Por qué la natación no es la solución a los problemas de espalda.

Pongamos que padece usted dolores de espalda y al acudir a su médico de cabecera le recomienda que comience a practicar natación, sin más detalles, simplemente natación. Esta situación se ha venido repitiendo en los últimos años y se ha ido formando la creencia de que la natación como tal es la panacea para solucionar una gran gama de dolencias físicas, especialmente las de espalda.

La primera cuestión que nos asalta es, ¿están los médicos lo suficientemente cualificados para realizar prescripciones de ejercicio físico a sus pacientes? En la mayoría de los casos no, y las prescripciones que realizan carecen de detalles importantes que solo pueden alcanzarse realizando un seguimiento del paciente durante el tiempo necesario para solucionar el problema que le aqueja.

Ante esta falta de concreción en las prescripciones la solución sería un trabajo conjunto del médico con un fisioterapeuta y un licenciado o graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (CAFD). El médico diagnostica cuál es la causa del problema, el fisioterapeuta lleva a cabo la fase de recuperación mediante diversas técnicas y finalmente el graduado en CAFD atiende a la fase de readaptación, que consiste en la recuperación de las funciones que tenía el miembro afectado antes de sufrir la lesión. De esta forma se abarca el conjunto de necesidades del paciente para una recuperación completa de su lesión o problema físico.

En la segunda parte de este artículo me centraré en la natación ya que hay que hacer una aclaración, y es que no es lo mismo natación que actividades en el medio acuático.

La natación es un deporte, con unos estilos perfectamente definidos, unas reglas, etc. Mientras que las actividades acuáticas son el conjunto de actividades que se realizan en un medio acuático, principalmente una piscina. Partiendo de esto, no es lo mismo prescribir natación que prescribir actividades en el medio acuático y cuáles de estas actividades se prescriben.

Comenzaré hablando de la natación y la relación que tiene con la salud postural de la columna vertebral. Como ya he dicho la natación se compone de estilos (crol, braza, espalda y mariposa), estos estilos se componen de unos movimientos muy específicos. En algunos de ellos la columna vertebral se somete a posiciones que no son saludables ni favorecen una buena higiene postural, sobre todo si se padecen dolencias como la escoliosis en la que se desaconsejan los ejercicios donde se produzca rotación de las vértebras unas sobre otras, la hiperlordosis lumbar, que con posiciones como las que se adoptan en el estilo de mariposa se acentúan enormemente o problemas cervicales para los que los giros con el cuello realizados en el crol o la posición de la cabeza en el estilo de braza pueden acrecentar el dolor que se sufre en dicha zona.

Por lo tanto, desde el punto de vista del ejercicio para la salud, la natación como tal no es un deporte “bueno” para la espalda. Sin embargo, en determinados casos sí que puede presentarse como una solución a ciertos problemas de espalda, ya que la musculatura de ésta experimentará una tonificación y aumento de volumen que le aportará un mejor soporte a las estructuras óseas que la forman, especialmente las vértebras.

Por otra parte tenemos las actividades acuáticas y aquí se engloban un gran número, quizá la actividad acuática más conocida sea el aquagym, el aerobic de siempre realizado en una piscina. Cabe destacar que cualquier ejercicio realizado dentro del agua supone una resistencia mayor que uno realizado fuera de ella, lo que favorece la tonificación de la musculatura y el aumento de la masa ósea. También hay que tener en cuenta que el efecto de la gravedad es menor dentro del agua que fuera, lo que significa que el impacto para las articulaciones del tren inferior y para la columna vertebral será mucho menor, esto es una ventaja, por ejemplo, para el entrenamiento de personas mayores, y más específicamente las mujeres de edad avanzada cuya masa ósea se ve atrofiada por la falta de estrógeno que produce la menopausia. En estos y otros casos la actividad en el medio acuático supone grandes ventajas para las personas que las realizan.

Como conclusión decir que ni la natación es mala ni cualquier actividad realizada en medio acuático es buena, lo importante tanto en la natación como en cualquiera de estas actividades es acondicionarlas a cada persona y prescribir según sus necesidades y objetivos. Esta labor no corresponde a los médicos, sino a los entrenadores personales cualificados, es decir, graduados en CAFD, los cuales deben amoldarse a los requisitos que exija cada deportista, ya sean necesidades en el ámbito del rendimiento o en el de la salud.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.