DESDE TURÍN HASTA LIUBLIANA, PASANDO POR MILÁN: DESIGNLAND, LA TIERRA DEL DESIGN

Milano, skyline

Se habla mucho de Europa de regiones, y la verdad es que en el Viejo Continente están naciendo unas auténticas microrregiones, transfronterizas y multiculturales, cuyo motor de integración son los recíprocos vínculos económicos, comerciales y sociales. Uno de los casos más conocidos es la región del Öresund, que une Copenhague y Suecia del sur, y que se está rápidamente convirtiendo en uno de los polos mundiales de las biotecnologías y de las tecnologías con aplicación en el ámbito de la salud. Por otra parte, en el noroeste de Europa, entre Benelux y Alemania, está el eje de los puertos: Amberes, Rotterdam, Brema y Hamburgo.

3D-printed lamp Supernova, .exnovo

Pues, a lo largo del arco alpino se extiende el que a mí me gusta llamar (medio en broma y medio en serio) Designland: la región del diseño. Desde Turín, ciudad patrimonio de la Unesco, se llega a Milán, el tiemplo mundial del diseño, como lo demuestran la excitación y el interés que despierta cada año el Salón del Mueble (por cierto, no os perdáis el Slovenia Design Showroom en esta edición). Siguiendo hacia el este, entre las Dolomitas y el Mar Adriático se encuentra la que los medios internacionales llaman “Valle Artesano del Noreste”: un área donde pequeñas y medianas empresas, talleres artesanales, estudios de diseñadores y startup combinan la tradición artesana típica de Italia con la pasión para el diseño y las nuevas tecnologías. Y cuando hablo de nuevas tecnologías, me refiero tanto a la fabricación digital (digital manufacturing), por ejemplo las impresoras 3D y los escáneres laser, como a la inteligencia de ventas, los big data, y demás…

El Valle Artesano del Noreste: un área donde pequeñas y medianas empresas, talleres artesanales, estudios de diseñadores y startup combinan la tradición artesana típica de Italia con la pasión para el diseño y las nuevas tecnologías.

Pero esta Designland, que también roza Suiza y Austria, llega hasta Eslovenia. Cuya capital, Liubliana, es un magnífico baluarte de la arquitectura europea, sobre todo gracias a Jože Plečnik, que se propuso proyectar Liubliana según el modelo de la antigua Atenas. Plečnik sigue tan respetado en Eslovenia hoy, que su esbozo del Parlamento nacional (la Catedral de la Libertad) figura en las monedas de 10 céntimos. La verdad es que fue uno de los arquitectos más importantes del siglo XX.

B. Jakše, S. Jerčič www.slovenia.info

Auténtico genio de estilo centroeuropeo, Plečnik trabajó también en Viena y Praga: por ejemplo, fue él quien convirtió el célebre Castillo de Praga en la residencia de los presidentes de la que fue Checoslovaquia, y ahora es la República Checa. Con su estilo recuperó la gran herencia del mundo clásico, infundiéndole nueva vida: así se explican las columnas y barandillas blancas que caracterizan la estupenda capital eslovena.

Con su estilo Plečnik recuperó la gran herencia del mundo clásico, infundiéndole nueva vida: así se explican las columnas y barandillas blancas que caracterizan la estupenda capital eslovena

Otro arquitecto digno de mención y de la misma época de Plečnik es Max Fabiani, de orígenes italianas, que tuvo el gran mérito de introducir la Secesión de Viena en Eslovenia. También hay que citar Ivan Vurnik, uno de los fundadores (junto con Plečnik) de la Escuela de Arquitectura de Liubliana, que aún tiene la reputación de ser una de las mejores facultades de arquitectura de Europa central. Fue el inventor del “estilo nacional”, menos clásico que el de Plečnik, como se deduce de la fachada — super original y decorada con los colores de Eslovenia — del Banco de negocios cooperativo. Finalmente, no hay que olvidar a Edvard Ravnikar, que fue alumno de Plečnik y luego profesor de la Escuela de Arquitectura de Liubliana, además de un gran admirador del estilo escandinavo.

Y no hay que olvidar a una gran arquitecta como Marjetica Potrč. Hija de dos renombrados escritores eslovenos, con dos licenciaturas (arquitectura y escultura) y una larga estancia en los Estados Unidos en su currículum, Potrč es una arquitecta polifacética y profundamente interdisciplinar. Su atención para los temas sociales y de sostenibilidad medioambiental se refleja muy bien en sus proyectos, por ejemplo el Dry Toilet en Venezuela, pensado para ofrecer aseos limpios e higiénicos a un barrio pobre de Caracas desprovisto de redes hidráulicas.

Aleš Rosa — Slovenia Design Showroom 2017

Arquitectura a parte (por cierto, el MAO — Museo de Arquitectura y Diseño alojado en el Palacio Fužine, merece una visita) Eslovenia tiene una tradición artesana muy fuerte, como demuestra el Museo de cerámicas y artesanía de Filovci. Los encajes de Idrija, los famosos huevos de Pascua decorados a mano, los cristales de Rogaška Slatina y las figuras de madera de Ribnica, son solo unos ejemplos del extraordinario patrimonio de un país que desde siempre ha sido una encrucijada de culturas, que tiene Italia al oeste, el mundo germánico al norte, los Balcanes al sur y Hungría al este.

Los encajes de Idrija, los famosos huevos de Pascua decorados a mano, los cristales de Rogaška Slatina y las figuras de madera de Ribnica, son solo unos ejemplos del extraordinario patrimonio de un país que desde siempre ha sido una encrucijada de culturas.

Eslovenia cuenta con importantes estudios de diseño, con diseñadores del calibre de Saša J. Mächtig, y con un evento tan vital como la Bienal del Diseño Industrial (la próxima edición cae justo este año). Y no faltan los estilistas, como Urša Draž o Nataša Čagalj, y orfebres internacionales como Lara Bohinc, que trabaja sobre todo en el Reino Unido. Vamos, que Designland empieza en la ribera del río Dora Riparia y acaba en la del Ljubljanica.