La caída del Villarato

Ángel María Villar, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, y su hijo Gorka han sido detenidos por presuntos delitos de corrupción, falsedad, administración desleal y apropiación indebida.

Pero los problemas del máximo dirigente del fútbol español con la justicia empezaron el año pasado.

Ciudad del fútbol en Las Rozas / WikiCommons

Su primera tarjeta amarilla llegó en febrero de 2016. La abogada deportiva Nefer Ruiz acusaba al eterno presidente de la RFEF de ayudar, con dinero público, a equipos como el Marino o el Recreativo de Huelva. En su día, Villar se excusó en que él no representa a las administraciones, ya que hace tiempo rechazó las ayudas públicas a la Federación. Javier Tebas, presidente de la Liga, ya advertía de que seguramente podría presentar su candidatura a las elecciones de abril. (Y así fue).

En octubre la FIFA sanciona a la Federación Española (y por ende a Villar) por incumplir la normativa en el fichaje de menores.

La investigación”, decía el comunicado, “se centró en futbolistas menores que participaron en competiciones con el Atlético de Madrid y el Real Madrid”. Villar habría favorecido la compraventa de futbolistas a estos equipos entre 2005 y 2014. El máximo organismo del futbol mundial sancionaba a la RFEF con 200.000 euros de multa, una advertencia y una reprensión contra la Federación. Villar se libra de la segunda amarilla con un mero aviso del árbitro.

Pero a la siguiente falta cometida el trencilla no pudo evitarlo. Según El Mundo La Federación Española se apropió de una ayuda de 200.000 euros que iba destinada a los niños afectados por el terremoto de Haití. El Consejo Superior de Deportes le reclamaba a la RFEF la devolución del importe íntegro. Segunda cartulina amarilla: quedaban tres para la suspensión.

Ángel María Villar, declarando en el Senado para erradicar el racismo en el Fútbol / Europa Press

A principios del año 2017, Villar tuvo que declarar ante el juez por el ‘Caso Recre’. El presidente de la RFEF no sólo consiguió evadir a la justicia, sino que logró imputar a otro precandidato a las elecciones: Jorge Pérez. El balón roza el palo y sale fuera.

No mucho más tarde, el Congreso de los Diputados decidió investigar el llamado desde entonces Caso Haití. Miguel Ángel Galán, candidato a los comicios que se celebrarían en abril para dirimir al nuevo presidente, puso en manos de los partidos políticos y de la justicia el informe que realizó el Consejo Superior de Deportes sobre el presunto desfalco que se hizo con el dinero de éste último.

Tiempo más tarde resultó que la Federación Española de Fútbol no había desviado sólo 200.000 euros de ayudas para el seísmo de Haití, sino que la suma era bastante mayor. En total ascendía a 1,2 millones de euros. La RFEF ya devolvió el dinero público al CSD, pero Ángel Maria Villar seguía en el punto de mira de los árbitros y finalmente cayó la tercera amarilla.

Miguel Ángel Galán, candidato a las elecciones de la RFEF que dio a partidos políticos y justicia la investigación del CSD a Ángel María Villar / Departamento de prensa Miguel Galán

El presidente se vio obligado a dar explicaciones sobre aquel dinero del CSD que no llegó a ningún sitio. Villar comenzó a echar balones fuera y culpó a otros. Incluso aseguró haber iniciado una investigación interna para depurar responsabilidades. Pero la realidad es que las explicaciones las dio sólo cuando fue investigado por la justicia.

La cuarta amarilla fue un daño colateral. El presidente mantuvo a su hijo, Gorka Villar, como moderador de un Congreso Internacional en Derecho del Fútbol. Cada año los ponentes de la reunión cambian, pero, al igual que su padre, Gorka se mantiene en su sillón de moderador. El detalle por parte de la Federación fue no incluirle en la versión en castellano del citado Congreso, pero sí en la versión británica. Ángel María Villar se encontraba a una amarilla de cumplir ciclo.

Gorka Villar, en su etapa como presidente de la Conmebol / NORBERTO DUARTE/AFP/Getty Images

Y, finalmente, llegó la quinta y última tarjeta amarilla que le privaba de jugar. La Guardia Civil se personaba para detener a su hijo y a él en la sede de la Federación Española de Fútbol en Las Rozas, en la sede tinerfeña y en distintos domicilios de los detenidos.

“Un gran caudillo”

Ángel María Villar lleva en el puesto de presidente de la RFEF desde 1988. Hablar de fútbol en España era mencionar o tener presente la figura de su máximo mandatario.

En 2009, la revista Don Balón organizó el ránking de los hombres más influyentes y poderosos en el fútbol y el nombre de Villar resonaba en la quinta posición.

Y sí, los cuatro que se encontraban delante de él en la lista han sido investigados por corrupción en distintos estamentos del futbol mundial.

Eran: Joseph Blatter, presidente de la FIFA; Michel Platini, presidente de la UEFA; Nicolás Leoz, presidente de la Conmebol, y Julio Grondona, presidente de la Asociación de Fútbol Argentino.

Joseph Blatter y Michel Platini durante el 64º Congreso Mundial de la FIFA celebrado en Brasil / FABRICE COFFRINI/AFP/Getty Images

Salvo Grondona, que falleció en 2014, sin tiempo para que se aclarara su implicación, el resto de mandatarios formaban parte del mayor caso de corrupción que haya asolado la FIFA. Pero la realidad es que el barro nunca llegó a manchar las botas de Villar.

Hasta hoy. La Guardia Civil puede ser el meteoro que extinga al último gran dinosaurio de las instituciones futbolísticas.

El hombre que una vez le dio una bofetada a Johan Cruyff.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.