Mudanza

Alguien
se mudó a Avellaneda
y a mí se me ocurrió
que tenía que hacer lo mismo.
Llego con el bolso al hombro,
de fondo 
se oye la música de Hulk.
Tal vez desde lejos hasta me vea
como Bill Bixby.
Camino por calles anegadas,
con fuerte correntada.
Busco la zona alta
para sacar los pies
del agua marrón.
Paso al lado 
de un espectáculo
circense
en el que anuncian
al hombre moto.
Salgo a una plaza y me siento
sobre un muro.
A pocos metros hay un muñeco
rodeado de niños 
que lo apalean
y de los bolsillos 
le sacan monedas. 
Palabra clave “chirolas”.
Niños que trabajan 
para el circo,
pero no estoy seguro
de que sean niños.
Viene un señor enorme
de bigotes mostachos
que usa tiradores
y pantalón a rayas.
Castiga a los niños
pasándoles un tenedor
por el cuero cabelludo.
Las cabezas sangrantes
de los niños
ahora vienen y van.
Creo que son parte
del espectáculo
y aplaudo
para que no piensen
que soy un forastero.

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