Jalisco, en deuda con la igualdad

Héctor Castañón

Foto: tomada de El Informador

Aunque no siempre se reconozca, los problemas que más nos preocupan tienen raíces en la exclusión, marginación y discriminación social. Cada vez se tienen más evidencias de la froma en que desigualdad, injusticia social e inseguridad limitan el desarrollo pleno de una sociedad. En Jalisco las desigualdades sociales están en la base de distintos procesos que reclaman una atención urgente, y que, sin embargo, no son objeto de estrategias para atender de fondo sus causas. Las reacciones no parecen venir de los gobiernos, pero sí de comunidades que sufren cada vez más las consecuencias de estas omisiones. A continuación se presentan algunos ejemplos de lo que se afirma.

La situación de violencia y desigualdad que afecta a las mujeres en el estado es muy grave, tal como lo demuestra la posición que Jalisco tiene en el indicador de feminicidios, desapariciones forzadas, violencia doméstica e institucionalización de menores, frente a otros estados. La brecha salarial en Jalisco también es significativa: sólo el promedio de ingresos laborales de los hombres supera la media nacional de ingresos de los trabajadores. El ingreso promedio de las mujeres jaliscienses se mantiene aún por debajo del promedio nacional.

Frente al crecimiento de los índices delictivos e influencia del crimen organizado, la estrategia de seguridad no presenta una apuesta clara por la prevención de las violencias derivadas de la falta de acceso a oportunidades, situación que afecta principalmente a jóvenes de familias de bajos ingresos. La política de prevención sigue relegada en el área de seguridad, desde donde poco se podrá lograr si no se le da un carácter interinstitucional.

Se ha señalado, con ocasión del Presupuesto de Egresos de la Federación, que la recaudación local debe jugar un papel más relevante y fortalecerse de manera progresiva para que tenga un efecto real en la reducción de las desigualdades. No se alcanza a ver aún una estrategia de fiscalidad estatal que contribuya a este propósito.

A nivel territorial, pese a las grandes disparidades que se observan en el estado y del reconocimiento de las Áreas Metropolitanas de Guadalajara y Puerto Vallarta como ciudades desiguales, no se cuenta aún con una estrategia clara y consistente para transitar hacia un territorio más equitativo. Si bien se ha puesto mucha atención en proyectos de infraestructura carretera y movilidad urbana, que pueden derivar en importantes beneficios sociales, la desigualdad en el acceso a servicios públicos de calidad, al suelo productivo o a la vivienda digna, no tiene aún una fórmula que garantice la inserción económica de las comunidades rurales o el derecho a la ciudad para quienes habitan en ellas.

Por otra parte, se hace evidente que en nuestro estado la política de crecimiento económico seguirá disociada de la de desarrollo social. El Consejo Consultivo para la Innovación, Crecimiento y Desarrollo Sustentable, recientemente creado por el gobernador, no sólo excluye a otros sectores productivos, sino a representantes de instituciones y organizaciones sociales y comunidades, a las que no se les reconoce su papel en el desarrollo de Jalisco. Hasta el momento no se alcanzan a ver señales claras, de un cambio de modelo en la estrategia de desarrollo y atención de las problemáticas socioeconómicas desde las instituciones.

A nivel institucional, la designación de perfiles para cargos estratégicos para revertir las desigualdades sociales, responde más trayectorias políticas y fidelidades partidistas, que a trayectorias y capacidades comprobadas para abordar problemas complejos. Lo anterior pone en riesgo el fortalecimiento institucional y el papel del estado como promotor eficaz del bienestar y la igualdad. Señalo como ejemplo el caso de la titular de la Secretaría de Igualdad Sustantiva, y al responsable de los Programas Sociales.

En entrevista radiofónica, el coordinador de gabinete justificó la designación de este último argumentando que no había visto a alguien con más sensibilidad social y capacidad para conectar con las personas. O nosotros hemos visto muy poco de él, o el coordinador de gabinete ha visto muy poco del trabajo de otros actores sociales que durante tantos años han ayudado con su trabajo a contener y mitigar el daño causado por políticas públicas que reproducen la pobreza y desigualdad.

Si bien Jalisco ha presentado un descenso en los índices de población en pobreza, resultan preocupantes las evidencias de manipulación de información por parte de los gobiernos. El cambio de metodología en la medición de pobreza y los intentos por restarle autonomía a CONEVAL, son sólo muestras de la intenciones del control gubernamental sobre la información. La reciente publicación de la disparidad entre lo real y lo reportado en las cifras de homicidios y delincuencia en Jalisco, son una prueba más de esta tentación por configurar una realidad a partir de las cifras, en beneficio de los proyectos electorales de los gobiernos. El desmantelamiento técnico del Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco por parte del nuevo gobierno, no ayuda a mejorar esta situación. Los cuadros técnicos fueron despedidos sin justificación o evaluación de desempeño, lo cual pone en riesgo la capacidad y credibilidad de este órgano.

La participación real de la sociedad y las comunidades serían clave para redefinir las políticas públicas que contribuyan a reducir las desigualdades sociales. La justicia social tiene que ver con el reconocimiento del derecho a la participación y al acceso a la información para la toma de decisiones. Pero el reconocimiento de ese derecho no sólo debe venir del estado, sino de la propia ciudadanía a través de su ejercicio y exigencia.

Es por ello que comunidades, organizaciones y activistas se están movilizando en Jalisco y en todo el mundo a medida que crece el descontento por los crecientes niveles de desigualdad y concentración extrema de la riqueza. Durante la próxima semana veremos ejemplos de ello en el marco del Foro Económico Mundial de Davos, en donde participan las élites de los sectores políticos y económicos.

“Lo absurdo de las elites resolviendo la desigualdad en medio de la extravagancia de Davos es evidente para todos” dice Njoki Njehu, coordinadora de la Alianza para la Lucha contra la Desigualdad en África. “Hemos calculado que la riqueza de los 2.208 multimillonarios del mundo es ahora cinco veces el PIB de toda África. Davos nunca puede ser el que resuelve las desigualdad, porque el problema es causado precisamente por sus élites, porque son ellas quienes se benefician de un sistema que les permite acumular esta riqueza obscena”.

“Los gobiernos de todo el mundo deben escuchar a sus ciudadanos y acabar con la Era de la Codicia. Nuestro mensaje es que las soluciones a la desigualdad deben provenir de quienes están más afectadas por ella, no del 1% que la causó”, agrega Njehu.

Mientras la élites corporativas y políticas del mundo se acomodan en la exclusiva estación de esquí suiza, organizaciones sociales se reunirán en distintas partes del mundo, en entornos muy diferentes: asentamientos irregulares y barrios marginales en situación de riesgo que millones de personas consideran su hogar.

Un creciente movimiento llamado Fight Inequality Alliance (Alianza contra la Desigualdad), compuesto por trabajadorxs, movimientos sociales y organizaciones internacionales y nacionales sin fines de lucro, organizarán una semana de acción que pedirá el fin de “la era de la codicia”. A nivel mundial, algunos de los grupos involucrados incluyen Greenpeace, ActionAid, Oxfam, el Movimiento Popular Asiático sobre Deuda y Desarrollo, Femnet, Alianza Global para la Justicia Fiscal y la Confederación Sindical Internacional. A nivel local participan colectivos como Techo, IMDEC, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, CIAM, Oxfam México y alrededor de 40 organizaciones, académicxs y activistas reunidos en la Asamblea 01+10 sobre Pobreza y Desigualdad (AO1O).

Estas alianzas advierten que la crisis de desigualdad global está llegando a nuevos extremos y socavando los esfuerzos mundiales para acabar con la pobreza, promover los derechos de las mujeres, defender el medio ambiente, proteger los derechos humanos, prevenir conflictos y promover el empleo justo y digno. Los activistas piden a los gobiernos que frenen la turbia influencia de los “súper ricos” a quienes culpan de esta Era de la Codicia, donde los multimillonarios no solo compran yates sino también leyes.

Las ideas de los grupos comunitarios, que las elites no mencionan, incluyen el salario mínimo por arriba de la línea de pobreza, el fin de las exenciones fiscales a las empresas, los impuestos más altos sobre la riqueza, el capital y las ganancias de las empresas y personas más ricas, servicios públicos de calidad para todos, y un límite para cuántas veces más puede ganar un jefe que un trabajador.

Jenny Ricks, coordinadora global de la alianza, destaca la dimensión de género de la desigualdad: “Las mujeres, especialmente las mujeres de color e indígenas, son las más afectadas por el aumento de la desigualdad económica: son las trabajadoras en el empleo más precario y quienes más sufren los recortes en los servicios públicos. Gran parte de su trabajo, remunerado y no remunerado, no se reconoce ni se recompensa. Mientras que los hombres en Davos tienen muchas palabras cordiales sobre el empoderamiento de las mujeres, son las mismas personas que presionan para obtener exenciones de impuestos corporativos que eliminan los recursos necesarios para promover la igualdad “.

La semana de acción de la Alianza contra la Desigualdad (18 al 25 de enero) está programada para coincidir con, y contrarrestar la narrativa políticamente correcta de gobiernos y liderazgos económicos frente a la desigualdad extrema, representada en Davos, pero presente en muchos otros espacios de decisión a nivel local. La semana de acción verá una mezcla de actividades que se llevarán a cabo en más de 30 países de todo el mundo, con varios eventos importantes el 19 de enero. De Delhi a Dandora, miles se reunirán en barrios marginales y ciudades de todo el mundo presentando sus soluciones a la desigualdad extrema y celebrando su resistencia a través de la música, el teatro y la expresión cultural.

En México, la comunidad de Miramar, Zapopan, será sede de las acciones de la alianza local contra la desigualdad a través del Festival por la Igualdad este sábado 19 de enero a partir de las 12:00 pm. Cuando comienza el programa con un recorrido guiado llamado “Del Colli a Davos” para evidenciar la enorme distancia entre las realidades sociales y los espacios de toma de decisión.

“Lo que la historia nos ha enseñado es que sólo cuando las personas se unen desde las bases, se movilizan y se organizan para construir poder y exigir responsabilidad y mayor igualdad, las cosas cambiarán”, dice la activista filipina y cofundadora de la alianza, Lidy Nacpil. “Sabemos que el cambio que necesitamos no se otorgará a la gente, la ganará la gente. Por eso nos unimos y hacemos oír nuestras voces”.