Abriendo Bellavista: 48 horas de infierno

Era sábado por la mañana y teníamos 48 horas para abrir el cowork para más de 50 clientes ansiosos que esperaban comenzar a trabajar el lunes.

No importaba que el lunes fuera feriado en Chile. Nuestros clientes eran trabajadores remotos que venían del extranjero y necesitaban que su espacio de trabajo estuviera listo para el primero de mayo. Nuestro plazo era definitivo. No había por donde modificarlo.

Ya estábamos muy atrasados. Abril no tuvo misericordia con aquellos que debíamos manejar plazos ajustados — Semana Santa y el Censo fueron excelentes asesinos de la productividad. Y para empeorar la situación, la lista de problemas de infraestructura no paraba de crecer.

Así estaba el cowork unos días antes de nuestra apertura “oficial”.

El sábado fue una locura total. Fue el último día que tuvimos con nuestro equipo de maestros. A partir del domingo estaríamos completamente solos.

Había tanto trabajo por hacer que todo nuestro equipo agarró martillos y pinceles y nos pusimos a trabajar. No teníamos otra opción.

Ese sábado por la noche, mientras nos sentábamos a comer choripanes — nuestro modo de decir gracias a los maestros por su tremendo esfuerzo — el lugar estaba tan sucio y enterrado bajo tantos desechos de materiales y polvo, que era casi imposible imaginar que un cowork yacía debajo.

Todos nos fuimos a casa esa noche sintiéndonos un poco desanimados.

Domingo de locos

Comenzamos el día bien temprano. No más maestros. Solo nosotros.

Echamos mano a todos los recursos que pudimos.

Todo el mundo se involucró — esposas, novios, practicantes, y empleados.

Una de nuestras Mamás horneó muffins y brownies para el equipo, y resultó ser la única cosa que comimos durante todo ese largo y extenuante día.

Gracias a la gente increíble que nos animó y apoyó durante aquel loco domingo.

A medida que el día llegaba a su fin, el cowork lentamente comenzó a tomar forma.

Finalmente nos deshicimos de todos los escombros en el interior y comenzamos una limpieza profunda. ¡Es imposible contar la cantidad de veces que tuvimos que barrer ese piso!

Las mesas llegaron alrededor de la medianoche.

Instalamos la primera mesa durante las primeras horas del lunes por la mañana.

Ya nos quedaba menos.

Pero la lista de las cosas que tuvimos que hacer durante esa dura e interminable noche es demasiada larga para contarla toda — fregando los pisos de los baños, limpiando tazas y ventanas, armando sillas y mesas, sacando infinitas bolsas de basura.

Finalmente nos retiramos del cowork el lunes a las 6 de la mañana, agotados y gastados, esperando haber hecho lo suficiente, pero sabiendo muy bien que había un montón de pendientes.

Día-D

Pocas horas después estábamos en plena acción. Más de 50 coworkers pasaron por las puertas y comenzaron a trabajar.

Y…

Todo estaba bien.

Lo logramos.

Sobrevivimos la noche y abrimos con éxito nuestro segundo cowork.

¿Era todo perfecto?

No, lejos de eso, pero la gente estaba feliz y nos felicitó por el increíble espacio que habíamos construido.

Lo destacado de la noche

Esas 48 horas nos agotaron como ningún otro evento desde que iniciamos esta compañía. El lanzamiento de Bellavista nos exprimió físicamente y emocionalmente. Literalmente nos llevó al “edge” de nuestras zonas de confort. Pero también nos unió más como equipo y nos enseñó una valiosa lección — no importa cuál sea tu rol, cuando llega el momento, todos nos arremangamos las mangas, arreglamos las tapas de los inodoros y hacemos lo que sea necesario para cumplir nuestra meta.

También lo pasamos bien a ratos.

Uno de los momentos más destacados fue perseguir el camión de la basura.

Habíamos acumulado tanta basura en la calle que necesitamos urgentemente deshacernos de ella.

De repente pasó el camión de la basura. Con todas las ganas del mundo cargamos nuestra camioneta y perseguimos al camión, rogando a los basureros que se llevaran toda nuestra mugre.

No sólo se llevaron nuestra mugre, también nos dejaron pasear en su camión.

Hay gran poder en pedir. Pedir conduce a hacer realidad los sueños (como este compadre feliz montado en el camión de la basura).

Presentando Edge Bellavista

Sin más preámbulos, y con no poca cantidad de sudor y suciedad, te presentamos Edge Bellavista.

¿Te parece un lugar cool para trabajar?

Por supuesto que sí.

Visita nuestro sitio web y agenda un tour ya.

Recuerden, pusimos nuestros corazones y almas en este espacio.

#contruidoporemprendedoresparaemprendedores


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