Firefox, Pocket y coches de rally


La última versión de Firefox que ha salido al escribir esto incluye una nueva funcionalidad que me ha desconcertado: integración con Pocket.

Me ha desconcertado porque no sé exactamente que pensar sobre ello. No tengo claro si los ojos con que lo miro son buenos o malos. Por ahora, dejémoslo en que solo son ojos.

Debo decir primero que soy un gran fan de Pocket. Es un servicio imprescindible para mí: su versión web la uso todos los días y su aplicación móvil la he instalado en todo dispositivo que ha pasado por mis manos. No obstante, no me termina de cuadrar esta integración, por muy útil que me resulte.

Según entiendo, Pocket debe de haber sacado la chequera para conseguir esto. Quien habrá buscado a quien, eso no lo sé. Y tampoco me importa. Lo que importa es que es una forma de obtener recursos por parte de Mozilla. Y no es la única: está también lo de Firefox Hello (capacidad de realizar videollamadas entre navegadores que soporten WebRTC), que es “impulsado” por Telefónica (o Movistar, según convenga). Y se ha anunciado una más: las miniaturas patrocinadas en la página de nueva pestaña.

Lejos de mi intención criticar a Mozilla por buscar recursos más allá de los proveedores habituales. Según se ha publicado varias veces en diferentes medios tecnológicos, sus ingresos venían en su mayor parte desde Google (sí, incluso teniendo ellos Chrome). Y me parece más que correcto tratar de buscar la independencia más allá de Mountain View, que no deja de ser la competencia. Pero…

Los coches de rally

La imagen clásica que nos viene a la mente al pensar en un coche de rally es algo parecido a esto:

Autor: wpaphotomotorsport en http://pixabay.com/es/coche-de-carreras-rally-monoplaza-395906/

La carrocería llena de pegatinas de diferentes marcas comerciales.

Y esto ha sido en lo que he pensado al ver la integración de Pocket en Firefox. ¿Va el navegador del panda rojo a llenarse de pegatinas por todas partes? Es más, ¿está el usuario dispuesto a tolerarlo? Yo, por lo menos, no lo sé…

Pero antes de entrar en este tema, me gustaría exponer mis posiciones respecto a la publicidad y al mismo Firefox.

Ay, la publicidad, ese mal necesario

Referirse a la publicidad como un mal necesario es un tópico. Pero como tal, tiene una gran carga de realidad. Suele ser el método más “sencillo” para conseguir ingresos. Y lo pongo entre comillas porque conseguir anunciantes no es tan simple si pretendes ir más allá de Ad sense y planteas cosas más complejas.

Mi umbral de tolerancia respecto a la publicidad es alto. Comprendo perfectamente que es el precio que debemos pagar por ciertos productos y servicios. Y a pesar de la pésima experiencia que ofrecen algunos anuncios (que alguien dé una colleja a todos esos que se les ha ocurrido usar los vídeos que se reproducen solos), no recurro a Adblock ni a soluciones similares. Pero tampoco me parece mal que haya personas que lo hagan porque entiendo por qué lo hacen.

El primer navegador que usé cuando abandoné Internet Explorer fue Opera, allá por el 2000 (año arriba, año abajo). Por entonces, Opera mostraba anuncios en su parte superior. No fue algo que me incomodase. Continué con él hasta que descubrí Firefox (allá por el 2004). Y si me cambié, no fue por la publicidad. Fue porque el rendimiento de Firefox me parecía mejor. Algo que, por cierto, fue el mismo factor que me llevó a usar más Chrome en su momento. Actualmente, uso los dos navegadores con propósitos distintos, aunque el “de cabecera” es el de Google.

Lo que digo con esto es que no soy de los que se escandalizan y ponen el grito en el cielo ante la publicidad. Lo pondría, por ejemplo, en el caso de Chrome: Google tiene más dinero que Dios y sus productos principales son archiconocidos. Por suerte, por ahora no lo han hecho (salvo alguna metedura de pata ocasional que ahora mismo me suena pero que no puedo concretar).

Firefox me cae simpático

Firefox es un navegador histórico. En su momento, fue lo que los anglosajones denominan un game changer. Fue el primer navegador que le comió terreno al todopoderoso Internet Explorer, que se había impuesto por los santos cojones de Bill Gates y que tenía la capacidad y disposición a evolucionar de una piedra. Si hubo más versiones de Internet Explorer, se lo debemos a Firefox.

Interluido: si no conoces la historia de la guerra de los navegadores, te sugiero que veas este documental donde explican clarito como se desarrolló. Si te has preguntado alguna vez porque mucha gente odia a Microsoft, aquí tienes un pedazo de su pasado que lo explica.

Tengo una conexión emocional con Firefox. Fue el primer navegador con el que experimenté lo que era la personalización de verdad por medio de las extensiones. Más tarde, fue el primero en implementar Do not track. Y esto solo por citar un par de ejemplos: toda su historia está salpicada de experimentos e innovaciones que corrieron mayor o menor fortuna. Pero me cae bien porque es un navegador que no se ha quedado quieto y que sigue planteando batalla a los monstruos que son Google y Microsoft.

Tengo fe en Firefox. Y en Mozilla. Es de las pocas instituciones (y en este saco meto también a las empresas) relacionadas con Internet en las que tengo plena confianza.

Volvamos a las pegatinas

Dicho todo esto, quiero volver a mi inquietud acerca de las pegatinas. Y repito mi pregunta: ¿va a convertirse Firefox en un coche de rally? Y añado: ¿y qué si lo hace?

Mis temores con esto de las pegatinas son varios. Reconozco que quizá mis inquietudes ya han recibido respuesta en algún post o en algún foro, no lo sé porque no me he puesto a buscarlo. Esta tan sólo es una reflexión a vuela pluma y como tal hay que tomarla. Por lo tanto, si alguien tiene algún enlace que aportar, se agradecerá cualquier nota al respecto.

Rendimiento del navegador

El modelo bajo el cual parecen estar buscando ingresos es ofrecer funcionalidades patrocinadas. ¿Esto no afectará al desempeño del programa? ¿Seguro? Imagino que es algo que tendrán en mente y que tendrán en cuenta.

Saturación de opciones

Firefox es un navegador complejo. Cuenta con una gran cantidad de opciones y funcionalidades. Pero, ¿cuántas emplean la mayoría de usuarios? Estos suelen preferir la sencillez. Si comparamos la barra de herramientas de Chrome y la de Firefox, veremos que esta última ha incrementado su número de iconos. Esto transmite una sensación de mayor complejidad. Pero claro, si se ocultan la mayoría de iconos, se esconde la verdadera potencia del navegador. Un dilema, vamos.

Funcionalidades poco extendidas

¿Qué criterio seguirán en Mozilla para escoger las funcionalidades a incorporar? ¿Solo depende de la pasta que se ponga encima de la mesa o hay más criterios? ¿Y qué pasa si incorporan un servicio que no conoce ni el tato? Confío en que Mozilla tenga un criterio definido al respecto, pero no dejo de hacerme estas preguntas.

Irreversibilidad

Añadir y quitar funciones es muy delicado. Por mucho que se hable de que todos estamos en “beta permanente”, transmite una imagen de inconstancia, de no saber hacia donde se va. Además, por muy poco que se use una característica, siempre habrá alguien que se enfurezca por su desaparición y se dedique a atacarte. Y si ese alguien es un periodista tecnológico reputado con poca paciencia, peor.

A lo que voy: las funciones que se añadan de esta forma, al estilo de Pocket, ¿cuánto recorrido tendrán? ¿Se van a quedar para siempre en el navegador (si el servicio no cierra)? ¿O desaparecerán dos versiones después?

Conclusión: ninguna

Tras todo esto, a la única conclusión que llego es que no tengo ninguna. A mí me resulta útil tener a Pocket tan a mano, pero no sé que tanto les será a la mayoría de los usuarios. Posiblemente, muchos de ellos descubran este servicio gracias a Firefox, lo cual seguramente sea el objetivo final.

Me produce desazón el camino que parece que quieren seguir porque no termino de verlo claro. Acabo de exponer mis inquietudes más concretas y espero que estas no se ven confirmadas. De confirmarse, Firefox iniciaría un declive que han conseguido sortear hasta el momento, por mucho que han intentado lanzarlo cuesta abajo sus competidores. Y eso es algo que no me gustaría ver.