LA CAPITAL QUE AYUDA LAS RANAS A CRUZAR LA CARRETERA

Jacob Riglin, Beautiful Destinations www.slovenia.info

¿Qué tienen en común Liubliana, Estocolmo, Copenhague, Hamburgo, Nantes, Bristol y Vitoria-Gasteiz? Todas han sido condecoradas con el título de “Capital Verde de Europa”. El año pasado fue el turno de Liubliana, la capital de Eslovenia, que lleva años muy comprometida con la protección de la naturaleza. “Hace tan solo unos años Liubliana estaba llena de coches. Hoy es una ciudad basada en el transporte público, los carriles bici y la accesibilidad para peatones”, ha dicho el comisario de la Unión Europea para el medio ambiente, Karmenu Vella. “La excelente gestión del agua, la protección de la naturaleza y la planificación urbana integrada, unen las personas, las organizaciones y las empresas de una manera tan positiva para la ciudadanía como para el medio ambiente” dijo también. Y la verdad, es difícil llevarle la contraria.

¿Qué tienen en común Liubliana, Estocolmo, Copenhague, Hamburgo, Nantes, Bristol y Vitoria-Gasteiz?

La idea de transformar Liubliana en una ciudad sostenible surgió en 2007, cuando se lanzó el proyecto “Vision Ljubljana 2025” y desde entonces se han hecho muchísimas cosas. Según el alcalde de la ciudad, Zoran Janković, “el casco antiguo ya es accesible solo a peatones y ciclistas, y las antiguas áreas industriales han sido convertidas en parques, espacios verdes donde los ciudadanos pueden relajarse y socializar”.

Dunja Wedam www.slovenia.info

Un casco antiguo peatonalizado es una fantástica noticia también para los turistas, que pueden caminar por las plazas, los puentes y las calles de Liubliana en total libertad, sin tener que preocuparse por los coches. Quien la visita por primera vez se da cuenta enseguida de lo especial que es la capital eslovena: el Castillo (Ljubljanski grad), que se recorta encima de una colina rodeado por arboles; los palacios en estilo liberty, neoclásicos o barrocos que se asoman a plazas espaciosas y sugestivas; y los puentes que atraviesan las aguas plácidas del río Ljubljanica…

Y luego está el parque Tivoli, que no es una excepción, todo lo contrario: cada residente de Liubliana cuenta con 542 metros cuadrados de espacios verdes públicos, el 46% del área urbana está cubierto por forestas, y más del 20% de las zonas verdes es protegido. Aun así, el Tivoli es realmente el mayor tesoro verde de Liubliana. Mide unos 5 kilómetros cuadrados y es un sitio perfecto para relajarse, pero también para practicar deporte al aire libre. Allí va quien quiere correr por las avenidas bordeadas por castaños, quien ama leer debajo de un tilo, y quien tan solo quiere descansar un poquito. Lo diseñó el ingeniero francés Jean Blanchard en 1813, cuando Liubliana era la capital de las Provincias Ilirias instituidas por Napoleón, y hoy este parque es un símbolo de la ciudad como el Castillo y el Puente de los Dragones.

Entre 2009 y 2015 Liubliana ha aumentado sus esfuerzos para la naturaleza añadiendo 80 hectáreas a las áreas verdes de la ciudad: dos ejemplos son el Park Zelena jama y el Šmartinski park.

Quien pasa por el Tivoli no puede olvidarse de visitar el collado de Rožnik, un lugar sugestivo, cubierto de bosques e historia. En el pasado fue un refugio para los habitantes de Liubliana que huían de invasores y epidemias, antes incluso fue un lazareto. Debajo del collado está el zoo de Liubliana, y más cerca se encuentra el parque Šišenski hrib. Otro espacio verde en las cercanías es el Jardín botánico, también creado en los tiempos de la dominación napoleónica. Además de ser un pequeño pero importante centro cultural, científico y educativo, el Jardín representa, junto con el Tivoli, un auténtico oasis urbano para aves y pequeños animales.

Iztok Medja www.slovenia.info

Además Liubliana está rodeada por un anillo verde largo 34 kilómetros, que cuenta con más de 7 mil árboles. Es el Sendero del Recuerdo y la Hermandad, al mismo tiempo una avenida perfecta para una vuelta en bici, y un monumento de conmemoración de todo lo que sufrió Liubliana durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los ocupantes italianos la rodearon con una valla de alambre de espino. Entre 2009 y 2015 Liubliana ha aumentado sus esfuerzos para la naturaleza añadiendo 80 hectáreas a las áreas verdes de la ciudad: dos ejemplos son el Park Zelena jama y el Šmartinski park.

Una vez, Albert Einstein dijo que “si las abejas desaparecieran de la Tierra, a la humanidad le quedarían apenas 4 años de vida”. Por suerte, en Liubliana se lleva practicando la apicultura desde siempre, incluso desde antes de la llegada de los romanos y la fundación de Emona. Hoy, en la capital trabajan 300 apicultores que con sus 4500 colmenas crían 180 millones de abejas. Para dar una idea, en los meses de verano en el techo de la Cankarjev dom, el mayor centro cultural de Eslovenia, viven 450 mil abejas. Se nutren del néctar de las flores de los espacios verdes de la ciudad, y producen una miel de calidad superior… Algo que es posible porque en los parques de la ciudad no se usan pesticidas.

Como bien saben los ecologistas, otro indicador de la salud de un ecosistema es la presencia de ranas y sapos, y en Liubliana estos pequeños anfibios son muy bien cuidados. Por ejemplo, existe un equipo de voluntarios que ayudan a los sapos y salamandras a cruzar la calle (cada año asisten a unos 10 mil de estos animalitos). Y luego está la iniciativa “Frog Watch”, para garantizar un poquito de “intimidad” a las ranas en los lugares escogidos para la reproducción, evitando las intrusiones de los seres humanos.

Nikola Jurišič www.slovenia.info

En Liubliana hay mucho verde, pero también mucha agua. En primer lugar está el río Ljubljanica, que le garantiza a la ciudad su linfa vital. Realmente, Liubliana es una de las pocas capitales europeas cuya agua no necesita ningún tratamiento químico. Es más, el agua de Liubliana es excelente, y las 30 fuentes de la ciudad lo confirman. Otro gran lema en la ciudad, es que el agua no se tiene que desperdiciar: desde 2009 es obligatorio que los edificios más grandes se doten de un sistema de recolección y uso de agua de lluvia. Lo ha hecho por ejemplo el estadio Stožice, que usa el agua de lluvia para regar el prado. Además, entre 2008 y 2013 se han construido tres grandes cisternas de 30.500 metros cubos para recolectar el agua de lluvia encanalada por 330 kilómetros de tuberías distribuidas debajo de la ciudad.

Vamos, Liubliana es realmente muy bonita, y visitarla es una manera de apoyar una capital que hace todo lo posible para respetar el medio ambiente y todos sus seres vivos.

Y por lo que concierne las aguas residuales, Liubliana se ha dotado de una central de depuración entre las más avanzadas de Europa. Esta central trata las aguas mecánica y biológicamente, en unas jofainas con barros ricos de micro-organismos. La ciudad es también campeona europea por lo que concierne el reciclaje (que en 2014 ha cubierto el 63% de la basura) y el ahorro energético: el 74% de los hogares están servidos por la calefacción urbana. Vamos, Liubliana es realmente muy bonita, y visitarla es una manera de apoyar una capital que hace todo lo posible para respetar el medio ambiente y todos sus seres vivos.