Recordando lo común, podemos convivir con las diferencias

Cada persona, ser vivo y entorno enfrenta su propia lucha en la sociedad.
 Todas las personas junto con los seres vivos y el entorno somos un mismo sistema.
 Todas las luchas en la sociedad deberían sentirse como propias al ser un mismo sistema.

De no hacerlo sería como si nuestros riñones presentan alguna alteración en su funcionamiento normal y el cuerpo dijera: “Equis, no es mi problema”. Tal alteración desde que se presenta, comienza a cambiar el todo, el problema es que hasta que se hace más grave o escala entonces otros órganos empiezan a manifestarse.

Como personas activas en Sociedad Civil Organizada y no organizada, nos interesa comprender y resolver problemas de diversas índoles. Algunas son cuestiones de justicia social, el machismo, el fomento e inclusión de movilidad no motorizada, la migración interna y externa, atención de calidad en servicios básicos como salud, alimentación y educación, por mencionar algunos. Se hacen árboles de problemas sin fin y siempre nos encontramos con los, no muy amados: problemas madre. Llegamos al factor común de todas nuestras diferentes luchas. La pregunta es ¿Por qué se olvida tan fácil ese factor común y compartido, quedando oculto en la sombra de las diferencias? ¿Tendrá que ver con la incongruencia, la competencia o el ego?

Es increíble la cantidad de conflictos[1] determinantes que se dan entre personas que quieren aportar algo más a la sociedad. Personas con ideales cuyo objetivo final es generar un mejor espacio para todas, un espacio que se desarrolle tomando en consideración los principios de: Igualdad, Paz, Amor y Respeto a nivel personal, social y global o al menos esa es la intención. Lo triste es que muchas veces “la intención” queda escondida debajo de las acciones, si no es por nada la conocida frase que dice: “tus acciones hablan tan fuerte que no me dejan escuchar tus palabras”. Podemos tener la intención de hacer la diferencia, podemos tener “ideales” o sentirnos identificad@s con alguno, pero a la hora de ponerlo en práctica, no hay congruencia, y eso, al querer trabajar de forma colaborativa con otras personas con los mismos “ideales”, quienes están constantemente analizando las acciones de las demás personas para que no caigan en incongruencias, deciden ya no colaborar, porque “no había forma de trabajar en conjunto, va en contra de sus ideales”. Se habla de crear cohesión social cuando quienes quieren fomentarla en vez de tejer van sacando y cortando hilos propios e incluso externos. Entonces ni siquiera es que tenemos luchas distintas, sino que la lucha se vuelve entre las personas de la lucha. Se divide en pequeñas partes la fuerza que podría ser tan fuerte, poderosa y colectiva.

Como personas (seres humanos) podemos reconocer lo complejas que son las relaciones humanas, no sólo de pareja sino de cualquier tipo de interacción humana. Es bastante amplia la cantidad de elementos y factores que hacen posible esta interacción. Si nos adentramos en cada uno de esos elementos, con el fin de profundizar más, descubriremos que la lista es infinita. Algunos de los que comúnmente determinan la continuación o fin de colaboraciones son: la falta de uso de comunicación efectiva y no violenta (entre ello el principal problema el asumir y la falta de claridad) y el ego (alimentando por la competencia) que como resultados nos llevan a la pérdida del objetivo común. Lo que se puede decir de los tres puntos mencionados es, en cuanto a:

LA COMUNICACIÓN

Las palabras pueden hacer la paz o la guerra, la forma en la que se dicen las cosas hace un mundo de diferencia, y si no se dicen las cosas, ¿cómo se espera que las otras personas lo sepan? Y no vayan a responder que por “sentido común”, ya que irónicamente es lo menos común que tenemos, ya que hemos perdido el sentido de colectividad, por ende el sentido común actual es solo “mi” o “tu” sentido común, no el “nuestro”. 
 
 EL EGO

El mayor enemigo de la colectividad, un chip implantado y alimentado por el sistema capitalista neoliberal de competir con la otra persona en vez de sumar, logra su cometido de “divide y conquistarás”. Si este dicho lo entendiéramos como divide las problemas y las tareas para trabajar más fácil y rápido entre todas sería genial, pero se entiende como, que cada quien trabaja por su parte para ganar y no entre varios, porque entre más seamos menos “ganancia” nos toca y entre menos unidos sean más fácil podemos vencerlxs. 
 
 En este factor se incluye también el tomarse las cosas de forma personal, escuchamos a través de nuestras memorias emocionales y no de forma objetiva lo que se dice o hace. Si aprendiéramos a utilizar la “escucha activa”, podríamos entender que aunque “tu” y “yo” como individuos tenemos diferencias, dejo de lado lo personal y comprendo que, aunque “me caes medio mal”, coincido contigo en tal o cual opinión y tenemos un objetivo en común que debemos tener siempre en la mira, porque es lo que nos mueve a hacer y ser como parte de un todo.

LA PÉRDIDA DE LO COMÚN

Cuando nos invade la desconfianza, cuando lo mío es más importante que lo tuyo, lo nuestro no es importante y por ende se pierde de vista que si empezamos primero juntas a resolver problemas compartidos desde la base, podríamos hacer la resolución de otros problemas mucho más fácil para todas.

La especialización, sin duda es importante y necesaria, no podemos saber de todo ni hacer todo, pero debemos comprender que somos parte del todo, tanto del problema como de la solución. La lucha feminista va de la mano con la de los derechos humanos, va de la mano con la ecología y con la educación, cuyo detractor para mejorar en muchos sentidos es la corrupción y el machismo. Si nos sumáramos, organizáramos para entre todxs cavar, analizar y transformar desde la raíz nuestros árboles de problemas, nos encontraríamos a toda la sociedad civil con palas en la mano y en vez de años, tardaríamos meses o semanas en generar cambios sociales.

Un ejemplo de problema madre encontrado comúnmente en la base de muchos árboles de problemas, es la Corrupción. Entonces por qué no sumarnos todxs para realmente analizar, observar y cambiar lo que tanto nos daña como sociedad. Ya hay acciones compartidas que podemos abrazar, que podemos articular de forma activa y no solo pasiva con opiniones y likes. La Macrorecomendación de Seguridad emitida por la CEDHJ, la petición de una Fiscalía que Sirva Jalisco, la consolidación del Observatorio Permanente del Sistema Estatal Anticorrupción de Jalisco y el movimiento de pedagogía y acción política para que más ciudadanxs conozcan las funciones de cargos públicos para el ejercicio tanto de los derechos como de las responsabilidades civiles, conocido como Wikipolítica. Si realmente comenzamos a ver que estos movimientos son un bien común, podríamos entonces seguir caminando de la mano en las distintas luchas, en líneas paralelas, desde la raíz, de forma fuerte, colectiva, efectiva y con un sentido compartido. La colaboración ya no es una opción, es una necesidad.

“Las personas amantes de la paz, deberían saber organizarse tan bien como las amantes de la guerra”

Martin Luther King

[1] El conflicto es una parte elemental para poder generar soluciones creativas y seguir avanzando de forma colaborativa. Cada cabeza y corazón es un mundo distinto, es irreal considerar que siempre vamos a estar de acuerdo en todo. El pequeño gran detalle está, en la forma en la cual se aborda y percibe el conflicto.