Dejar ir

Una idea de lo que para mí consiste cerrar un ciclo

Todos en algún punto de nuestra vida nos enfrentaremos a una despedida. Puede haber diferentes tipos de despedidas, pero las más dolorosas son las despedidas amorosas.

Duelen cuando esas personas que ahora están marchándose de tu vida pasaron a convertirse en parte de ti, en parte de tu mundo. Muchos pueden diferir y pensar que eso es falta de amor propio, sin embargo, muchas veces eso sucede también porque entregas parte de ti a esa persona, entregas tus emociones, tus gustos, tus pasiones, tus sentimientos, tu tiempo. Cuando entregas ese tiempo es cuando empiezas a entregar algo muy preciado, porque es algo que te pertenece y tú compartes con alguien más. Por el gusto de hacerlo.

Dejar ir es de las cosas más complicadas que pueden existir, porque inconscientemente estás dejando ir parte de ti. Dejas ir momentos, emociones positivas y negativas, sentimientos, risas, enojos, tiempo de calidad, tiempo de ocio. No es fácil. Para algunos es sencillo, para otros es casi imposible.

En este punto tú y yo sabemos que duele: duele si has amado, duele si has entregado parte de ti a alguien; pero es necesario: necesario para crecer, necesario para mejorar, para evolucionar y ser mejor.

Es poder abordar las cosas y pensar qué fue lo que hiciste mal, qué fue lo que pudiste hacer mejor. Es convertirte en esa persona que te hace feliz a ti mismo, es entregarte a ti y ver qué fue lo que hizo que las cosas terminaran. Dejar ir es amarte, es no atarte a alguien. Dejar ir es llorar, maldecir, romperte el corazón y aun así estar firme, entero. Dejar ir es quererte. No puedes pensar de forma egoísta y decir que no amarás por eso que sientes, porque eventualmente dejarás ir, mejorarás y crecerás. Ama mientras dura, mientras puedes; deja ir cuando se acabe, cuando veas que no puedes hacer más.

Dejar ir es aprender, dejar ir es comprender que las cosas las puedes hacer mejor.

Es ver eso como una nueva oportunidad, con él o ella o con alguien más; pero es una nueva oportunidad para mejorar, para pulir tus errores, para poder convertirte en ese diez, en esa persona del millón que eres y que no has podido sacar por alguna razón.

Ve las cosas de ese modo. Son oportunidades, son áreas de mejora, como un regalo que la vida te da a golpes, pero que está ahí para que tú crezcas. Es tener esa oportunidad de viajar al pasado, ver tus errores y trabajar para no cometerlos, aunque sea en un universo paralelo, porque muchas veces no será con las mismas personas.

No te ates a él, a ella, a ellos o a ellas.

Crece.

Te va a doler. Lo sé, yo lo he sentido.

No busques quién sane esas heridas, sánalas tú, para que puedas entregar la mejor versión de ti al mundo.

Conócete. Ayúdate. Consiéntete.

Pero busca siempre ser feliz.

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