El trabajo en los barrios se hace más difícil para los movimientos populares

Por Simon Duveaux

El mes pasado el INDEC reveló que el nivel de pobreza en la Argentina llegó a 32,2%, sin embargo el 47,4% de los menores de 14 años en el país vive bajo esa línea. Contradiciendo a los mensajes de su campaña en los cuales se prometía llegar a la “Pobreza cero”, el actual mandatario Mauricio Macri declaró en la presentación del informe Indec que, “es obvio que en cuatro años no se puede alcanzar la pobreza cero”. Macri también se defendió bajo el argumento de que hubo manipulación en las estadísticas del gobierno anterior. “Este es el verdadero punto de partida, con el verdadero equilibrio económico que hay en la Argentina: sin cepos, sin conflictos financieros con el mundo, sin distorsiones en la economía que antes generaban supuestas situaciones que no eran reales. Hoy esta es la realidad y sobre la cual, yo quiero y acepto ser evaluado” declaró.

Durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, las estadísticas de la Universidad Católica Argentina disentían en cuanto a las cifras del INDEC, De acuerdo con su informe del pasado año “la inseguridad alimentaria afectaba en 2015 al 19,5% de la infancia y adolescencia urbana y al 7,7% en niveles graves”. También situaba los índices de pobreza cercanos al 29% sobre el total de la población en el 2015.

Las agrupaciones políticas en los barrios han atravesado situaciones más complejas en los últimos meses debido a que las medidas implementadas por el gobierno hacen más difíciles las condiciones de vida de los habitantes de barrio humildes. Uno de esos movimientos es Patria Grande, que desde principios de año realiza trabajo territorial con los vecinos de los barrios periféricos, como en 149 y 52 de Los Hornos.

Selva, de 19 años, milita hace ya 3 en la agrupación Patria Grande y en simultáneo estudia una carrera universitaria en la Facultad de Trabajo Social de la UNLP. “Lo que a nosotros nos motiva es la construcción de un movimiento popular. Como organización política no tratamos de brindar un asistencialismo, primero porque no contamos con recursos por ser una organización independiente y segundo porque nuestro objetivo es que los vecinos y los pibes puedan salir a reclamar por sus derechos y poder vivir una vida más digna”, afirmó la joven militante.

Selva asegura que hoy el Estado está ausente, ella confirma que las desigualdades son cada vez más fuertes. Por otro lado, asegura que resultan alarmantes los repetidos casos de violencia institucional contra los chicos del barrio. Selva da a entender que la presencia del Estado se redujo a la presencia de la policía persiguiendo a los chicos. Lo cierto es que muchos de sus derechos se ven vulnerados en el día a día, acentuándose cada vez más las diferencias sociales y la falta de oportunidades.

Patria Grande y el Movimiento de los Trabajadores Excluidos además tuvieron otras conquistas como un merendero. Reciben muchos niños y jóvenes cuyas familias atraviesan situaciones difíciles en el contexto de desempleo y caída del consumo.

“Por lo general se sale a reclamar por hechos más puntuales, como por ejemplo la luz en el barrio, el asfalto. En situaciones determinadas la respuesta por parte del gobierno es nula, y se hace difícil conseguir alguna respuesta positiva, pero siempre hay que perseverar”, concluyó Selva.

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