Perfiles de Mujeres de 100: Impulsando el Desarrollo Agrícola para Ayudar a los Más Vulnerables

Nalleli Cecilia Valenzuela Valencia

30 años, vivo en Magdalena, Sonora. Soy licenciada en negocios internacionales y estoy estudiando una maestría en negocios internacionales con especialidad en finanzas.

Ranchera, ejecutiva, ciclista, hago de todo. Soy una persona muy extrovertida, me encanta lo que es vivir en el campo y la naturaleza. Mi mayor pasión es el contacto con la naturaleza.

La familia también es fundamental para mí. Somos del campo. Mi papá me enseñó la preciosura de la naturaleza desde siempre. Mi proyecto de vida y mi pasión salen de mi familia.

Trabajé en la Secretaría de Economía. Ahí aprendí a bajar fondos del gobierno. Así tuve la idea de hacer una consultoría para agricultores. Después trabajé en la sección de subcontratación de cuentas de recursos humanos para empresas, específicamente en el área administrativa.

Estuve en Hermosillo 9 años, me regresé para emprender mi negocio en Magdalena. Mucha gente me dijo que no podía, que no tenía caso regresar, que no lo valía. Para mí el “no”, es una oportunidad. Para mí es un logro enorme estar aquí después de haber recibido tantos “no”.

Mi negocio actual, AG Desarrollos Rurales A.C., lo integré con socios familiares. Renuncié a mi trabajo en septiembre y para octubre ya tenía mi oficina y estaba empezando mi empresa. Recibo cierto apoyo intelectual de algunos familiares pero, hablando prácticamente, la empresa soy yo.

Hago proyectos de inversión para agricultores y ganaderos, mujeres y hombres, de todo el estado. Tengo mis sectores de prioridad: los sectores vulnerables y los que se encuentran en marginación.

Empecé haciendo atención a ganaderos, empecé tocando puertas en cada ejido. Como mujer el mercado es difícil, te enfrentas con muchos estereotipos.

Cuando yo tengo un reto siento que puedo más.

Cuando finalicé el primer año, había atendido 50 clientes, al segundo 100, ahora tengo entre 150–200.

Estos proyectos están canalizados a todas las instituciones gubernamentales y de financiamiento rural para poder conseguir apoyos económicos. Al tiempo determinado llega el apoyo, se beneficia el cliente y yo también. Los honorarios son secundarios, el hecho de que contribuí al desarrollo de ellos es lo importante.

Lo último que tengo es que formé un grupo de 47 mujeres rurales que se encuentran en una zona de alta marginación. Está legalmente constituido, se llama Mujer Activa Rural, S.P.R. Estamos desarrollando un proyecto de inversión para la construcción y operación de un invernadero agrícola.

Yo empecé este grupo con 3 mujeres platicando en una mesa, sin idea de cómo hacerle. Solo sabía lo que quería hacer. Logré convencerlas y ahora estamos en el desarrollo de ese invernadero.

Ese invernadero tiene un alto impacto social y bajo impacto ambiental. Lo mejor es el autoempleo de estas mujeres, así que también tiene un impacto económico.

Tengo muchos planes más. Ya estoy pensando en un proyecto para Magdalena.

Pretendo llegar a lo más que se pueda en el campo, que no se queden solo en lo convencional. Quiero que lleguen a vender sus productos a nivel internacional.

Lo bonito de la agricultura es que eso somos, de ahí venimos. La gente no ve que el tomate en su plato necesitó de muchísimo trabajo para llegar ahí. Por eso me apasiona. La gente a veces me ve como loca.

Mi papá ha sido mi mentor en todo. Es una persona muy innovadora, demasiado creativa y emprendedora. Es mi ejemplo a seguir tanto en la inteligencia emocional como profesional.

Este seminario rompió todas mis expectativas. Ahora tengo las herramientas necesarias para saber en qué posición estoy, tanto personal como profesional.

Estoy rompiendo muchos miedos. Suelo sentir miedo como primera reacción de defensa. A veces por el inglés, por las clases o por no dar el ancho.

Creo que al momento de estar aquí me sentí grande, valiosa, que yo puedo, que soy mucho, que estoy aquí.

The Washington Center es un mundo de oportunidades, estrategias y aprendizajes.

Me ha enriquecido muchísimo la convivencia en los cuartos, el trabajo en los talleres, las visitas, todo.

Los panelistas han sido una inspiración. Sobre todo porque algunos están enfocados en lo mismo que yo. Me inspira no ser la única.

Siento que he logrado mucho en muy pocos días. Estoy muy agradecida con todos los que lo han hecho posible.

Quiero llevarme todo lo que viví aquí pero no solo llevarlo, sino hacer impacto. Creo que estamos creando un proyecto muy completo, espero poder implementarlo.

Me llevo todas las herramientas para seguir trabajando. Hay mucho trabajo por hacer, necesitaré más gente, pero lo voy a lograr.

En colaboración con el Gobierno del Estado de Sonora en México, el seminario, Empoderamiento de la Mujer en el siglo XXI, es una experiencia intensiva de capacitación y empoderamiento diseñado para 100 mujeres del Estado de Sonora en Washington, D.C.

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