Turismo de ‘restauración’: Los ‘ecce homo’ de España

España es el tercer país con la mayor cantidad de sitios declarados Patrimonio de la Unesco. Solo está por detrás de Italia y China. Y aun así, algunos de ellos no se cuidan como deberían.

Y es que los ‘ecce homo’ se multiplican. La última localidad en tener una restauración de pena es Rañadoiro (Asturias). ¿Las víctimas? Tres tallas: Una de santa Ana acompañada por la Virgen y el Niño, una maternidad que representa a María y Jesús y una imagen de san Pedro. ¿La autora del crimen? La estanquera de la localidad, María Luisa. ¿Cómplices? El párroco, que dio su visto bueno.

Y es que el altruismo y la buena fe no tienen por qué ser siempre buenos. El pistoletazo de salida lo dio el ‘Ecce Homo’ de Borja (Aragón). Gracias, Cecilia, contigo empezó todo.

Giphy.com

Pero vamos a mantener un orden. Imaginad que queréis hacer una ruta por los destrozos artísticos. Porque sí. Porque os apetece. Vayamos al primer sitio.

Primera parada: Béjar (Salamanca)

Resulta que en la localidad salmantina se encontraba un paso de ‘La caída’ de Cristo. La talla había recibido sucesivas capas de renovación a manos de pintores ‘amateur’, la recolocación de un dedo con un clavo e, incluso, purpurina.

Tal era la destrucción que había sufrido la figura, que la Cofradía de la Santa Vera Cruz dijo basta y le pidió a una restauradora (esta profesional y con currículum a sus espaldas) que lo devolviese a su estado original.

Esto, aunque parezca una restauración fallida de la Catedral de Salamanca, tiene su explicación. Youtube

Rosa Rodríguez encontró en la figura capas de pintura sobre gotas de cera y sobre el pan de oro, de una calidad buena.

Los bejaranos no van a conocer al paso cuando regrese, ya que es una talla preciosa y de gran valor.

Cómo estaría la talla…

Segunda parada: San Xoán de Alto (Lugo)

Esta vez le toca a un retablo ubicado detrás de una Virgen. Los hombres que repintaron la estructura arquitectónica ubicada detrás del altar llegaron a documentarse sobre la madera: “El retablo estaba en tan mal estado, con la piezas podridas y sin color, que decidí buscar información”.

Hasta aquí bien, pero la pintura no se lograba distinguir: “No había ninguna fotografía y no se distinguían los colores”. ¿El resultado? Odiado por la Diócesis y calificado como “chapuza” por el el responsable de Patrimonio del Obispado.

“No se puede actuar sobre el patrimonio sin seguir los protocolos y buena praxis profesional”

Tercera parada: Rañadoiro (Asturias)

La chapuza con la que hemos abierto el artículo. Pero no es la primera vez que las tallas sufrían del terrorismo policromático de la España profunda.

En 2003, un experto tuvo que quitar la capa de pintura para arreglar el desperfecto y por suerte pudo recuperar la originalidad de las mismas. Pero ahora dudan.

La mujer se excusa en “el permiso del párroco” y en su buen hacer.

“Yo no soy una profesional, simplemente las figuras estaban horrorosas y las quise pintar para ponerlas mejor”

Cuarta parada: Reinosa (Cantabria)

El objetivo esta vez era la cara de un querubín de la Parroquia de san Sebastián de Reinosa. Este tiene más delito. Nadie sabe cuánto tiempo lleva allí.

Y es que hay que hacer un esfuerzo muy grande para imaginarse que esa cara con mofletes sonrosados y cabello negro y rizado es un ángel.

Por lo que parece, la talla se desprendió y alguien intentó subsanar la pérdida con una pintura no muy agraciada. Lo bueno es que esta no está tan a la vista como las del resto de esta lista. Para esta hace falta un teleobjetivo. El párroco desconoce quién y cuándo lo pudo hacer.

“Desconozco los detalles de este hecho ni cuándo se llevó a cabo”

Quinta parada: San Sebastián (País Vasco)

Y para ser más concretos, el puente de santa Catalina. La construcción cuenta con varios escudos de la ciudad que han sido repintados en dos ocasiones. Ambas con muy poca técnica.

Europa Press

La empresa Freyssinet fue la encargada de hacer en su momento una primera restauración. El resultado, como fue evidente, no gustó. Ante el descontento de la población y del Ayuntamiento, la compañía se dio una segunda oportunidad a sí misma. Sin permiso.

El ‘Diario Vasco’ preguntó a un operario que repintaba las luminarias, sobre si tenía referencias artísticas y este respondió que estaban “en la Wikipedia”. El desastre.

Sexta parada: Estella (Navarra)

La iglesia de la localidad poseía una figura de san Jorge y el dragón del siglo XVI. Recalquemos el ‘poseía’, porque la restauradora lo echó a perder.

La talla recibió primero un lijado, para posteriormente recubrirla con un molde de escayola y aplicarle pintura con colores uniformes. Otra vez tenemos a una restauradora y a un párroco como culpable y cómplice respectivos del acto.

Twitter @ArtUsSl

La profesora de manualidades contaba con la aprobación del padre y solo de él, ya que tanto el alcalde de la localidad como el Gobierno de Navarra no sabían nada.

“Al tratarse de una obra del siglo XVI hay que tener mucho cuidado con los materiales que se utilizan, porque puede perder toda la capa original”

Séptima parada: Borja (Aragón)

No podíamos cerrar en otro lugar la ruta. O empezarla, según se vea, ya que Cecilia Giménez se hizo mundialmente conocida.

Esta octogenaria tiró de “buena intención” para restaurar un ‘eccehomo’ que originalmente pintó el artista Elías García Martínez. Cuando la mujer vio el estropicio que había causado, se asustó y le confesó los daños al responsable del patrimonio.

El alcalde salió en defensa del párroco: “La única función es el culto en esa iglesia, sin responsabilidad ni criterio sobre los bienes que alberga el lugar”. Pero ya era tarde: Cecilia ya era conocida en ultramar. La cadena británica BBC, el diario ‘The Telegraph’ o nuestros vecinos de ‘Le Monde’ se hicieron eco del cambio tan drástico del fresco.

‘Bonus track’: Santiago de Compostela (Galicia)

Esta fue sin buena fe. Un vándalo pintó sobre la cara de una de las figuras que custodian la entrada a la catedral el maquillaje de uno de los integrantes del grupo KISS.

Europa Press HD

El delito cobra más fuerza al ser la estatua del siglo XII. De ser detenido, el autor se enfrenta a una multa de entre 6.000 y 150.000 euros, ya que se contempla como “una infracción grave” en la ley de patrimonio cultural.

Por suerte, la limpieza parece que será más sencilla y que la pieza no sufrirá mucho daño.