Pistolas táser para la Policía: un debate de alto voltaje

El pasado martes un hombre irrumpía con un cuchillo al grito de ‘¡Alá es grande!’ en la frontera de Beni Enzar, en Melilla. Siete agentes intentaron reducirle sin éxito hasta que una valla le tumbó.
Horas después, la policía mencionó el suceso para reclamar una vez más la legalización de las llamadas pistolas táser. Aseguraban que el uso de estas armas de descarga eléctrica es primordial en situaciones críticas.
“Todos tenemos en la memoria el último atentado terrorista en Londres, donde tres terroristas armados con cuchillos acabaron con la vida de ocho ciudadanos, uno de ellos el español Ignacio Echeverría, e hirieron a decenas de ellos”. Así argumentó su petición de pistolas táser el Sindicato Profesional de Policía.
No son los únicos en reclamar estos dispositivos, que descargan hasta 50.000 voltios. También el Sindicato Unificado de Policía y la Unión Federal de Policía insisten en equiparse con ellos.
E Interior respalda la demanda, según la Confederación Española de Policía. “Este ministro [Juan Ignacio Zoido] nos confirma su voluntad de dar luz verde al proyecto y desde la CEP ya nos hemos dirigido al Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía”.
En mayo, la Asociación Unificada de Guardias Civiles anunció que la Dirección General aprobaba este método que paraliza durante cinco segundos al sujeto: “El Servicio de Armamento y Equipamiento Policial está realizando un estudio de mercado para ver cuál podría ser el modelo más adecuado para ser adquirido”.
Presentes desde 2001
Unos 220 municipios las permiten, sobre todo en destinos costeros como Canarias, Andalucía, Murcia y Valencia por la gran afluencia turística, según explica Andreu Soler, la principal distribuidora en Europa.
Los primeros en hacerse con ellas fueron los agentes del municipio tinerfeño de Arona, hace ya 16 años. Las estrenaron con un heroinómano que secuestró a su madre y amenazó con matarla. Aplicaron el protocolo: le dispararon por la espalda. Y cayó fulminado.
En 2004 el Ayuntamiento de Mojácar, en Almería, imitó a la isla canaria. Ese mismo año, el Sindicato de Policías de Cataluña realizó una demostración práctica de la eficacia de estos conductores en un hotel de Barcelona.
“Su uso puede conllevar peligrosidad”
Amnistía Internacional emitió un informe en 2005 en el que contabilizaba en 269 los fallecidos en Estados Unidos entre junio de 2001 y junio de 2007 tras las descargas de pistolas táser. “En 39 de estos casos, los forenses encontraron que el empleo de estas armas fue causa o factor contribuyente de la muerte”.
Interior, cuestionado por Amnistía, dijo lo siguiente:
“Si bien no se consideran armas letales por los fabricantes, su uso puede conllevar peligrosidad en función de los órganos del cuerpo humano a los que se dirija, aconsejándose que su uso sea dirigido a una zona no conflictiva del mismos”. Y continúa: “En base a los riesgos que se pueden generar, no se ha considerado adecuado el uso policial de este tipo de armas.”
La muerte de Juan Martínez Galdeano
El agricultor Juan Martínez Galdeano falleció en Almería tras dos descargas eléctricas. Sucedió en 2005, en el acuartelamiento de la Guardia Civil de Roquetas de Mar, y la víctima se encontraba en un estado de agitación por el consumo de drogas y alcohol. Fueron condenados ocho agentes.
No es el único caso. En 2007, el polaco Robert Dziekanski perdió la vida tras dos descargas eléctricas de los agentes en el aeropuerto de Vancouver.
Y hace menos de un año murió el exfutbolista Dalian Atkinson tras el intento de reducirle con pistolas Taser.
Cámara y acción policial
Europa permite las pistolas táser pero desde 2006 ha limitado su comercio.
El Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas (CAT) y el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa (CPT) fijaron líneas rojas como la exclusión de niños, embarazadas y personas vulnerables como objetivos o prohibir estas armas en espacios ya privados de libertad como las cárceles.
En 2014, y tras el escándalo de la muerte de un empresario justo después de una reducción policial, Interior dio el pistoletazo de salida a las armas de descarga eléctrica en Cataluña. Las idas y venidas políticas demoraron la medida y no ha sido hasta este mismo año la firma del contrato de compra.
Para evitar la sombra de la duda sobre posibles abusos, junto a la pistola Taser se entrega una cámara que grabara la actuación de los agentes. Y los dispositivos serán de color amarillo para distinguirse rápidamente.
Aun así, organizaciones civiles como la Coordinadora para la Prevención y denuncia de la Tortura advierten de que recurrir a estas armas es fácil al no verse como letales. Y piden que no se siga adelante con su uso, al igual que se rechazaron las pelotas de goma tras casos como el de Ester Quintana, que perdió un ojo, o el de Iñigo Cabacas, que falleció en 2012 por un golpe en la cabeza.
