Reflexiones de #NiUnaMenos escritas por un feo.

Vos no naciste de un zapallo.

Mi viejos han dedicado gran parte de su vida a mostrarme la gran responsabilidad que tenemos en tratar con respeto a todas las personas, en especial al género femenino.

De todas las mujeres que han pasado por mi vida, sin lugar a dudas, mi admiración mayor la lleva mi vieja. Mi mama es de esas personas que tienen una alegría inagotable, esas que visten con muchos colores, esas que viven cantando y llenando de música y flores el hogar.

Hoy puedo decirles que todo lo que yo sé del amor lo aprendí de ella. Ella es en muchos aspectos, mi ejemplo a seguir.

Recuerdo en plena adolescencia, que intente poner en práctica las cosas que me enseñó mi mamá para conquistar el corazón de la primer mujer que enamoró mi corazón. Me acerque a ella y le regale un ramo de flores.

Nunca funciono.

Tampoco me funcionaron los bombones, las cartas, la amabilidad, el exceso de cariño ni los pequeños detalles. Todo lo que mi mama me enseño sobre como tratar a una mujer, jamas funciono.

Y sin darme cuenta, me volví feo.

Me volví feo mirando como algunos hombres tenían mucho éxito con las mujeres practicando la arrogancia, la soberbia, la maldad, la falta de respeto.

Observaba a estos hombres volverse populares, bien vistos y valorados. También fui testigo de muchas mujeres enamoradas de cosas materiales, dejando de lado todas las virtudes y principios aprendidas desde la cuna, solo para reflejarse al lado de un hombre con auto, guita, pilcha y facha.

Me volví feo sobrellevando la adolescencia teniendo que aceptar que las mujeres se sentían atraídas por valores que no me enseñaron y que me he esforzado toda la vida en no adoptar. Nosotros, esos hombres feos, también estamos entre ustedes.

Lamentablemente, ustedes son incapaces de reconocernos.

Si #NiUnaMenos es una lucha sobre el maltrato hacia el género femenino solo por parte de los hombres, permítanme estar en desacuerdo.

La violencia de género es un capital de ambos sexos.

Es hora de que hablemos por todos y empecemos por casa, mirándonos al espejo. Revisemos cuanta responsabilidad tenemos todos al practicar violencia de genero al gordito, al negrito, al extranjero, al maricón, al feo.

La lista es triste e interminable.

A todas esas mujeres que fueron a la marcha de #NiUnaMenos y sienten que su voz hoy es escuchada, les pido que usen la fuerza de su repudio hacia los que son poco hombres, también para forjar el hábito de reconocer a los hombres con todas las letras.

Les pido que no consideren poético que Arjona se refiera a su reputación como las primeras 6 letras de esa palabra. A las que usan malas palabras como “hijo de puta” o “concha de tu madre” les pido que revisen cuanto machismo están aceptando.

A todas les pido que cuando vean un gesto de esos que queremos imitar, se ocupen de aplaudirlo, de valorarlo.

Les pido una sonrisa para ese hombre que cede el lugar a una persona grande o a una embarazada, les pido una sonrisa a ese padre que juega con sus hijos.

Sonrían.

Muestren que ustedes no tienen odio sin razon detras de este movimiento.
Muestren que solo quieren vivir con libertad y en paz.
Muestren que ustedes quieren una sociedad con mas amor y cariño.

Y quizás cuando lleguemos a ese día, los hombres que creemos que es importante cuidar de ustedes dejemos de ser feos.

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