Nación NERD

¿Recuerdas cuándo llamar a alguien friki, cerebrito ó empollón era algo malo?

El modelo a seguir.

Lo que nos reíamos de Steve Urkel porque no era más que un perdedor, siempre inventando y haciendo ciencia.

Resulta que las películas de institutos en las que los nerds eran objeto de burla estaban equivocadas. Resulta que ellos eran los que se iban a poner al mando de la sociedad. Resulta que, un momento. Volvamos a la casilla de salida.

En Europa siempre hemos tenido un gran respeto por la ciencia. Sabemos que son hombres y mujeres que dedican su vida a resolver problemas y a encontrar nuevas respuestas a preguntas que siempre nos hemos hecho. ¿Qué hay más allá?, ¿de qué están hechas las cosas?, ¿qué tan rápido puedo recalentar esta pizza?

No llegamos al nivel de tecnocracia de alguno países asiáticos como Japón o Korea del Sur, pero sabemos que los tipos con bata blanca y camisetas de mujeres desnudas están tratando de comprender y puede que salvar el mundo.

Hay que reconocer que gracias a la inversión en ciencia hemos llegado hasta donde estamos ahora. Podemos viajar de un lado a otro con velocidad y precisión. Gracias a una cosa llamada internet tenemos toda la información del mundo en la palma de nuestra mano. Podemos entablar conversaciones con gente de todo el mundo con sólo escribir unas palabras en Reddit, en Youtube o en Medium. Y si queremos ver qué está haciendo el resto de la humanidad sólo hay que abrir Facebook o Instagram stories (ahora también en todas las redes sociales).

La ciencia está en peligro.

La ciencia ha hecho magníficas cosas por y para la humanidad. Y aunque nos cueste creerlo, ahora mismo está en peligro. No me refiero a la ya baja inversión en I+D+i que existe en países como España (1,22% del PIB), sino al cambio hacia modelos basados en creencias y no en hechos. A la total desestimación de pruebas empíricas, de números. Todo ello debido al ejemplo que está dando un país en particular.

Estados Unidos, la cuna de las leyes extremadamente abiertas y neoliberales ha decidido que un tipo que no cree en el cambio climático tome las decisiones. Eso sin contar a su legión de cristianos que no creen en la evolución (su vicepresidente), cristianos que no creen en el holocausto (su jefe de estrategia) y cristianos que no creen en la democracia (su consejero político).

Yo solo vine aquí a formular la pregunta.

No nos engañemos, hay que bailar al ritmo que marca USA para ahorrar en armamento (no compramos porque ellos compran y acordaron protegernos), ahorrar en iPhones y tener acceso a un mercado de inversión gigantesco. Básicamente es la historia del niño rico del colegio con el que conviene llevarse bien porque en unas semanas es su fiesta de cumpleaños. Con payaso incluido.

Pero siendo hombres de ciencia como somos, esto nos lleva a un punto donde debemos decidir si le seguimos la corriente, permitiendo que creencias personales jueguen con el desarrollo científico de la humanidad ó nos negamos a seguir políticas que anteponen la economía caduca y cortoplacista del carbón (suena ridículo, pero es en serio) a las energías renovables.

¿Qué escogemos?

Nota: si te ha gustado el artículo, dale un corazoncito, o déjame un comentario y hablemos del tema.

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