Detrás del telón: La desaparición del Instituto Jalisciense de las Mujeres. La historia que no se ve.

Fá L Iturríos

Foto: El Occidental

Primer acto.

A mediados del año pasado hubo una reunión con un grupo de activistas, donde se sentenció la extinción del Instituto Jalisciense de las Mujeres. Se afirmó que no era viable su continuidad. No obstante fue hasta octubre de ese mismo año que se dieron a conocer de manera oficial las intenciones del futuro Gobernador del Estado de Jalisco de desaparecer la institución.

Las activistas se movilizaron y buscaron reuniones con la recién señalada como titular de la futura Secretaría de la Igualdad Sustantiva. Se concretó una reunión donde la futura Coordinadora del Gabinete Social Barbara Casillas acudió junto con Fela Pelayo y Malena García. Se abrió un grupo de chat. Las activistas señalaron desde ese 17 de octubre que estaban de acuerdo con las intenciones del gobernador. Incluso, la hasta entonces relatora especial de los derechos de las mujeres de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, destacó la importancia de no desaparecer el espacio para el desarrollo de la política de igualdad entre hombre y mujeres, pero de nada sirvió.

En la reunión se pedía conocer las iniciativas que integraría el Poder Ejecutivo para impulsar los cambios que citaban. Las funcionarias prometieron enviarla, pero nunca se compartió, como tampoco se socializó el reglamento de la Secretaría de la Igualdad. La negativa a entregar los documentos de la iniciativa, demostraba que la política sería la del silencio y simulación.

Y así fue como comenzó todo.

Pero ¿qué hay detrás? ¿quién es el estratega de esta política del silencio? ¿quién dicta el modelo de “gobernanza”? y, para empezar, ¿cómo suponen que la participación activa de la ciudadanía en la elaboración de políticas públicas puede simularse?

Segundo acto.

Al reconocer que no había interés de las encargadas de la política para la transversalización de la política de género en Jalisco, el reclamo de la sociedad no se hizo esperar. Se entregó una carta al gobernador electo, con más de mil firmas solicitando que no continuará con dicha acción, y su respuesta fue inmediata, a través de un vídeo abiertamente confrontativo, en el que descalificó a las defensoras y activistas que se oponen a la propuesta de desaparecer al Instituto Jalisciense de las Mujeres y transformarlo en una Subsecretaría. En su mensaje las acusó de mentirosas y de utilizar un “discurso delirante”, minimizando la importancia y trascendencia de sus acciones para la política de género en Jalisco, olvidando que fueron ellas las impulsoras de la activación de la alerta de género en nuestro estado.

Las activistas respondieron de forma inmediata con una estrategia distinta. ¿Para qué hablar con alguien que las descalifica y no quiere escucharlas? Articuladas, buscaron nuevas interlocutoras, llamando la atención de quién tendría la última palabra: el Congreso del Estado. Mediante el foro “Avances y Desafíos de las Políticas Públicas de Igualdad” celebrado en el recinto legislativo, invitaron a las y los diputados a conocer de otras voces la importancia de su no desaparición.

La embestida de reacción, tardo días, pero llego. Se convocó por separado a varias organizaciones a una reunión con la Secretaria de la Igualdad y la Subsecretaria de las mujeres. No se entregaban los documentos; se escuchaba la imposición de la postura oficial, y aunque prometían agregar sus propuestas, al final no fueron escuchadas ni integradas. El 10 de diciembre el Gobernador cita a las activistas que no fueron citadas previamente, a Casa Jalisco. Luego de esa reunión se envió el reglamento de la Secretaría a todas las interesadas para su revisión. Si el Gobernador no se comprometía púbicamente a compartir el documento, no se hubiera conocido.

Pero ¿qué es lo que no se alcanza a ver de esta serie de actos de las intenciones para desaparecer esta institución? ¿qué intereses hay que intentan ocultarse?

Tercer acto

Todo parecía mejorar, había esperanza de una nueva forma de gobernar. Sin embargo, solo querían dejar pasar el tiempo. El viernes 18 de enero, a las 9:00 de la noche, se presentaría la iniciativa del Gobernador en el Congreso del Estado. Según un conocido medio informativo, el propio Secretario General de Gobierno acudió a presentarla.

El siguiente lunes por la mañana corre la nota. Las activistas siguen haciéndose presentes; buscan a líderes de los partidos; se acercan a las comisiones; recorren las oficinas legislativas; y logran establecer una mesa de dialogo. Sin embargo, horas después, en sesión conjunta las comisiones de Igualdad Sustantiva y Género y la de Reglamentos y Puntos Constitucionales, las y los legisladores del Partido Movimiento Ciudadano y el PRD votaron para alcanzar la mayoría a favor de su desaparición.

Al final de la votación y a un par de horas de la mesa de diálogo, la diputada de Movimiento Ciudadano acusa de vulgar a una activista que reclamó el sentido de su voto, rompiendo así el clima de respeto y violentando la tensa paz que existió a lo largo del proceso previo. Se declaraba formalmente la guerra entre mujeres: las buenas y las malas, las activistas y las políticas, las “vulgares” y las oficiales.

Los vídeos comenzaron a aparecer en las redes sociales, así como los memes. La desinformación corría; se decía que se habían escuchado insultos de ambas partes; que la palabra vulgar había sido una respuesta al señalamiento de las “nalgas del patriarcado”. Las activistas aseguran que decían las nanas del patriarcado. El resultado de la contienda: políticas 0 - activistas 0.

Se dice en el mundo patriarcal de las apuestas, que la casa nunca pierde. Puede haber ganadores y perdedores en las apuestas, pero el dueño del casino siempre gana, y cuando le refiero en masculino es porque si asemejamos este escenario a la política pública de igualdad que estaba en juego con la desaparición del IJM, existían dos bandos que se enfrentaron en el ruedo, pero el “dueño” de la casa, el Gobernador, nunca perdió.

Detrás del telón.

Los dichos son sabios: a río revuelto ganancia de pescadores, y ¿quién sale ganando de algo tan trascendental como la desaparición de una institución por y para las mujeres? El actual gobierno, así como los partidos políticos.

Pues ahora resulta que todos los partidos se suman a la necesidad de transversalizar el género en la administración pública, pero cuando el Presidente de la República decidió eliminar el Programa de Apoyo a las Instancias de Mujeres en las Entidades Federativas (PAIMEF) en diciembre, las diputaciones locales de su partido, no llamaron a sumar adeptas a impedir este gran retroceso que al final se salvó de desaparecer por la articulación de miles de mujeres de la sociedad civil, y las legisladoras federales que no soltaron el tema hasta lograr su reversión.

Y qué pasó con el otro partido cuando se le solicitó que se abriera a un proceso transparente para la elección del Ombudsman y a pesar de tener a las mejores académicas para desempeñar el cargo, se fue por la libre la elección de cuotas y cuates, y a la fecha se carece de una visitaduría para la protección de los Derechos de las Mujeres.

¿Y el Gobernador? ¿Qué factura ha tenido que pagar de todo esto? Si acaso levantarse temprano para citar a rueda de prensa en sábado y decir que por fin se activará lo establecido en el diario oficial de la federación en febrero de 2018: que cada muerte violenta de carácter doloso contra las mujeres sea tratada bajo el protocolo de feminicidio. Gracias, muchas gracias por decirnos que sí cumplirá con sus obligaciones.

Como se relata el descontento, y el reclamo de las defensoras y activistas es genuino. Se les repetía que se les iba a informar de todo; que iban a formar parte de un ejercicio de gobernanza que jamás se celebró. Se les prometió un documento que no se entregó, sino hasta que el patriarca lo ordeno. Se les acusó de mentirosas públicamente en un vídeo confrontativo, por ir en contra de su decisión de desaparecer la única institución encargada de proteger los Derechos Humanos de las mujeres, y órgano de cumplimiento para las políticas de igualdad ante las Naciones Unidas. Se les desprestigia de que desean seguir trabajando en la institución. Se les insulta por desconocedoras, cuando en su gabinete encargado del tema nadie posee trayectoria, estudios o capacidades certificadas que corroboren su conocimiento en género. La rabia fue ganada a pulso. Las confrontaron, las dividieron, las hicieron jugar en diferentes posiciones para el mismo ganador: el gobernador del estado.

En un ejercicio de reflexión y con el panorama general, es evidente que lo que menos le importa al gobierno en esta decsión son los Derechos de las mujeres, con las que se busca proteger su libertad y su vida, sino el imponer una decisión tomada, sin conocimiento del tema y con la firme convicción de que sólo sus chicharrones truenan. Perdón, que sólo sus deseos se cumplan.