Los inesperados beneficios creativos de hacer una maleta

Un ejercicio para despertar tu creatividad, desatascar tu mente y organizar tus ideas. ¡Todo en uno!

Two Tale Tellers
May 5, 2020 · 11 min read
Los inesperados beneficios creativos de empaquetar una maleta.
Los inesperados beneficios creativos de empaquetar una maleta.
Illustration courtesy of Raúl Gil (Two Tale Tellers)

Hace ocho años impartí un taller de escritura creativa y terapéutica dirigido a un grupo de personas entre los sesenta y cinco y los ochenta años. Durante tres años ideé ejercicios con los que, un día a la semana, podíamos imaginar y escribir historias durante una hora y media. Eso es mucho material. Así que cuando dejé de impartir el taller, además de la enseñanza emocional de la experiencia, me llevé una enorme variedad de ejercicios creativos de los cuales, algunos, pasaron a formar parte de mi método de trabajo.

El que hoy quiero compartir contigo es uno de los que más he utilizado. Yo lo llamo el método de las maletas y me funciona como disparador creativo, desbloqueador y organizador mental.

La idea original

Un buen día me presenté con tres maletas en el aula.

¿De quién es esta maleta? ¿Y esta otra? ¿Qué podéis decirme de su dueño o dueña por lo que ha guardado en ella? ¿Qué edad tiene? ¿A qué se dedica? ¿Qué le gusta? ¿Es soltero? ¿Tiene hijos? ¿A dónde va? ¿Por qué?

Era un ejercicio sobre personajes así que repartí tres fichas de personaje vacías a cada uno de los asistentes y les pedí que las rellenaran, una para cada dueño de cada maleta, contestando a estas y otras preguntas.

Cuando tuvieron un retrato del dueño de cada maleta les pedí que escogieran uno y escribieran un relato sobre él. Podía ser el inicio de su viaje u otra situación en la que entraran en juego los elementos que llevaba encima.

Pasaron cosas extraordinarias:

Hubo quien hizo coincidir a dos o incluso a los tres personajes, con sus tres maletas en la historia. Hubo quien se decidió por añadir un tinte policíaco, o amoroso, o terrorífico. Hubo quien describió con gran sensibilidad el momento en que decidía llenar la maleta y empezar su viaje. Una persona escribió un poema. Ninguno de los trece escritos fue igual o parecido al de otro. Ahí me di cuenta del potencial de este ejercicio por primera vez.

El ejercicio como disparador creativo

1. Definir el target y crear personajes para publicidad, ilustración o diseño

Imagina la situación: un cliente te encarga la publicidad de su producto pero el conocimiento que tiene de su target es muy limitado. ¿Por dónde puedes empezar a perfilar al cliente final?

Quizás por imaginar quien llevaría el producto en su maleta o bolso, en cuál encajaría, quién lo ha puesto ahí y por qué, cómo lo utiliza y con qué fin, qué necesidad básica suya cubre para que esté ahí, qué otras cosas hay en esa maleta que use para complementar al producto, o de otras maneras…

La relación entre el target y el producto expresada como la necesidad de llevarlo siempre consigo, por su estilo de vida, por sus preferencias personales, etc.

Un ejemplo:

Nuestro cliente es un fabricante de tampones mini. Quiere aumentar sus ventas y necesita crear una campaña publicitaria. Nunca ha hecho una segmentación demasiado exhaustiva entre el público femenino y te toca a ti empezar a pensar, sin estudios de mercado por en medio, quien podría ser la clienta ideal de ese producto.

Ubica mentalmente el tampón en una maleta. ¿Qué clase de maleta es? Bueno puede ser un bolso pequeño, porque es ideal para llevar en espacios reducidos, también en mochilas y bolsas de deporte. El mini tampón es ideal para llevar incluso en el bolsillo. ¿Y quién lleva ese tipo de bolsos? Mujeres que van ligeras, que son activas y que van desde adolescentes (los once años) hasta mujeres trabajadoras (rondando los cuarenta).

Los mini tampones son un producto ideal para las mujeres jóvenes y activas, que saben lo que quieren y no permiten que las excusas les paren.

Acotemos el rango de edad, quedémonos con las más jóvenes, esas chicas que no paran quietas ni un momento. Que estudian y hacen deporte. Los mini tampones son ideales para que puedan seguir llevando su rutina, incluso si son nadadoras.

De hecho, la bolsa de deporte, podría ser la de una nadadora que entrena duro todos los días y no quiere dejar de perseguir sus metas por tener el periodo. El tamaño reducido es perfecto porque es discreto y porque entre la toalla, el gorro, las gafas de natación, el bañador y demás, necesita economizar el espacio de esa bolsa. Así que seguramente, una vez que descubra los mini tampones, se van a hacer imprescindibles en su rutina.

2. Crear un juego de pistas

Lo reconozco, me encantan los juegos deductivos. Con deductivos quiero decir aquellos en los que debes encontrar al asesino, salir de un cuarto cerrado con llave o encontrar un objeto a partir de una pista inicial y otras pistas que encuentras por el camino. Y una manera ideal para montar un juego deductivo para todas las edades es partir de una misteriosa maleta llena de pistas.

Lo desarrollo con un ejemplo:

Imagina que quieres crear un juego de pistas para amenizar una reunión. Primero piensa la historia, que tiene que tener una maleta como protagonista. La maleta puede aparecer como por arte de magia en la puerta de la casa sin más explicación con una nota.

Ahora imagina quien la pudo dejar allí y porqué. Esto es lo que deberán adivinar los jugadores. Puede que haya sido un científico que desarrolla armas venenosas para el gobierno y ha robado la más potente de todas para destruirla porque no quiere que jamás se use. Le persiguen para recuperarla y llega un momento en que no puede huir así que decide esconderla. La deja en la puerta de una casa cualquiera con una nota misteriosa escrita rápidamente que dice: «Destruye esta maleta o Guárdala pero jamás la abras».

Desde luego la maleta se abre y al hacerlo se disemina el polvo con el veneno. Y ahora deben buscar pistas entre el resto de cosas que hay en el interior para crear una vacuna. Pero deben hacerlo antes de un tiempo fijado(media hora, una hora, según lo difícil que sea crear la vacuna) o morirán.

Puede haber pistas falsas y otras informativas: recortes falsos de periódico, caramelos, fotografías de familia, un móvil… También el ingrediente final puede estar, por ejemplo, en un agujero en el forro del maletín. Si los jugadores consiguen crear el antídoto y explicar cómo llegó la maleta hasta la puerta habrán ganado el juego.

El ejercicio como desbloqueador

1. Tratar temas sociales

Ponerse en la piel de otro es la mejor manera de identificarse, conocer y respetar a quien en principio no tiene nada en común contigo. Conocer lo que lleva en la maleta puede dar pie a conocer estas realidades y a abrir un espacio de debate en torno a ello.

Esto puede aplicarse en el ámbito social, educativo o incluso para campañas informativas sobre temas sociales como la inmigración, la prostitución, la guerra, el exilio o las personas sin hogar, entre otros.

Para esta práctica pueden utilizarse maletas reales o fotografías de ellas en las que los objetos hablen de la historia, el día a día y la realidad de sus dueños.

El hecho de reflexionar sobre quien ha podido llenarla es ya de por sí muy valioso para la experiencia. Es impotante que se pregunte por qué lleva eso y no otra cosa, cómo piensa utilizarlo, por qué pensó que era valioso llevarlo con él.

Muchos de esos objetos arrojarán luz sobre el modo de vivir y sentir de sus dueños, una realidad que el resto de personas que no comparte no comprende.

Tú, como facilitador, puedes ayudarles a cuestionarse cosas, debatirlas y añadir información sobre esas personas y sus problemáticas. El objetivo final será que los participantes comprendan mejor todas estas situaciones vitales y puedan ser más solidarios al respecto.

2. Desarrollar una terapia

A veces, cuando hablamos de las cosas que nos frenan o no nos dejan avanzar a buen paso, sentimos que llevamos una pesada mochila a la espalda. Un buen método para deshacerse de ellas, ir más ligero, es abrir esa mochila, ver qué hay en su interior y vaciarla.

Para hacerlo imagina la mochila a tu espalda. Es tan pesada que ralentiza tu paso y no te deja llegar a donde quieres llegar. Pero, ¿qué hay en su interior? Imagina que la abres y empiezas a sacar cosas. Haz una lista de ellas. Puede que haya miedo a fracasar, escaso dinero, mala forma física, mala alimentación, poco apoyo de los demás, poca experiencia o conocimientos en tu trabajo, poco tiempo, falta de fe en ti mismo…

Ahora que los tienes frente a ti, que los has sacado todos, piensa de qué necesitas llenar tu mochila para que todo eso no vuelva a caber. Qué cosas buenas y ligeras pueden ayudarte. En este caso: valentía, más ingresos monetarios, ejercicio físico, menús equilibrados, un entorno que te comprenda y apoye, más trabajos, más formación, mejor gestión del tiempo, confiar más en tú mismo.

Y ahora piensa qué ruta debes seguir para conseguir cada una de esas cosas:

  • Valentía: Atreverme a hacer algo, cada día, que quiera hacer pero a lo que no me atreva. Por ejemplo llamar a alguien para ofrecerle mis servicios laborales o abrirme un perfil en una red social específica.
  • Más ingresos: Crear productos/infoproductos/servicios nuevos que pueda comercializar de manera rápida, por internet, via descargas. Encontrar otro trabajo a tiempo parcial. Vender cosas que ya no utilizo.
  • Ejercicio físico: Salir a correr tres días en semana. Hacer ejercicio en casa con vídeos de Youtube. Apuntarme al gimnasio.
  • Menús equilibrados: Hacer una lista de alimentos saludables. Planificar con ellos los menús semanales. Incluirlos en la lista de la compra.
  • Apoyo: Buscar grupos y personas con tus intereses en las redes, entrar en contacto con ellos. Mostrar tus trabajos y dar feedback a los demás compañeros. Romper la virtualidad y quedar presencialmente con los de tu zona.
  • Más trabajos y formación: Buscar cursos on-line y presenciales al precio que puedas permitirte. Seguir a personas a las que admira en sus redes y blogs. Leer blogs y artículos sobre temas que te interesen. Crear proyectos propios y enseñarlos en redes.
  • Más tiempo: Ir a dormir antes y levantarme antes. Aprovechar los trayectos, la cocción de la comida, el tiempo de la tele.
  • Confiar en ti mismo: Empieza cosas y acábalas. Comprométete con algo y cúmplelo.

Ahora que tienes una hoja de ruta trabaja para llenar tu mochila llena de buenas cosas que no pesan y que te ayudan a seguir tu camino. Y en el futuro asegúrate de tenerla siempre llena de estas cosas para que las otras no vuelvan a entrar.

El ejercicio como organizador mental

1. Definir tu carrera o proyecto personal

Tienes un sueño y debes trazar la ruta para conseguirlo. Pero, ¿qué necesitas para llegar hasta ella? Tendrás que llenar tu maleta y marcar las estaciones en el mapa hasta tu destino para saberlo.

¿Y con qué se llena la maleta para este viaje? Pues con todo lo que necesites. Lo que ya tienes solo debes meterlo dentro y para lo que no tienes deberás planificar rutas alternativas para conseguirlo.

¿Pero cómo? Aquí va un ejemplo:

Imagina que eres un ilustrador novel y tu sueño es que cierto agente te represente. Empieza ya a llenar la maleta con las cosas que tienes y que ese agente puede valorar positivamente para representarte:

  • Conoces el perfil de los ilustradores que representa y crees que encajas entre ellos.
  • Tienes para mostrar algunos proyectos de ilustración propios que has compartido en tus redes sociales.
  • Muchas ganas de aprender, trabajar y entrar en el mercado de la ilustración profesional.

Ahora, para saber cuán lejos podría llevarte lo que tienes en tu maleta, compárlo con lo que tienen los otros representados por el agente. Abre una maleta para ellos y llénala. Con este ejercicio te darás cuenta de lo que te falta. Por ejemplo, podrías darte cuenta de que necesitas más trabajo para clientes reales, un buen portfolio online, feedback de otras personas sobre tus trabajos, entre otras cosas. Así que para conseguirlas planea tus pequeños viajes:

  • Trabajar para clientes reales, aunque sean pequeños.
  • Crear tu casa en la web. Tu portfolio.
  • Tener presencia en redes específicas de ilustración y/o diseño como dribbble, donde puedes hacer contactos interesantes y tener feedback sobre tu trabajo.

A medida que vayas haciendo esos pequeños viajes seguro que te surge la necesidad de hacer otros más. No te desanimes, esto enriquecerá tu carrera, cada vez estarás más cerca, ¡vas por buen camino! Porque cuando consigas tener esa maleta llena de experiencia y buen trabajo a rebosar te darás cuenta de que ya has llegado a tu meta.

2. Crear un menú para varios invitados

Si alguna vez has dado una cena o una comida para más de cuatro personas, cada una con sus gustos y prohibiciones en cuanto a comida, te habrás roto la cabeza pensando un menú fácil que pueda contentarles a todos. Pues un método para no pasar mucho tiempo elucubrando es, precisamente, llenar una maleta, o en este caso, un cesto de la compra.

Te muestro cómo, con un ejemplo:

Tienes siete invitados a cenar. Ya les has pedido a cada uno que te digan lo que no les gusta o no pueden comer y cuál es su plato preferido. Tienes esta lista:

  • Mario: No puedo comer gluten / Adoro la ensalada de tomate.
  • Dan: No soporto el pescado / Me encanta el pollo al horno.
  • Ian: Como de todo / Me encanta la carne.
  • Rose: Soy ovolacteovegetariana / El hummus es mi plato favorito.
  • Mary: No puedo comer lácteos / Me encanta la pizza.
  • Lidia: No soporto la carne / Me encanta el sushi.
  • Marc: Odio las legumbres / Me encantan los batidos vegetales y las sopas frías.

Después de una primera lectura, la conclusión general es que a tus amigos les gustan cosas muy variadas, y muchas veces muy distantes, pero tu trabajo ahora es buscar los puntos en común.

Veamos, parece que a todos les gustan:

  • Los vegetales.
  • Los platos poco elaborados.
  • Platos templados y/o fríos.

Ya con esto puedes hacer una lista de ingredientes que puedes utilizar y que te servirán de base para pensar las recetas y los platos.

  • Vegetales: Tomate, lechuga, aguacate, cebolla, calabaza, patata, berenjena, etc.
  • Cereales sin gluten: Arroz, quinoa, mijo, trigo sarraceno, amaranto, avena, etc.
  • Proteína animal: Huevo.
  • Fruta: Toda.

Con estos ingredientes en el saco podemos empezar a pensar en cosas como:

  • Sopa fría de tomate con tostadas de avena
  • Burritos con tortas de arroz rellenos de tomate, lechuga, huevo cocido, cebrolla, espinacas y acompañados de guacamole.
  • Setas salteadas con ajo y perejil.
  • Arroz con setas.
  • Hamburguesas de quinoa y mijo.
  • Tortilla de verduras: patatas / espinacas / setas / calabacín / cebolla /berenjena
  • Macedonia de frutas
  • Sorbete de naranja

Ahora solo tienes que elegir un primero, un segundo y un postre e ir a por los ingredientes al supermercado. ¡Que aproveche!

A modo de resumen

Como ves la idea de llenar una maleta puede aplicarse en múltiples ocasiones. Puedes llenar maletas para descubrir cosas, para pensar en el viaje, para profundizar en el viajero. Y para muchas cosas más.

El principio de este ejercicio podría resumirse en pensar en lo que tienes y lo que quieres, trazar caminos entre ambos puntos y hacer una lista de lo que necesitas para llegar a tu meta.

Por otra parte la imagen de llenar una maleta significa cambiar de sitio, evolucionar, mover las cosas. Y eso, en el ámbito creativo, siempre es inspirador, interesante, emocionante.

En mi vida personal y profesional he hecho muchas mudanzas mentales y físicas, he llenado muchas maletas, y tengo que confesar que desde que conozco este ejercicio me enfrento de una manera más sana a todos esos cambios. Con más esperanza. Y espero sinceramente que, si decides ponerlo en práctica en alguna ocasión, también te brinde la misma sensación a ti.

Escrito por María C. Latorre e ilustrado porRaúl Gil de Two Tale Tellers. ¡Gracias por leernos!

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