Música en VR y otros experimentos

La música siempre ha estado con nosotros desde el principio de los tiempos, el ritmo en la vida del hombre ha sido siempre esencial. Chasquidos con las manos, golpes con los pies, o chocar un par de pedazos de madera dieron lugar a la primeras notas musicales seguro no con un resultado muy melódico como el de Bonobo, pero sí como una manera de liberarse, expresarse e incluso conectarse con uno o varios dioses.

La música al igual que la humanidad se encuentra en constante cambio, y aunque en esencia esta responde a los mismos fines, las maneras en que se crea y cómo llega a nosotros se han transformado radicalmente. Sin ir muy lejos en los últimos 20 años hemos pasado de los discos al mp3 y otros formatos digitales, y más recientemente a las plataformas de streaming (spotify, youtube, apple music) que han roto con la manera tradicional en la que escuchamos música y vemos uno que otro video de nuestras bandas favoritas.

Ya ha quedado atrás la bella época del “puedo poner una rola” para darnos lugar al “puedo conectar mi spoti…”, en algún momento de la fiesta o after con los amigos.

Para este momento el streaming es una de las fuentes más populares y con mayor crecimiento en el negocio de la música. De hecho, a principios de 2016, nos enteramos de que el streaming se había convertido oficialmente en la mayor fuente de ingresos de la industria en 2015. Y el boom de las suscripciones a este servicio continuará seguramente por los siguientes años.

Pero aunque estas plataformas nos han permitido acceder a un catálogo casi ilimitado de música, la superabundancia de los artistas que buscan incursionar a través del streaming podrían saturar el mercado limitado para nuestra atención. Esto plantea nuevos retos para los artistas que buscan diferenciarse de la cultura mainstream.

Desde “Lemonade” de Beyoncé hasta “Endless” de Frank Ocean, los álbumes visuales se han convirtiendo en una nueva forma de llevar la música a los fans. Estos lanzamientos multimedia combinan interesantes recursos visuales con una gran experiencia auditiva, ya que el vídeo de alta calidad recibe tanta atención al detalle como el propio sonido en busca de generar una experiencia diferenciada.

Pero, es probable que la próxima generación de amantes de la música esperen mucho más de sus artistas favoritos.

Artista como Björk, The Weeknd y Run the Jewels han grabado y presentado vídeos musicales optimizados con VR, mientras que la leyenda de la música Paul McCartney utilizó la VR para que los aficionados de todo el mundo compartieran la sensación de estar grabando en su estudio.

Los grandes festivales de música como Coachella o Lollapalooza están construyendo nuevas experiencias alrededor de VR. Incluso la aclamada y underground plataforma de streaming Boiler Room ha anunciado que tiene previsto abrir el primer escenario de música en VR del mundo en 2017, explorando una nueva ventana al potencial que ofrece esta tecnología para la música en vivo.

Google es otro más de los que ya se ha sumado a la tendencia con GOODFest una propuesta musical de 5 días en 5 ciudades diferentes, que apoya 5 buenas causas. Al cual si no tienes la oportunidad de asistir físicamente es posible disfrutarlo a través de su live stream transmitido por YouTube y Facebook Live, por supuesto en formato VR.

Es así como la VR se esta adaptando a una nueva era, donde los artistas y la industria están en busca de nuevas posibilidades de atraer a su público y compartir nuevas maneras de acercarse a la música, y aunque la realidad virtual es actualmente una tecnología emergente, se espera que dentro de los próximos años las venta de lentes VR se extienda hacia un segmento de mercado más amplio, en el cual probablemente esta tecnología surgirá como otro canal de distribución para la música.

¿Pero qué otro tipo de experiencias o nuevos formatos se están cocinando alrededor de esta industria?.

Airbnb en conjunto con Sofar, un equipo de promotores especializados en la organización de conciertos secretos en diferentes ciudades de del mundo. Están ofreciendo a los viajeros y fanáticos una nueva manera de experimentar la música tras bambalinas.

En conjunto con artistas, profesionales de la industria y expertos locales. Han creado ya más de 100 experiencias disponibles para elegir entre ir de cacería de vinilos en Tokio, hacer un video musical en Miami o aprender a tocar djembe en Ciudad del Cabo.

El futuro de la música es incierto, pero eso nos abre la puerta a posibilidades infinitas de crear nuevos servicios, diseñar grandes experiencias, y sobre todo para no dejar de hacer música.

— Geovany Uriostegui es service designer en Uncommon, y ama unir diseño y música.