El hijo que heredó la granja

En una pequeña aldea en la India, un granjero que estaba ya viejo llamó a sus dos hijos para informarles de la decisión que había tomado sobre cuál de ellos heredaría la granja de la familia. “Hijos, después de observarlos durante toda una vida he decidido que mi hijo más jóven debe ser quien herede la granja familiar.” En ese momento, el hermano mayor lleno de enojo reprochó “Porqué? Qué ha hecho el que hace que se merezca la granja?”

El granjero se volteó con su hijo mayor y le dijo, “Necesito que me ayudes con algo. Tenemos espacio en nuestros establos, ¿podrías ir a la granja de a lado y preguntar si tienen algunas vacas que nos pudieran vender?” Después de unos minutos el hermano mayor regresó y le informo a su padre, “Papá, me comentan que nos podrían vender seis vacas.”

El padre agradeció a su hijo mayor por la ayuda. Después se volteó con su hijo menor y le dijo, “Necesito que me ayudes con algo. Tenemos espacio en nuestros establos, ¿podrías ir a la granja de a lado y preguntar si nos pudieran vender algunas vacas?” El hijo menor salió para cumplir con la encomienda de su papá. Después de un rato, regresó y le informó a su papá, “Papá, me comentan que nos pueden vender 6 vacas. Cada una de las vacas costaría 2,000 rupias. Si queremos comprar más de seis vacas, me dijeron que nos podrían reducir el precio. Me comentaron también que la siguiente semana les van a llegar nuevos becerros y si no tenemos prisa sería mejor esperarnos. Pero, si tenemos prisa, no las podrían enviar el día de mañana.”

El padre agradeció a su hijo menor. Después se volteó con su hijo mayor y le dijo; “Por eso es que tu hermano menor se va a quedar con la granja.”

Desde hace ya tiempo he podido notar un patrón distintivo en las personas que se desarrollan rápidamente. En la mayoría de las situaciones, las personas hacen solamente lo que se les pide y muchas veces buscan hacer el mínimo esfuerzo posible para conseguir este objetivo. Necesitan instrucciones específicas en casi cualquiera de sus actividades.

Por otra parte, he notado que los colaboradores que se desarrollan rápidamente y son más exitosos tienen iniciativa y proactividad. No necesitan ser dirigidos para llevar a cabo sus tareas. Ellos no solamente buscan llevar a cabo la tarea, ellos entienden el porqué de las cosas y luchan por llevar a cabo las tareas que los ayuden a lograr su objetivo de la mejor manera posible. Hacer esto repetidamente los hace que se desarrollen de una manera acelerada y sean más exitosos.

El ser exitoso requiere ser proactivo. Requiere estar a la ofensiva y buscar dar algo más en las actividades que realizamos de manera diaria. ¿Cuántos de nosotros actuamos como el hijo mayor en nuestra vida personal y profesional? ¿Cuántas veces buscamos otorgar ese extra, como el hijo menor, en nuestras responsabilidades? Durante mi gestión y en mi día a día reflexiono sobre esta fábula preguntándome constantemente si estoy actuando como el hijo menor o como el hijo mayor. Las personas mas exitosas que conozco, actúan como el hijo menor en todas sus responsabilidades.

Siguientes pasos

En tu cuaderno apunta las responsabilidades que tienes el día de hoy. Una por una revísalas y reflexiona sobre lo que tendrías que hacer para que en vez de actuar como el hermano mayor, actuaras como el hermano menor. ¿Que tendrías que hacer diferente? ¿Qué cambiarías? ¿Cómo actuarías? Después de hacer este ejercicio, comienza tu día y asegúrate de cumplir con tus responsabilidades como el hermano menor lo haría. Repite este ejercicio indefinidamente y serás exitoso.

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