbitrario. Así también lo es la palabra compasión. Y, ciertamente, arbitraria puede ser la interpretación que se pueda hacer de ella. Desde la enunciación abolicionista se rechaza, por designar conceptos que el paradigma materialista no contempla. El abolicionismo hace solo un análisis de las *connotaciones* (sociohistóricas) que tiene la palabra, no hace un análisis de los fundamentos morales que denota.

Para complicarlo más, suele usar la palabra en un contexto en que esta ya ha sido *mal* usada (por el bienestarismo). Es decir, el abolicionismo critica que el bienestarismo pueda hablar, por ejemplo, de ´sacrificio compasivo´, composición conceptual ésta que ciertamente se autodestruye epistemológicamente, pero que se puede esperar de un sistema de valores materialista, como también lo es el bienestarismo (el abolicionismo se define en oposición sintagmática al bienestarismo: desde dentro del mismo paradigma)].

[continuará]

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