«¿Pueden las máquinas ser creativas?»

Ricardo Baeza-Yates
Dec 9, 2019 · 5 min read

por Ricardo Baeza-Yates y Karma Peiró

“«Me retorcí de alegría por lo que experimenté por primera vez. Y seguí escribiendo con entusiasmo». La computadora, dando prioridad a la búsqueda de su propio placer, dejó de funcionar para los humanos”. En 2016, el jurado del Premio Literario japonés Nikkei Hoshi Shinichi clasificó como semifinalista la obra: El día que una computadora escribe una novela. Poco después se supo que –tal como decía el título– la obra la había escrito una máquina. El galardón –creado en 2014 en memoria del escritor de ciencia ficción Hoshi Shinichi– acepta obras escritas por humanos y por máquinas. Pero en esta ocasión, deliberadamente se ocultó al jurado que la novela no era de una persona.

¿Cómo puede ser que ninguno de los evaluadores percibiera que la novela galardonada la había escrito una máquina? Investigadores de la Future University Hakodate de Japón redactaron primero una plantilla de la obra, para deconstruirla posteriormente en palabras y frases. Así crearon un modelo que el programa de ordenador siguió hasta crear la novela. Con este logro, la inteligencia artificial demostró que es capaz de narrar –con bastante coherencia– como para que no se advierta en una lectura a conciencia. ¿Quiere esto decir que las máquinas son creativas?

Necesaria distinción

Quizás debiéramos empezar por preguntar: ¿Qué es creatividad? El diccionario de la Real Academia Española la define como “la capacidad de creación”. Para que exista un buen nivel de creatividad tiene que haber cierto nivel de inteligencia. La creatividad ha sido considerada, hasta ahora, exclusiva del ser humano e imposible de ser programable. Ya ha quedado demostrado que muchas profesiones serán reemplazables en gran parte por las máquinas. Pero, ¿ocurrirá lo mismo con las profesiones más creativas?

En este punto deberíamos preguntarnos si llegaremos también a distinguir la ‘creatividad humana’ de la ‘artificial’, como lo hacemos con la inteligencia. La ‘creatividad computacional’ ya existe, y se conoce como aquella área de investigación que consiste en la intersección de las disciplinas de inteligencia artificial (IA), psicología cognitiva, filosofía y artes. Una experiencia revolucionaria es la de la startup de Silicon Valley, Alysia, liderada por Maya Ackerman, donde crean nuevas canciones pop aplicando creatividad computacional. Para ello entrenan sistemas inteligentes con ideas del artista humano, pero es la máquina quien las crea. “La computadora es más que una herramienta, es un posible socio co-creativo”, explica Ackerman.

Excelentes imitadores

A lo largo de los siglos, los artistas nos han inspirado para seguir evolucionando: Beethoven, Van Gogh o Virginia Woolf dejaron huella con su música, pintura o literatura. Si aceptamos que las máquinas pueden ser creativas, ¿pueden ser artísticas? Una definición de arte sería que es “todo aquello que se crea con imaginación y habilidad, que es hermoso y expresa ideas o sentimientos importantes.”

¿Puede crear arte algo que no siente? Al parecer sí. O, al menos, imitar el arte creado hasta ahora y que nos ha conmovido. Investigadores de la Universidad Tecnológica de Delft en Holanda han desarrollado un sistema inteligente para reconstruir dibujos de Vincent Van Gogh que se habían deteriorado con el tiempo por la decoloración de la tinta. De esta forma, se asegura la preservación del patrimonio cultural. Ahora el gran desafío es reconstruir –a partir de reproducciones posteriores– un dibujo original que haya desaparecido o no esté disponible. Con el aprendizaje automático y el procesamiento de imágenes también es posible ampliar la escena de una pintura. Cuadros de Van Gogh, Monet o Hokusai se pueden ver ahora en un contexto más amplio gracias al proyecto Extrapolated-art.

Una foto de una puesta de sol cerca de Dubrovnik, Croacia, tomada por el primer autor e imitada en el estilo de tres pintores distintos (Kline, Mondrian y Pollock, en el sentido del reloj) por Instapainting.com.

Otro ejemplo del avance de la inteligencia artificial creativa. Durante años, analistas literarios tuvieron la sospecha que la obra Enrique VIII de Shakespeare había sido escrita a 4 manos, con otra persona de estilo diferente. Ahora, con aprendizaje automático se ha certificado la sospecha e identificado las partes concretas y quién las escribió realmente.

¿Excelentes falsificadores?

Si las máquinas son capaces de reconstruir dibujos a partir de reproducciones y extrapolar escenas pintadas… ¿podrían falsificarlos? La respuesta, de nuevo, es afirmativa. “La inteligencia artificial parece entender los secretos de cualquier genio artístico mejor que los humanos”, responden los investigadores de la Rutgers University que junto con el Atelier for Restoration&Research of Paintings de Holanda perfeccionan una técnica basada en el gesto del artista. Definen una huella digital única de cada pintor del pasado a partir del análisis de la forma, curvatura, trazo, velocidad del pincel o del lápiz/pincel usado para dibujar/pintar. De esta forma, logran certificar cuando detectan una falsificación.

Por tanto, todo hace pensar que si la IA ya es muy buena reconociendo una pintura falsa, el conocimiento que se le introduce para esta tarea también podría servir para engañar a personas, creando pinturas falsas.

Algoritmos para la ópera

El pasado mes de septiembre, la Orquestra Simfònica de Barcelona y Nacional de Cataluña abrió temporada con la obra “Human Brother” del compositor Ferran Cruixent.‎ Los asistentes, sorprendidos, vieron como los músicos tocaban en directo con partituras que leían desde sus móviles. Referencias litúrgicas al canto gregoriano ‎se procesaron utilizando algoritmos computacionales.‎ La experiencia fue un trabajo colaborativo entre el Barcelona Supercomputing Center y el músico Ferran Cruixent, donde el supercomputador Marenostrum4 generó ‎sonidos a partir de audio procedente de obras sinfónicas.‎

Después de todos estos ejemplos, podríamos aseverar que los humanos ya hemos sido capaces de dotar a las máquinas de creatividad. Si ahora nos sorprende todavía cualquier reproducción o copia de un artista creada con inteligencia artificial, ¿qué pasará cuando la IA sea la materia — como el óleo o el mármol– y cree obras únicas y originales? ¿Qué pasará cuando al cerebro humano le resulte imposible igualar la creatividad de un cerebro artificial? Tal vez no necesitemos contestar esta pregunta, basta con que trabajemos juntos y comencemos la era de la co-creatividad y/o creatividad aumentada.

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Ricardo Baeza-Yates es experto en algoritmos e inteligencia artificial y CTO de NTENT, además de investigador a tiempo parcial en universidades de Estados Unidos, Cataluña y Chile. Karma Peiró es periodista especializada en Tecnologías de la Información y la Comunicación desde 1995. Sus intereses pasan por la ética de la inteligencia artificial y la transparencia algorítmica.

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Ricardo Baeza-Yates

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World-class expert on web search, data science and algorithms. ACM & IEEE Fellow. Currently CTO at NTENT and until early 2016, VP of Research at Yahoo Labs.

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