Aprendiendo Sprint para volverlo más Uncommon

En Uncommon nos dedicamos al diseño estratégico, por lo que siempre es bienvenido conocer nuevas técnicas de investigación y procesos para el desarrollo de proyectos. De ahí que el equipo, como parte de las actividades de aprendizaje, se diera a la tarea de llevar a cabo un sprint. Creado por Jake Knapp para Google Ventures, Sprint es un proceso de cinco días enfocado en resolver problemas específicos a través de prototipos y pruebas con usuarios.

Como referencia se puede buscar el libro con el mismo nombre, donde se detalla la metodología paso a paso; además de varios videos en Youtube que sirven de explicación e introducción para las actividades que se deben realizar cada día.


En lo personal, mi interés por el sprint surgió hace un par de años. A pesar de estarme desempeñando en agencias de diseño estratégico, no había tenido la oportunidad de participar en uno. Viéndolo en perspectiva, no haber podido llevar a cabo un sprint anteriormente se debía, en gran parte, a lo reciente y poco comprendido del proceso, a la incertidumbre de probar una metodología nueva y a que no había surgido un proyecto adecuado para implementarlo.

Afortunadamente, en Uncommon se fueron levantando cada una de esas barreras. Varios en el equipo se habían interesado e informado sobre el sprint, la incertidumbre no era un factor determinante para un proyecto interno y con la finalidad de ponerlo a prueba se eligió un tema de interés común. Adicionalmente y para ponerle sabor, decidimos crear dos equipos que de alguna forma competirían entre sí por el mejor prototipo final.

Antes de iniciar, yo tenía una suposición sobre el sprint. Por sobre todo creía que sería un proceso exhaustivo, de esos que te asfixian, te desvelan, te generan estrés y te hacen anhelar la llegada del fin de semana cual estudiante de diseño en entrega final.

Supongo que hay demasiados proyectos “bomberazo” en mi haber y de alguna manera creía que un sprint sería así: las mismas actividades pero en menos tiempo. Para mi sorpresa, descubrí que mi suposición era equivocada.

Resulta que el sprint tiene bien clara una cosa: hay que ser eficiente. Y para lograrlo es indispensable tener bien definidas las actividades a realizar, sin hacer más, ni menos. Y debido a esto, el proceso se vuelve estructurado y planeado, facilitando el cumplimiento del objetivo sin necesariamente coartar la creatividad, sólo ayudando a canalizarla de la manera correcta.

Fue así que el lunes por la mañana iniciamos actividades. Basándonos en el video introductorio del día y la guía proporcionada por el libro, comenzamos por discutir y definir la problemática elegida, que en este caso era sobre: mejorar la coexistencia de diferentes medios de transporte y peatones en la Ciudad de México a través de la cultura vial.

Para el martes ya había iniciado la fase creativa. Quizás fue porque las actividades del día eran bastante lúdicas, pero ambos equipos terminaron tan rápido la búsqueda de inspiraciones y elaboración de propuestas gráficas, que tuvimos tiempo de sobra para un poco de música y pistolas Nerf. Para estas alturas yo me había convencido que el sprint estaba incluso pensado para tener algo de sano esparcimiento antes de dar el día por terminado.

El miércoles se iniciaba la fase de síntesis y selección. Uno de los principales retos fue justamente aterrizar la idea seleccionada por el equipo, porque el concepto era bastante atractivo pero al momento de imaginar su interacción con las personas, surgían dudas y barreras a la implementación. Sin embargo, eso logró solucionarse con una sesión intensa de análisis y discusión entre los miembros del equipo.

Llegado el jueves nos encontramos con otra barrera: el medio más adecuado para implementar las ideas finalistas. De pronto parecía que no teníamos los recursos materiales o tecnológicos para prototipar, sin embargo, recurrimos a materiales sencillos que permitieran una rápida interacción con los usuarios y algunos sketch digitales que comunicaban la idea general del prototipo.

Finalmente el viernes salimos a probar nuestros prototipos con usuarios. Ambos equipos llevaron a cabo entrevistas contextuales en cruces peatonales, acercándose a peatones, usuarios de bicicleta y auto. Ver cómo las personas se involucran y reflexionan con los prototipos siempre es enriquecedor.

Participante de entrevistas contextuales
“Lo negativo es lidiar con que no hay educación vial en autos y peatones, aún en los mismos ciclistas”
— Armando
“Lo que más me gusta es evidenciar a la gente que no respeta y crear una cultura”
— Elena
Prueba de prototipo análogo en cruce peatonal
“Es una buena iniciativa para ayudar a la gente a no estarse quejando y plantear una solución… y si otros comentan o se suman a la discusión, se le puede dar atención”
— Natalia
Sketch digital del prototipo

Para cerrar el sprint, ambos equipos comentamos nuestra experiencia y compartimos nuestros aprendizajes:

1. Es importante que el problema a resolver sea específico, bien específico. Aprendimos que un reto que permita abordar varios tipos de problemática, diferentes tecnologías o aspectos culturales, deja demasiadas posibilidades abiertas y construir sobre las propuestas se vuelve complicado, pues no están enfocadas en el mismo tema.

2. Hay que respetar los tiempos y las actividades planteadas. Siendo un espacio creativo, es normal sentir el impulso de agregar o modificar actividades. Poner de “nuestra cosecha” no impacta significativamente el proceso siempre y cuando se tengan en mente los objetivos del día; de lo contrario sí puede llevarnos a la pérdida de tiempo valioso o bien, a la obtención de resultados que no eran los requeridos.

3. El proceso está pensado para prototipos digitales. Debido a que elegimos un proyecto social, incorporar tecnología o llegar a una solución exclusivamente digital resultó algo complicado. Al hacer prototipos análogos se debe trabajar más en cómo será la interacción con los usuarios durante las pruebas y documentar la efectividad e impacto de las propuestas requiere más atención, sin embargo, no es imposible tener prototipos análogos.

Al final y después de haber realizado este primer sprint, me quedo con la satisfacción de conocer un proceso diferente. El cual podremos incorporar a las metodologías empleadas constantemente en Uncommon, y que seguramente aplicaremos en proyectos subsecuentes. Además tendremos la seguridad de usarlo adecuadamente porque conocemos sus ventajas; y con el talento del equipo, poco a poco evolucionará para dar lugar a una metodología personalizada a los requerimientos de cada cliente.

— Ana Moreno es service designer senior en Uncommon, y mentora en investigación. Es diseñadora industrial y tiene una maestría en innovación de negocios.