Reggaetón: mujeres y dinero

Mat Guillan
Sep 7, 2018 · 4 min read

La canción Mala mía de Maluma le deparó al cantante colombiano acusaciones de machista y misógino que vuelven a confirmar lo obvio: el reggaetón utiliza a la mujer como objeto en sus letras, imágenes y videos, pero la pregunta es ¿A qué le canta el reggaetón y para qué?

Con foco en lo sexual, apela a los íconos de transgresión con los que el rock y el pop patearon el tablero social en los 70 y 80, pero lo hace en la actualidad, cuando el sexo como acto es cada vez menos un tabú. Reproduce un residuo ideológico de dominación que hoy representa algo incorrecto, al punto que Maluma abandonó el altanero “Si te molesta, pues mala mía” de su hit para refugiarse detrás de sus mujeres: “Fui criado por mi madre y mi hermana, que me enseñaron desde el principio el respeto por la mujer, y ahora paso por una relación sentimental en la que mi novia entiende perfectamente mi carrera. Cuando llego a casa, soy Juan Luis”.

A puro manoteo e inmensas gafas de sol, este tipo de fragmentos sí logran la tan ansiada transgresión pero ubican al reggaetón en la figura del opresor.

«Woman is the nigger of the world» de John Lennon

Con escenas de transgresión obsoleta, este ritmo que nació en Centroamérica en los años 90 al fusionar el reggae, el dembow y letras al estilo del rap, no interviene desde su lírica por la liberación sexual o el goce femenino, como podría verse en esta imagen de la portada de Electric Ladyland, que debió ser reemplazada para el lanzamiento del disco de Jimi Hendrix en 1968. La fórmula audiovisual repetidísima en la que filtra sus mensajes a todo baile parece ir a contramano de este tiempo para comenzar a agotarse.

«Electric Ladyland» de Jimi Hendrix (1968).

“A ella le gusta que le den duro y se la coman. A ella le gusta que le den duro y se la coman. Y es que yo quiero la combi completa. ¡¿Qué?! Chocha, culo y teta”, es una frase de En la cama de Daddy Yankee que termina más por acercarse al lenguaje de un niño (¡Culo!, ¡teta!) que a la osadía de usar malas palabras o escribirle al sexo oral, los clichés de este estilo. Sin embargo, la alarma que sonó con las denuncias efectuadas por movimientos como #MeToo y #NiUnaMenos se activa, por ejemplo, con esta parte de Contra la pared de Jiggy Drama: “Si sigues en esta actitud voy a violarte. ¡Hey!, que comienzo contigo y te acuso de violar la ley. Así que no te pongas alzadita. Yo sé que a ti te gusta porque estás sudadita”. A puro manoteo e inmensas gafas de sol, este tipo de fragmentos sí logran la tan ansiada transgresión pero ubican al reggaetón en la figura del opresor.

El cómico argentino Diego Capusotto encarna al cantante pop Micky Vainilla.

Las notas musicales y el ritmo fueron adquiridos al principio por los ancestros masculinos y femeninos de la humanidad con el propósito de cautivar al sexo opuesto.
— El origen del hombre de Charles Darwin (1871)

Lejos de toda prohibición, que resultaría un fracaso como lo fue la medida de Cuba en 2013 evitando su difusión en lugares públicos por su vulgaridad y ofensas a la mujer, el reggaetón está hoy al tope de las reproducciones de Spotify del 2018 junto con su sucesor: el trap. La idea del latino caliente y las chicas sexys perreando explota en todas las pistas, pero en un contexto mundial en el que la gran lucha de la sexualidad es por la diversidad, lo que comunica el reggaetón es vetusto. Termina por estar más cerca del concepto de éxito que se ve alrededor de sus mujeres en sus videos: desde las sábanas de seda en una mansión sobre la colina, con un Lamborghini Diablo en la puerta, Maluma, Wisin, Yandel, Daddy Yankee y Cía parecen gritar: Hago lo que quiero, con quien quiero, como quiero y cuando quiero.

Sin embargo, en las mieles doradas de esa supuesta libertad, que por su ascenso social se parece a tocarle el culo al sistema, se revela a qué le canta el reggaetón. En realidad, las mujeres son un objeto más, un adorno ostentoso y brillante, junto a autos, collares y anillos de oro, para intentar ser aceptados en donde pareciera que a ellos, a pesar de tenerlo todo, todavía les niegan la entrada.

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