#SinVotoSíHayDinero

Un ciudadano más de Guadalajara”… con esas palabras me presentaban a el asesor de un diputado la primera vez que tomé el teléfono y llamé al congreso. He de confesar que yo no soy muy fan de Hablar por teléfono, un plan con unos cuantos minutos y muchos Gigas sería ideal para mí. Sin embargo era necesario tomar el teléfono y discutir de viva voz algo grande que nos unió a muchos, tantos que el tono del “un ciudadano más…” con el que pasaron mi llamada denotaba que ese teléfono ya había soñado bastantes ocasiones con el mismo propósito.

Identifico tres tipos de ocasiones en las que los ciudadanos se volcán a la calle: 1. Cuando gana un equipo de fútbol algo importante (sí, el futbol tiene el monopolio de los festejos deportivos), 2. Cuando marchamos para exigir algo (encontrar con vida a los 43, no a la reforma energética, o la visibilidad de la diversidad sexual en pride), o 3. Cuando salen acarreados en las elecciones a pegar calcas y ondear banderines. Por primera vez hubo algo distinto, pues salimos a las calles, nos apropiamos de parques, e hicimos proselitismo para exigir a los diputados que aprobaran una reforma que nos apropiamos cada uno de los ciudadanos que empatizamos con ella (y vaya que muchos se sumaron en el camino).

Las únicas veces que la ciudadanía se había activado para un tema legislativo era para impedir alguna reforma impuesta por nuestros gobernantes, hoy fue muy distinto, la ciudadanía quería imponer una reforma a quienes nos gobiernan.

Después de 4 meses de que la iniciativa viajó desde el escritorio de Kuma, al Congreso de Jalisco, y hasta el Congreso de la Unión, donde se discutió dos veces, no les quedó de otra a los diputados federales mas que huir de la sesión para no votarla (hicieron su propia versión de #SinVotoSíHayDinero, para ellos), pues no tuvieron razones para rechazarnos, ni la valentía para decirnos de frente que no estaban dispuestos a perder sus privilegios.

Mucha imaginación invertimos en #SinVotoNoHayDinero, gracias a esos diputados, que optaron por sacarnos la vuelta, muchos ciudadanos nos educamos, supimos que hacer algo coordinados puede tener un impacto real… y aprendimos un par de formas nuevas de presionar a nuestros gobernantes.

Tal vez #SinVotoNoHayDinero se quede en la congeladora 16 meses o más, pero quienes no nos quedamos congelados somos nosotros, al contrario, nos dejaron entrenados y calientitos, y es hora de usar todo lo que aprendimos para transformar nuestro entorno local y nacional, para imaginarnos todos esos cambios que podemos.

Ya nos encontramos, ya nos conocieron, ya nos tomamos y no nos vamos a soltar.