Sobre cultura: ¿Por qué no negociamos salarios?

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Escalar un equipo de personas de forma alineada es sin dudas uno de los desafíos más grandes que tiene toda organización.

En Tienda Nube, hace unas semanas comenzamos a realizar una reunión recurrente cada 15 días con todo el equipo de managers- ¿El objetivo? Tratar temas relacionados a la escala y a cómo mantener nuestra cultura a medida que se siguen sumando nuevas personas al equipo. La realidad es que ya tenemos el tamaño de una pequeña tribu. :)

Actualmente, estamos contratando a un ritmo que es totalmente nuevo para nosotros; aumentamos el tamaño del equipo un 30% en los últimos dos meses. Y un tema recurrente en este proceso son las ofertas laborales que le hacemos a los candidatos que elegimos para que formen parte de la organización.

Enviar una propuesta en general no es una tarea sencilla. Hay muchas cosas en paralelo que se tienen que alinear y que son difíciles de controlar: expectativas del candidato, entendimiento de lo que es la empresa, los desafíos, el rol, las tareas y temas de compensación y beneficios.

Porque lo que hacemos nos define (a todo nivel)

En relación a esto último, muchas veces es tentador para cualquier manager negociar con candidatos que en primera instancia rechazan una oferta, en general por temas económicos.

Algo que puede parecer inocente, como pensar: “bueno, antes de perder la oportunidad y dado que invertimos mucho de ambas partes, le subo un poco el sueldo para que termine aceptando”, puede encadenar una especie de efecto mariposa en la cultura de la empresa.

Ese tipo de actitudes va a fomentar, en el fondo, una “cultura de negociación” que trae varias desventajas aparejadas:

  • Favorece un ambiente en el que la persona que mejor negocia o se queja tiene mayores beneficios.
  • Promueve una cultura en la que gana el que grita más fuerte o tiene más poder de lobby.
  • Mueve el foco del desarrollo profesional y personal, crecer en responsabilidades y en impacto para justificar una mejor compensación, hacia algo totalmente opuesto.
  • Termina generando discrepancias entre compensación e impacto interno que puede afectar de forma negativa a personas que estaban alineadas correctamente con la cultura de la empresa y que deberían ser las más valoradas.

En contrapartida, tener una política estricta permite:

  • Enfocarse en crecer en responsabilidad e impacto para justificar una compensación mayor.
  • Tener una visión más de largo plazo y desarrollo acompañado del crecimiento de la empresa.
  • Tener un control absoluto sobre los salarios de cada persona que permita asegurar equidad interna. Es decir, evitar que dos personas, realizando un trabajo de responsabilidad e impacto similar, tengan una diferencia relevante en sus salarios y que esta acabe desmotivando y generando conflictos internos.
  • Valorar a las personas que ya tenemos dentro del equipo. ¿Por qué colocaríamos una persona con la que nunca trabajamos (y recién conocimos a lo largo de nuestro proceso selectivo) en una posición muy superior sobre la que tiene un miembro del equipo que está con nosotros hace años y con el que estamos muy contentos?

Por todos estos beneficios tenemos una cultura de no negociación.

¿Tiene desventajas? Sí. La principal es que tal vez al no estar en sintonía con el resto del mercado terminemos perdiendo gente que nos gustaría sumar (aunque tal vez, al final del día, no sean las personas correctas para lo que queremos construir).

¿Significa esto que es un tema tabú del que no se puede hablar en Tienda Nube? Para nada, es algo que preguntamos de forma regular en las 1:1s. Lo hacemos para saber cómo se siente la persona con su compensación, nos de su feedback y también nos habilite a trabajar en mejorar nuestras franjas salariales y entender cómo queremos posicionarnos respecto al resto del mercado.

¿Es la estrategia ganadora que cualquier empresa debería tener? No lo creo, depende mucho del tipo de organización que se quiera crear. Existen un sin fin de empresas que con una política de negociación absoluta les ha ido increíblemente bien, no creo que exista la solución perfecta.

Lo que sí creo es que lo que hacemos (o dejamos de hacer) como empresa, nos define. Eso que al principio parecía tan inocente y tentador (como cambiar una oferta una única vez), si lo hacemos, si aceptamos negociar, vamos a terminar sumando al equipo personas que quieran esto. Y con el paso del tiempo van a terminar moldeando y definiendo una cultura que no es la que queremos construir.

La cuestión pasa por definir una postura con la que te identifiques, porque al final del día es eso: lo que haces y cómo lo hacés, define lo que sos.

Si te sentís identificado con lo que te conté, te invito a sumarte y a que veas las búsquedas que tenemos abiertas y para las que estamos reclutando. :)