Toda transformación digital es primero una transformación humana

Por qué debemos hablar más de personas y menos de tecnología

Ilustración por kasiabojanowska

Hace una década, todavía se cuestionaba la relevancia de la tecnología digital. Si bien la penetración de Internet ya era significativa, el comercio electrónico daba sus primeros pasos y la tecnología móvil se hacía cada vez más accesible. Hablar de la nube aún sonaba extraño y la inteligencia artificial aun era más ciencia ficción que realidad.

Hoy en día, todas esas cosas no solo son tecnologías viables, sino que son cada vez más importantes. El concepto de “Transformación Digital’’ se ha vuelto popular en charlas, libros y cursos. Su impacto es mayor en tiempos de pandemia, y es un paso obligado para que las empresas sobrevivan.

Desafortunadamente, implementar estas nuevas tecnologías al funcionamiento de cualquier organización puede ser un proceso duro y complicado. De hecho, la investigación de McKinsey encontró que menos de un tercio de los esfuerzos de transformación digital tienen éxito. ¿Por qué?

“The tech part is easy. The human part is hard”.

“La parte tecnológica es fácil, lo difícil es la parte humana”.

– John Maeda

Desde mi perspectiva, estas fallas tienen menos que ver con la tecnología y más con la parte humana y la gestión de los desafíos culturales, y organizacionales que implica. Muchas empresas creen que una Transformación Digital es una especie de “salvación” o “cura milagrosa” para todos los problemas de la organización, y que es algo que se puede comprar e instalar fácilmente, olvidando el significado de la palabra transformación como un proceso de cambio profundo.

Etimológicamente

Transformar significa cambiar de forma”

Según Google

“Transformar es hacer que algo o alguien cambie de forma o aspecto”.

Puede decirse que la transformación, por lo tanto, es el cambio de un estado a otro mejor, o dicho de otra forma una evolución. Por ejemplo, una persona puede transformarse, a nivel superficial realizando cambios en su apariencia o vestimenta para verse mejor, pero también puede hacer ajustes más profundos, al modificar su dieta o tomar una nueva actitud ante ciertas situaciones, en busca de una vida más plena.

En el mismo sentido, las organizaciones funcionan de manera similar, ya que están formadas por un equipo humano, ¿cierto? Por tanto, no son las compañías las que se transforman digitalmente sino las personas que las componen. Es necesaria esta aclaración para poner de manifiesto la importancia del factor humano en la digitalización de las empresas.

Ilustración por kasiabojanowska
Ilustración por kasiabojanowska

Entonces, cualquier intento de transformación (digital o de otro tipo) debe ser visto como un proceso de desarrollo humano, que comienza con la propagación de un cambio de mentalidad, creencias y procesos a nivel organizacional que den soporte a cualquier ajuste traído por la tecnología. Si bien esto no es una tarea sencilla, aquí hay tres cosas a considerar para su próxima iniciativa de cambio.

Clarifique el propósito, defina el porqué

Probablemente, la trampa más común en la que caen las organizaciones es centrarse en la tecnología antes de definir el propósito de cualquier transformación. Con demasiada frecuencia, las empresas buscan “pasar a la nube” o “desarrollar capacidades de inteligencia artificial”, pero sin tener claros los objetivos o metas comerciales a alcanzar. Es importante tener claridad, para lograr transmitir a los equipos de trabajo los objetivos y beneficios a futuro que se esperan a consecuencia de adoptar este cambio.

La idea principal, es aumentar la lealtad en torno a todo lo que está a punto de suceder y lograr que las personas se entusiasmen con las iniciativas de transformación.

Ponga a las personas primero

Cualquier esfuerzo de transformación digital debe comenzar proporcionando a las personas, una mayor apertura, responsabilidad y seguridad, empujándolas a dar un paso al frente para tomar conciencia y control sobre su trabajo y participación en todo el proceso. De esta forma se crea una red de trabajo, la información fluye libremente. Y lo más importante, la toma de decisiones, tanto individuales como colectivas se vuelve más eficiente.

Si bien es cierto que la integración de consultores externos ayuda a tener una visión ampliada del proceso de transformación digital, también es importante confiar en los equipos internos que tiene un conocimiento profundo sobre lo que funciona y lo que no en la operación diaria.

Reconozca el miedo de los empleados

Reconozca el miedo de los empleados a ser reemplazados. Cuando los empleados perciben que la transformación digital podría amenazar sus trabajos, es posible que, consciente o inconscientemente, se resistan a los cambios. Es fundamental que los líderes reconozcan esos temores y enfaticen que el proceso de transformación digital es una oportunidad para que los empleados actualicen su experiencia, y se integren al futuro digital.

Si no desea tener muchos detractores, inicie algunas conversaciones honestas sobre el futuro que les espera y brinde a los empleados la oportunidad de expresar sus preocupaciones con honestidad.

En conclusión, es relativamente fácil encontrar un proveedor que pueda implementar un nuevo sistema tecnológico repleto de siglas y palabras flashy (AI, DA, IoT, Blockchain, etc.), pero es mucho más difícil preparar a las personas de cualquier organización para adaptarse al cambio y en consecuencia abrazar más fácilmente cualquier tipo de tecnologías.

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