Las ventajas de jugar: gamificación

“Una importante esfera de interacción entre la conducta práctica y la conducta ritual es el juego, entendido la palabra juego como jouer en francés o play en ingles, que refiere a la actuación escénica, la ejecución de un pieza musical y el juego. Aunque en nuestra conciencia el juego se asocia con el descanso, su lugar en la vida y la educación del individuo y en la cultura de la sociedad es extraordinariamente grande(…). El que juega recuerda que no se halla en la realidad, sino en un mundo lúdico convencional: no caza, sino que hace como si cazara, no navega por el mar entre tormentas y aborígenes hostiles, sino que hace como si viajara. Pero, simultáneamente experimenta las emociones correspondientes a una autenticidad de las circunstancias imaginadas” Iuri Lotman(La Semiosfera). En el juego, el sujeto que realiza la acción es el mismo que imagina y narra la historia, en el jugador se da una experiencia tripartita, ser personaje/ actor, ser narrador y ser autor de la historia,quien se permite jugar tiene la oportunidad de vivir una aventura constante sin mayores riesgos, experimenta el cambio, se reinventa, compite de manera sana y esta permanentemente entrenando su creatividad.

La maravilla del juego hasta hace un tiempo estaba reservada para los primeros años de vida o para los momentos de ocio y descanso, era solo cuestión de tiempo para que el potencial de esta actividad fuera aplicado a los horizontes del mundo productivo y profesional, a esto se le llamó gamificación, pero la mentalidad del juego y las habilidades que se desarrollan al jugar deberían trabajarse continuamente en nuestras vida, volverse hábito.


La gamificación es una estrategia empresarial que ha entrado en auge en los últimos años, esta busca aumentar el compromiso que los empleados tienen con la organización y con sus labores a partir de la introducción de estructuras típicas de los juegos dentro de los sistemas de trabajo: diferentes ítems e insignias que alcanzar, elementos que incentivan la sana competencia o mecanismos que mejoran la sinergia de los equipos, son algunos de los elementos propios de los juegos y que ahora se implementan en las organizaciones con el fin convertir las actividades laborales en actividades divertidas y aprovechar dicha diversión para aumentar la productividad de los empleados.

Es evidente que estos mecanismos dinámicos y lúdicos han puesto a marchar a más de una empresa, la razón es simple, el juego y sus componentes ayudan a potenciar la actividad neuronales, alientan el aprendizaje y afianzan los conocimientos adquiridos en el juego gracias a la liberación de toxinas que nos producen placer y nos condicionan a repetir determinados comportamientos. Más allá de los bioquímica ocurrida en el cerebro, el juego, desde la psicología comportamental, constituye una parte fundamental de las dinámicas sociales y culturales.

La gamificación explota nuestra necesidad inherente de competir, una necesidad que viene programada en nuestra genética y de la cual es imposible escapar, pero no todo se trata de competencia, en los juegos usualmente se designan equipos que deben trabajar juntos y generar sinergia para alcanzar los objetivos y vencer en una partida, por ejemplo,esto mejorar las competencias comunicativas y los vínculos entre los individuos que conforman el grupo. La colaboración puede producir resultados iguales o mayores que la competencia, para entenderlo solo debemos dirigir de nuevo nuestra mirada a los mecanismos de la naturaleza y pensar en los organismos que han logrado mayores ventajas evolutivas desde el mutualismo, por ejemplo los líquenes. Quien trabaja desde la colaboración puede ir más allá de la competencia con los demás y enfocarse en que su trabajo sea más innovador y único.


Los juegos nos dan una recompensa biológica, una sensación de placer, que nos permite generar buenas asociaciones, pero esas no son todas sus ventajas. Una de las cosas más apetecidas de los videojuegos son su naturaleza cambiante, aquel que no realiza cambios constantes en su vida corre el riesgo de volverse estático y obsoleto, obligarnos a cambiar de manera regular desarrolla nuestras capacidades de adaptación.

El cóctel perfecto para un ambiente laboral es aquel que integra los mecanismos de trabajo con el dinamismo de un videojuego, que nos presenta desafíos y retos que permiten competir sanamente y comunicarnos de manera efectiva con nuestro colegas, tener retribución, sentir satisfacción por los logros alcanzados y estar aprendiendo constantemente. Pero más cercano aún a nuestro desarrollo individual, el transcurrir perfecto de cada día debería ser un juego. La vida puede convertirse en ese espacio de crecimiento, donde ansiamos los desafíos, somos creadores y artífices de universos diferentes y cada situación es una oportunidades para reinventarnos.

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